Portugal

EL AÑO EN PORTUGAL: 'LISBOA COMO ESPEJO'

Por Maribel Pérez Sánchez

El reflejo de su sombra se vislumbra a lo largo y ancho de sus fronteras. Y su lozanía se proyecta por toda su geografía. Una plaza como espejo. Y otras muchas que siguen su estela. Portugal se refleja en Campo Pequeno. Porque Lisboa sigue marcando la pauta del circuito taurino luso en una temporada más que importante. Y es que la tierra del toreo a caballo por excelencia abre cada vez más su corazón al toreo a pie. ¿Los revulsivos? Un grandioso Juli en 2015 y Morante y Padilla en el último curso. Porque la repercusión del auge que está cobrando el toreo a pie con lo acontecido en el ruedo de Lisboa tuvo su eco en muchos de los rincones de la República lusa. Tres por uno. Cavaleiros, forcados y matadores conviven en armonía en un emocionante espectáculo taurino distinto y único en el mundo que sigue gozando de una excelente salud. Mal que les pese a los animalistas...

EL JULI, MORANTE Y PADILLA, REVULSIVOS

El punto de inflexión llegó con El Juli en Lisboa, que despertó ese interés por el toreo a pie que parecía 'adormecido'. Para la historia quedará el espectacular impacto que causó con aquella magistral actuación en Campo Pequeno en junio de 2015, que fue la que marcó un antes y un después en el toreo a pie en Portugal, y que esta última temporada siguió latiendo con el genial arte de Morante en solitario en aquella noche mágica al compás de los acordes flamencos de El Cigala. Que continuó después con el huracán Padilla, que arrasó y salió en hombros las dos tardes que estuvo anunciado en Lisboa. Importante fue también la actuación de Juan Del Álamo y la de Manuel Dias Gomes en la repetición de Padilla y Finito. Todo eso define la trascendencia que tuvo el impacto del toreo a pie en la última temporada en Campo Pequeno, de forma que está influyendo de forma clave sobre las demás plazas y ferias.

Pero no olvidemos que el primer matador que abrió la brecha en esa línea, y que abrió la Puerta Grande de Campo Pequeno desde la reinauguración fue Enrique Ponce en la temporada 2007. Y que importantes también fueron las tardes que brindaron Perera, El Cid, Antonio Ferrera, Juan Del Álamo, Iván Fandiño, David Mora, o el gran ambiente que tuvo hace años Eduardo Gallo. Sin desmerecer ni mucho menos las actuaciones de toreros portugueses en temporadas anteriores, como Víctor Mendes, Pedrito de Portugal o el mismo José Luis Gonçalves, actualmente en coma, que sigue luchando por vivir tras aquel fatal accidente en un concurso televisivo. Pero todo aquel caldo de cultivo de buen toreo culminó con esa magnífica noche de El Juli hace ahora dos temporadas. Un hito que supuso el revulsivo definitivo que necesitaba el toreo a pie en el país vecino.

LA ESTELA DE LISBOA EN OTRAS PLAZAS

El brillo de esos destellos del toreo a pie proyectados por Campo Pequeno sigue reflejándose en otros escenarios. Empresas como la de Salvaterra de Magos apostaron con fuerza con innovaciones respecto a lo que había sido la Fiesta en los últimos años. Así, el peruano Roca Rey actuó el 29 de julio llenando prácticamente un coso al que el público había respondido con timidez en fechas anteriores.

Moita y Angra Do Heroismo en Las Azores pueden presumir de estar entre las plazas más carismáticas de Portugal, después de Campo Pequeno. Tras ella, y muy arraigada al toro en la calle y a los forcados, Moita posee la Feria más importante del país detrás de Lisboa. Y es que cada año celebra un ciclo continuado de festejos que viene anunciando para sus más de 5000 localidades desde campañas anteriores carteles de alto nivel con importantes toreros españoles, como Padilla o El Fandi en 2015 o el mismo Ponce hace años.

