México

Mexico, desde un dron

Por C.R.V

El mes de Julio, México tendrá las elecciones más importantes de las últimas décadas. Sin manosear la palabra 'históricas', lo son porque Estados Unidos, país del que México depende por cordón umbilical sociopolítico, cuenta con un presidente del perfil irracional y radical como Donald Trump, anti mexicano por nacionalista. Porque en México acuden a las urnas por primera vez una generación de millenails que alcanzan a ser cinco de cada diez votantes. Y éstos se han educado en una nueva cultura. Por otra parte, el camino hacia Los Pinos se hace con el PRI, partido del poder, en muy mala posición, en ventaja el populista Obrador, y bien posicionado un perfil de político nuevo, Ricardo Amaya, del PAN, pero en la coalición Por México al Frente.

Un panorama novedoso que, de una parte, no será fácil de manejar por las encuestas ni por los partidos tradicionales, PRI, PAN, ni será tan fácil de dirigir o corromper en la siempre eterna duda sobre la corrupción en México, parte leyenda, parte realidad. Lo cierto es que el 18 de Julio, México puede dar un giro social y casi sociopolítico, tomar un rumbo diferente en un tablero de ajedrez en donde una nueva generación de mexicanos tenga mucho que decir. Lo mismo sucedió en Europa y en España, en donde la generación de millenails fue responsable de la fracción de fuerzas, el fin del bipartidismo, y de un cambio de sensibilidades y mensajes y hasta de prioridades, que han incluído las doctrinas animalistas y mascotistas usurpando de forma grave las aspiraciones de los movimientos ecologistas que trabajaron para y por un equilibrio medio ambiental desde finales de los años sesenta del siglo pasado.

En este nuevo panorama, se ha desarrollado el anti-ruralismo. De forma inconsciente por una nueva, adoctrinada y escasamente culta sociedad, y de forma absolutamente consciente por quienes manejan esas sensibilidades. La anti ruralidad a favor de la sociedad global urbanita, camino de un nuevo mundo, una nueva cultura y una nueva sociedad, a la que le sobra la cultura del campo, la sensibilidad de lo rural. Le sobra y le tiene miedo, pues el arraigo del mundo de los pueblos es reacio a la globalidad y defensor celoso de sus costumbres, tradiciones, actividades, relaciones con los animales… España está inmersa en ese cambio en donde la Tauromaquia sufre el desafecto social y la conjura de lo urbanita. México puede tener ese mismo panorama tras las elecciones.

La Tauromaquia de los festejos reglamentados en México es una absoluta desconocida, pero puedo afirmar que los pueblos, las pequeñas ciudades de muchos de los Estados, tienen arraigado el toreo de forma absoluta, de forma social, de forma familiar, de forma festiva. Si el cambio social llega de esta forma a México, es coherente pensar que la Tauromaquia va a sufrir el mismo proceso que en España. Porque, aunque desde aquí la Tauromaquia mexicana sólo existe para hacer dinero o para llenar el vacío de nuestro descanso invernal, insistiré en la fortaleza, variedad y arraigo del toreo en México, paralelo a un acoso insistente del prohibicionismo en estados, ciudades y hasta en la mismísima CDMX. Mucho antes de existir nuestra Fundación, en México ya estaban luchando para evitar prohibiciones, algunas logradas en la prórroga.

México comienza a clonar aspectos españoles en su retrato de Tauromaquia. La Monumental, que ha tenido mayor afluencia de público este año, se hizo plaza, definitivamente, sin villamelones, muy elitista y pro hispana. Malinchista. Una isla grande, ojalá fuera isla grandiosa, dentro del conjunto y del resto. Esta plaza, que necesita de una reforma que elimine la esterilidad de esa zona apocalíptica y extraña que es el 'no numerado' y que se acomode en la vida diaria y cultural, de oferta de ocio, de actividad, en CDMX. Ese es un trabajo estratégico pendiente y vital para el toreo en México: que el Embudo forma parte indispensable del panorama de la ciudad. Otra cuestión, en mi opinión errada, es el espectro de reinos de taifas del toreo, la vida diaria de las contrataciones y programaciones de norte a sur, que no guardan una estrategia de conjunto, sino una estrategia puntual de cada día y zona. Y el toreo necesita, sí, alcanzar a llenar las necesidades particulares locales, pero una actuación estructurada de conjunto de país.

