Ha cambiado el color. Ha cambiado la vestimenta de los corredores. Seguro que también ha cambiado su estilo al correr. Han cambiado los rótulos de las tiendas, en las calles que atraviesa el encierro. Pero el espíritu, cada vez más universal, no ha cambiado. San Fermín, su encierro, recorre las épocas, con la emoción, el riesgo y la cercanía con el toro como emblemas. Hacemos el recorrido con él.