En el medio del Atlántico se sitúa otras de las plazas vitales del país. Con una gestión muy competente, seria, y de enorme prestigio, Las Azores es el siguiente ruedo que tiene una Feria continuada de espectáculos que cuenta con toreros de a pie nacionales y españoles. Y de gran categoría además.

También la extraordinaria feria de Abiul apostó mucho por los rejoneadores jóvenes y por los diestros de a pie, trayendo a Fandi y Ferrera con mucho impacto. Mourao, coso que abre la temporada del país el 1 de febrero anunció a Padilla, Finito y Dias Gomes, que cuajaron una tarde de toreo importantísima que repercutió para que otras empresas apostaran por el toreo a pie. De hecho, también en este 2017, de doce puestos, ocho serán toreros de a pie. De excelente salud goza Vila Franca de Xira, que siempre apoyó con fuerza a los matadores. Torerísima por excelencia, y plaza de relevancia, esta temporada causó impacto el triunfo allí de Antonio Joao Ferreira, que por cierto firmó un faenón cumbre allá por octubre, y eso, sin tener las oportunidades que cada día que se viste de torero va justificando.

Puntos álgidos y plazas señeras son también Évora -que cuenta con uno de los grupos de forcados más importantes-; Alcochete y Montijo, en permanente alza; también otros cosos del interior como las mencionadas Vila Franca y Abiul; Caldas de Rainha, Redondo, o Beja... Mientras que como incentivos del turismo en la Costa se sitúan Povoa do Varzim, Figueira Da Foz, Nazaré, Setubal y Albufeira, el coso más al Sur, a las que se desplazan anualmente miles de turistas que vibran de forma espectacular atraídos por la emoción de las pegas a cuerpo limpio de los valientes forcados, que se la juegan literalmente frente a un imponente toro de 500 o 600 kilos, con la personalidad e idiosincrasia típicamente lusitanas.

Mención aparte merecen Santarem, -que tiene el honor de tener el grupo de forcados más antiguo del país-, y es la plaza que cuenta con el aforo más grande de Portugal con 12.500 localidades; y Estremoz, que sin embargo, deben agilizar su programación para contar con mayor éxito y respaldo por parte del público.

LOS CAVALEIROS, VETERANOS VS JÓVENES

La nueva hornada de cavaleiros que comandan Parreirita Cigano y Rouxinol hijo, -que es posible que este año den el salto a la alternativa en Campo Pequeno-, junto al grupo de hijos de toreros dinásticos, como Joao Ribeiro Telles, Moura jr, Bastinhas, Moura Caetano..., sigue creciendo, aunque tienen que dar un paso más adelante para llegar a tener la influencia sobre las taquillas que sí tienen sus antecesores, -teniendo presente que Rui Fernandes y Moura jr ya han cogido el caché de figuras y se encuentran más posicionados-. De ahí que sea indudable el carisma que conservan inalterable maestros con 25 o 30 años de alternativa como los Moura padre, Luis Rouxinol padre, Antonio Ribeiro Telles, Rui Salvador, Bastinhas... -y que sin embargo les falta a los jóvenes, que tienen que apretar un punto más para lograr ese objetivo. Porque hay que reconocer que los maestros siguen viniendo a Lisboa y no se dejan ganar la pelea. Por ello algunos de los jóvenes deben esforzarse más para poder coger el testigo de sus predecesores. Demostración práctica de todo esto lo atestigua la temporada de Lisboa. Sin olvidar la gran actuación de Ventura en 2015 en el mano a mano con El Juli y al magnífico Hermoso, que siempre es un consentido en Campo Pequeno.

