MUNDOTORO

EL ARQUITECTO DE SAN ISIDRO

por
Marcos Sanchidirán

La historia de la creación de San Isidro es apasionante. A pesar de que Las Ventas se inauguró oficialmente el 21 de octubre de 1934 -aunque ya antes se habían celebrado varios festejos-, no fue hasta 1947 cuando la marca dedicada al santo congregó el abono más importante de la temporada madrileña y el referencia en el mundo en toda la órbite taurina.


Desde 1935 con la primera temporada al completo, pasando por el parón durante la Guerra Civil, Las Ventas acogía festejos todos los domingos, algunos jueves y en todas las festividades, sobre las que destacaba el festejo extraordinario del 15 de mayo, debido a su condición de plaza de temporada. El empresario argentino Fernando Jardón, con la empresa Plaza de Toros de Madrid SA, se hizo con los designios empresariales tras ceder los terrenos donde se encuentra la plaza..


Por desgracia, ni Fernando Jardón que se involucró desde el primer momento en la construcción de la plaza, ni el arquitecto Espaliú, ni Joselito El Gallo como auténtico artífice pudieron contemplar la obra terminada. Así, su hijo y heredero, José María Jardón Torroba, se hizo cargo de la empresa y comenzó la primera etapa de una plaza que comenzaba sus designios en la historia.


Fue entonces cuando en 1946, Jardón puso en manos de Livinio Stuyck el futuro de la plaza de Las Ventas. Stuyck era un joven empresario de origen belga que apenas había tenido contacto con los toros pero tenía reconocida reputación en otros campos. La empresa se encontraba en una pésima posición económica y necesitaban un golpe de efecto para retornar la situación.


Livinio Stuyck tenía una obsesión: agrupar una feria en días consecutivos donde estuvieran reunidos los mejores carteles. De esta forma quería trasportar la idea que ya estaba triunfando en Sevilla, Bilbao, Valencia... En Madrid estaba claro que tenía que ser en torno al 15 de mayo.


Los pingües beneficios que trajo la temporada de 1946, que ayudó para contraer la gran deuda que tenía la empresa, animó a Stuyck a crear la primera Feria de San Isidro en 1947 con cuatro corridas de toros y una novillada. El primer San Isidro contó con Pepe Luis Vázquez como eje y tuvo mejor resultado para el incipiente empresario que para los aficionados.

Además, el revolucionario Stuyck fue el impulsor de la construcción de La Venta del Batán en 1950, gracias a la cesión del alcalde de Madrid José María Moreno Torres. Mientras, en 1962 celebró la primera Feria de Otoño.


Nueva Plaza de Toros de Madrid SA controló Las Ventas hasta 1979. La familia Jardón tuvo el dominio desde si inauguración y, tras una prórroga, decidieron sacar la plaza a concurso. Los años 80 comenzarían con polémica e inestabilidad. San Isidro ya era el referente del año.