Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados. Era su debut con Miuras y su crédito y solvencia salieron catapultadas. Porque a base de recursos, técnica y valor demostraron que sirven para lidiar esta divisa y también para las demás. Son de la misma generación de los Garrido, los Roca Rey, los Ginés, los Adame… Por eso, Román y Juan Leal demostraron hoy que ellos también son el relevo. La terna tuvo que agarrarse a ese ‘clavo ardiendo’ -el de Miura– para entrar en una Feria de la categoría de Bilbao y jugando esa peleaguda baza, solventaron con creces las dificultades unas veces, las pocas opciones otras o la buena baza que fue el sexto, el único con verdaderas opciones de triunfo, del que Román cortó una oreja de peso. Se la jugó literalmente en dos faenas muy importantes Leal, que dio dos vueltas al ruedo con un lote complicado, incluso recibiendo un pitonazo en el pecho al entrar a matar al peligroso quinto.

Fortes no tuvo opción con su lote. La Junta Administrativa de Vista Alegre había tenido buen ojo para hacer un cartel distinto, con toreros jóvenes no especialistas en este tipo de corridas, creando un aliciente para el aficionado. Román y Leal respondieron con argumentos a ese envite. Y que son otros dos nombres de aquella generación a tener en cuenta.

Cinqueño, cárdeno, muy alto, muy serio, con cuajo, un verdadero tren fue el sexto, que apuntó falta de fuerzas de salida y en el tercio de varas. También fue complicado en banderillas, aunque luego, Román le dio argumentos para que rompiera haciendo siempre todo a favor del toro. Por eso en la muleta fue el toro de mayores opciones, con el que toreó templado y asentado al natural ante un toro noble que tuvo un buen pitón izquierdo. Mató de una gran estocada y cortó una oreja de peso.

Más estrecho de sienes, degollado, cariavacado, largo y más fino de cabos, el tercero no se empleó de salida y echó las manos por delante. Cortó en banderillas. Muy reservón en el inicio de faena, al sacarlo a los medios, se agarraba al piso. Con mérito, Román lo consintió perdiéndole pasos para que tratar de hacerle romper hacia adelante. Muy centrado, aguantó miradas escudriñadoras, y le extrajo muletazos a base de esfuerzo con limpieza, en una labor de técnica importante, muy seria en su debut ante Miura, que fue seguida con interés por el público. Pinchazo y estocada caída efectiva. Ovación.

Al segundo, más alto y cuesta arriba, degollado y amplio de marzorca, Juan Leal lo lanceó con buen aire a la verónica. Se arrancó pronto al caballo aunque no se empleó. Se desmonteraron Marco Leal y Manolo de Los Reyes, que se lucieron en banderillas. Inició la faena Juan Leal con gran firmeza y sin enmendarse en el centro del ruedo con estáticos pases cambiados, con gran emoción y valentía.

Tuvo prontitud y movilidad en la primera tanda derecha, en la que estuvo muy firme el francés, que en la segunda sufrió una tremenda voltereta al ser prendido por el toro cuando se estaba metiendo entre los pitones: el toro lo elevó con la pala por el pecho y en el aire le elevó cogiendole por la pierna haciéndole girar sobre sí mismo cayendo al suelo recibiendo un tremendo golpe. Muy valiente, pisando terrenos comprometidísimos, Leal volvió a la cara de su oponente y tuvo mucho mérito en cercanías, en una faena ojedista, de mucha exposición y disposición, importante, tan propia del torero francés que se vivió con mucha intensidad por el público. Mató de media estocada efectiva y fulminante. Hubo petición de oreja, que el presidente no concedió. dio una vuelta al ruedo.

Muy largo y alto, corto de pitón y de cara larga, el quinto perdió las manos en el capote de Leal. Demostró justeza de fuerzas en los primeros tercios. De rodillas se echó con gran decisión Leal para comenzar la faena y con mucha firmeza aguantó las embestidas de un toro que echaba la cara arriba y reponía en esa primera serie. Con peligro evidente, se entregó Leal en dos tandas de enorme mérito con un toro que pegaba gañafones. Faena muy importante, de enorme firmeza de planta ante un toro peligroso. Final entre los pitones apabullante. Tras un pinchazo, se tiró a matar o a morir recibiendo un pitonazo en el pecho, aofrtunadamente sin consecuencias, al dejar una estocada en lo alto. Vuelta al ruedo. Pasó a la enfermería por su propio pie.

Zancudo, degollado, pero estrecho de sienes, el primer ‘Miura’ echó las manos por delante por el pitón derecho en el capote de Fortes. Perdió pie después el malagueño al irlo a colocar suerte en el peto, que cayó al suelo y se libró de milagro de una cornada: el pitón le rozó la cabeza, y el toro le pasó por encima del cuerpo. Milagrosamente todo quedó en un susto. Complicado en banderillas. De corto recorrido, Fortes logró alargar la embestida y extraerle algunas tandas templadas y muletazos sueltos a un noble ‘Miura’ base de perderle pasos por el pitón izquierdo, el más potable de la res, en una labor de mérito. No tuvo mayor opción de lucimiento. Estocada baja. Ovación con saludos.

Muy grandón, musculado, ancho de mazorca, amplio de sienes, veleto, el cuarto fue un auténtico tío que embistió con cierta suavidad de salida. Fortes lo lanceó a la verónica con buen aire. Muy complicado en banderillas, cortó y echó la cara arriba. Incómodo, y reponiendo, quedándose debajo en los primeros compases de la faena, lo fue metiendo en la muleta Fortes logrando extraer alguna tanda limpia y ligada aunque el toro tuvo poca entrega y escaso motor, aunque fue agradecido al planteamiento del malagueño, que demostró firmeza y clarividencia ante un toro con el que tampoco tuvo opción de brillantez. Dos pinchazos y estocada trasera, tendida y desprendida. Silencio.