LA BRAVURA DE LOS FORCADOS ATRAPA A LA JUVENTUD

De cara a Lisboa y a las plazas del exterior, una de las figuras más emblemáticas y que mayor repercusión y trascendencia tiene de cara al público de Portugal y al extranjero, es la del forcado. Y es que los grupos de estos valientes proliferan por todo el país. De ello da fe el hecho de que la Asociación Nacional de Grupos de Forcados cuenta con 36 afiliados y otros más que están en cola para poder formar parte de ella, un número quizá excesivo pero que pone de relieve el auge que han cobrado estos aguerridos héroes. A la cabeza de todos ellos se sitúan las mencionadas Evora y Santarem. Pero Elvas, Portalegre, o Coimbra son otras localidades que también presumen de tener sus propios grupos.

Su heroicidad, gallardía y valentía atrapan cada vez más a los jóvenes. Una sinergia juvenil que se antoja clave para la presencia de público joven en las plazas y sobre todo en Lisboa. Así se ve cada noche en Campo Pequeno y en otros escenarios más. Son el gancho que hipnotiza a novias, amigos, familiares, conocidos, conocidos de conocidos, etc... El efecto contagio de los estudiantes para que la gente siga al amigo del amigo, al hijo, al primo, al sobrino... Y todo, para ver esa destreza, esa bravura, esa raza, que exhiben además por pura pasión, ensalzando los valores del compañerismo, la amistad, y el honor, y con mayor mérito aún si cabe, de una forma no remunerada. Toda esa pasión se vive en el ruedo. Esa gallardia, ese valor que el público valora por la importancia de un hombre de 60 kilos que le pega las palmas al toro y se agarra a un ejemplar de 600 kilos hasta pararlo por completo con sus compañeros. Esa es la emoción de un espectáculo profundamente arraigado en el alma lusa. Porque aquí el toro de rejones sale grande, con enorme imponencia y trapío, en un festejo sin tercio de varas ni banderillas, lo que hace que el animal llegue al último tercio con mucha fuerza, con mucha transmisión, de modo que la emoción sea aún mayor.

LA EMOCIÓN Y LA AGRESIVIDAD DEL TORO PORTUGUÉS. LA BUENA SALUD DEL CAMPO BRAVO LUSO

Esa es una de las claves de la Fiesta en Portugal. Y es que allí el toro más pastueño no gusta tanto como en España, porque el toro debe de arrancarse como un verdadero tren hasta el forcado y que a cuerpo limpio, ese hombre lo pegue y frene a ese obús en marcha junto a seis compañeros ayudando. Un toro fuerte, robusto, con mayor agresividad que en España, en una variante del espectáculo que supone un atractivo para el público del país vecino y foráneo.

Por ese motivo, el campo bravo luso atraviesa un excelente estado de forma. Ganaderías importantes de allá son Muteira Grave, los santacolomas de Vinhas, los Atanasios de Louro Fernandes-de-Castro, Charrua, Varela Crujo, Manuel Veiga, (puro Torrestrella), los Domecq de Cannas Vigoroux, además del encaste predominante en el país (Pinto Barreiros), tanto en su vacada matriz como en otras como Veiga Teixeira. Todo eso hace posible que ese espectáculo tenga más emoción. Porque aunque allí el espectáculo sea incruento, precisamente, una de las partes positivas que tiene la Fiesta en Portugal, es que al no haber muerte del toro en la plaza, el ganadero tiene la posibilidad de poder llevar luego el toro al campo, hacer su prueba en el caballo a puerta cerrada y elegir varios sementales que permitan buscar el toro con esa emoción, movilidad y nobleza que hace posible ese espectáculo tan emocionante.

EL EJEMPLO DE PROTOIRO, ESPADA DE DAMOCLES DE LOS ANTIS

La amenaza anti también golpea a Portugal desde la sombra. Pero de justo reconocimiento es la labor que lleva realizando Protoiro en los últimos años tumbando un sinfín de iniciativas animalistas en la Asamblea de la República. De ellos también partió el ya famoso Bull Fest de Campo Pequeno, que aglutinará numerosos actos al encuentro de la juventud el próximo febrero en un acontecimiento que luchará contra la globalización que ha pillado tan desprevenida a la tauromaquia en los últimos años. Apoyado por todas las asociaciones taurinas de Portugal, Protoiro da un gran ejemplo del que bien podría tomar nota el mundo taurino. Rui Bento y Simón Casas ya invitaron a crear una unión mundial taurina frente al animalismo, como ya adelantó Mundotoro hace unos días.