En España y en México, países de grandes temporadas, mucho antes de cada ciudad, el toreo tiene necesidad de estrategia como país. Y una estructura de estrategia como país de toros, ayuda a las estrategias y necesidades locales y jamás entra conflicto con ellas. Los novilleros que llegan a CDMX apenas han toreado, como sucede en Madrid. Error reversible si hubiera una estrategia taurina de país. Toreros que ya tuvieron chance de forma reiterada se nos aparecen en programaciones, combinaciones ya conocidas y memorizadas como el alfabeto, que insisten en la reiteración, término contrario a cualquier programación cutural o de ocio.

El 'modelo Aguascalientes', la mejor feria de América y un ciclo que competiría en excelencia con la mayoría de las ferias de España, debería clonarse y trasladarse a muchos lugares por su equilibro entre lo promocional (novilladas) y su oferta de feria de calidad. Esa debería ser la obligación estratégica de cada ciudad con posibles. Guadalajara, el icono del toro de cuajo, ha logrado o está logrando una coherencia donde el toro sigue siendo el que es, pero con hierros más abiertos y una mentalidad sobre el espectáculo y el toreo también más abierta. Por eso ha ido más gente.

Hay dos zonas de especial mención, sociológica y geográficamante distintas, de un lado, la frontera. Muy castigada por la inseguridad, por la violencia, los 3.000 kilómetros de frontera con los EEUU son, más que una condena, una posibilidad. Más que una amenaza, un temor, una problema, una esperanza. Dicen que diariamente pasan cuatro o cinco mil armas al día del norte hacia el sur, que sur a norte pasan no se sabe cuántas toneladas de droga en una alternancia de problema transnacional. Pero la frontera es espacio cultural fronterizo, en donde lo hispano, lo chicano, incluso en el pocho, tiene mayoría o una fuerza poblacional sustancial para ser llamada hacia la Tauromaquia, desde Monterrey hasta Tijuana. Es una zona a labrar, a sembrar, un potencial a observar. Esa población, trabajados sus genes y sus almas, es un nicho importante.

Yucatán y las zonas adyacentes, tan personales en clima, gente, comida, gustos, celebran un número impresionante de festejos de todas las maneras imaginadas, pero muy arraigados todos. Una zona sin información hacia el exterior, rica, manejada a veces de forma caótica, que necesita de otra mirada para que no viva aislada del resto de la Tauromaquia mexicana. Quien piense que mejorar significa ir en contra de las particularidades de cada zona, quiere decir que ni sabe las particularidades ni tiene visión de futuro.

Es realidad la necesidad de México y es paralela a la necesidad española. Primero, una visión estratégica a vista de pájaro, como país. Una estrategia que analice sus necesidades sociales, de mercado, de ataques, de promociones…, para ayudar a las estrategias locales y viceversa. Esta visión desde el dron jamás se ha hecho, siendo absolutamente necesaria desde todos los puntos de vista, incluso o sobre todo, desde el punto de vista empresarial. Es ilógico y contraproducente anunciar de forma reiterada en lugares cercanos y fechas cercanas, a los mismos y a lo mismo. Plazas próximas en México y en España (Alcalá, San Sebastián de los Reyes, Colmenar) dispersando al aficionado. Es contraproducente hacer el día a día particular en función de un interés puntual o local, sin tener antes una visión de la Gran Necesidad, que la de todo el país.

Todo el país y toda la Tauromaquia, pues una de las formas de fortalecerse es unirse. Aún no puedo comprender cómo no existe una conjunción de acciones entre México y España que sirvan para apoyar canteras, ayudar a la regeneración y potencialización del toro bravo, a revisiones sobre reglamentos y nuevas ofertas y novedades de cara al público, a un planteamiento global sobre el pésimouso de la televisión, caótica, cainita casi siempre, aburrida,de comunicación y expresión decimonónica y nada atractiva. El toreo no sabe usar la tele. La tele usa al toreo y éste cree que, salvando o maquillando las cuentas de una feria con su escasa aportación económica, ya hace bien su trabajo.

Y lo que está haciendo es malvender, mal comunicar y mal contar. Es decir, logrando el efecto comunicativo del gen regresivo: achicando al toreo. Por eso, México y España han de levantar la mirada, usar el dron visual que les permita ver el panorama de forma cabal y crear una forma de trabajo conjunta y estructura que, de verdad, tenga la mirada en el interés coherente por la Tauromaquia en general y cada personal tauromaquia en dada país, estado, ciudad o pueblo.