EL NORTE TAMBIÉN EXISTE

Esa acción e intervención de Protoiro fue crucial, por ejemplo, en el quite providencial a la Fiesta en Viana Do Castelo, el coso situado más al Norte del país, ya muy cercano a 'terras galegas'. Con la llegada de un nuevo alcalde antitaurino, el Ayuntamiento compró la plaza para cerrarla, pretendiendo así dar carpetazo a la tauromaquia y prohibiendo los toros en esa ciudad tan taurina. Protoiro no se quedó de brazos cruzados y los llevó a los Tribunales, ganándole la acción al Consistorio anti, que saltándose el fallo del Juez, no permitió abrir las puertas del coso para acoger la tourada. Pero Protoiro siguió sin rendirse y alquiló una plaza portátil y finalmente los toros ganaron aquella dura batalla.

Suele pensarse erróneamente que los toros en el Norte de Portugal no tienen cabida. Que la tauromaquia lusa sólo está vinculada a la delimitación marcada por el Tajo: el Ribatejo y el Alentejo. Nada más lejos de la realidad. Otras plazas del Norte son la costera Povoa de Varzim, Figueira Da Foz, la tradicional feria del caballo en la portátil de Ponte de Lima; Vinhais; Braganza, reinaugurada recientemente y fronteriza con Puebla de Sanabria; Urros, también cercana a la provincia de Zamora; Nave de Haver, Aldeia da Ponte, Amarante, San Juan de Pesqueira, entre otras... Todos estos cosos, algunos fijos y otros portátiles, dan toros en la zona Norte, de año en año, por eso los animalistas no cesan en sus ataques e intentan aniquilar esta tradición en cada una de ellas. Un objetivo que obviamente no consiguen, porque desde luego que los toros se siguen dando en estos escenarios. Y a plaza llena.

LA CANTERA. EL FUTURO

Mirando al futuro fue creado el Ciclo de Encuentros de Escuelas Taurinas que están organizando la Escuela de Vila Franca de Xira, la de Ribatejo y la Academia de Campo Pequeno. Las tres organizaron un ciclo de novilladas que este año tendrá su continuidad para que los chavales que empiezan tengan la oportunidad de dejarse ver en las principales plazas del país, como Evora, Redondo, Elvas, Montemor, Reguengos de Monsaraz, Caldas de Rainha, Nave de Haver, Aldeia Da Ponte... fundamentales para la continuidad de la Fiesta en Portugal.

Y de cara al mañana, es indudable el peso que tienen los cavaleiros, la trascendencia de los forcados y el auge que está cobrando cada vez más el toreo a pie. Cuentan los entendidos, que allá por los años 60, 70 y 80 se produjo una moda de corridas mixtas que eran las que de verdad divertían al público, porque daban la posibilidad de ver en el mismo festejo a los cavaleiros, a los forcados y a los matadores. Ojalá que con este revulsivo del toreo a pie puedan surgir dos o tres matadores y novilleros portugueses, como Juanito, Diogo Pesseiro, Cuqui, Paco Velasquez o Nuno Casquinha, que puedan subirse al carro, que toreen en la provincia para que se les dé la oportunidad en las demás plazas, incluida claro está, Lisboa.

Y sobre todo, que eso repercuta en dar el empujón definitivo al toreo a pie en Portugal, que permanecía un poco dormido, y poder darle esa vitalidad que tiene Lisboa. Porque el gran mérito es compaginar las tres tauromaquias, la del toreo a caballo, la del forcado y la del toreo a pie. Y como puede verse en Campo Pequeno, si se hace bien, ese talento culmina a menudo en grandes noches de toros. Que vengan muchas más...