No vinieron del campo sino de otra corrida. Cansados. Gastados. Sin tirar un mal derrote. Cansinos y sin fondo, le formaron un lío a la paciencia. España, en otros tiempos, forma un motín. Otros tiempos atrás no se hacían prisioneros en tardes así, y con la nota aislada de alguna voz, resulta que la revuelta se la forman al único tío que se salió del guión de la tarde, de la bochornosa disciplina del bochorno: Juan Leal. Se jugó la vida como nadie en esta feria en un arrimón impecable e implacable. Ahí se gasta mucho un hombre y un torero. Se salió de la docilidad de una plaza donde hasta las protestas son adocenadas. 'Olé' él. La tarde fue suya en esos minutos.

Fue con el tercero de una descastadísima y pésima corrida de Valdefresno-Fraile Mazas. Alto de agujas y muy astifino, con caja, aunque sin estar atacado de kilos. Enseñaba las palas. Tuvo movilidad, sobre todo, en banderillas. Fue un espejismo. Le duró al 'gallo' galo la primera tanda. Lo necesario, al menos, para honrar con una 'pedresina' en los medios al brindis al propio torero manchego. Sincero homenaje. De tío a tío. Porque el burel comenzó a escarbar y se atrincheró en las tablas al abrigo del '9'. Juan Leal, sin embargo, salió al frente de batalla a pecho descubierto. A la defensiva el toro, ofensiva total del torero. Le buscó las vueltas y en un alarde de valor seco, de querer arrear, cueste lo que cueste, le robó las tandas al reservón 'Valdefresno'. Economía de movimientos con toda la verdad y un par que pesaron como losa de granito. Meritorio esfuerzo con el toro cada vez más aquerenciado. Los circulares invertidos, sin enmendar las zapatillas. Pero al tendido no terminó de llegarle y hasta lo terminó por criticar. Pese a ello, tras despacharlo de media y descabello, saludó una parca ovación. Supo a menos que la comida sin sal de un hospital. Jugarse la vida para esto...

Con el sexto y con la tarde ya varada en esa deriva insalvable que se convierte Madrid tantas tardes, Leal volvió a ponerse entre los pitones. Buscó llegar por ahí al tendido, a los que quedaban para entonces hipnotizados por el plomizo sopor de los 'Valdefresno' -tampoco es que los sobreros de Adelaida Rodríguez y Carriquiri mejoraran el bodegón del desencanto-. Leal volvió a porfiar y quiso echar la moneda al aire, cómodo en esas difíciles y angostas cercanías. Pero no había materia prima ni para eso. Ni una gota que exprimir de otro toro sin codicia, sin humillar, sin recorrido, sin ser toro, vaya. Lo único que sacó en claro fue un buen susto. Le rebañó con el pitón derecho y lo levantó del suelo, feísimo, por el bajo vientre. Para herirlo con 'tabaco' gordo. El segundo derrote de la guadaña, a milímetros del rostro. Doble milagro y disposición sin mácula del francés. Si su confirmación del año pasado le abrió las puertas para repetir este año dentro del abono, su tarde de hoy debe devolverle a La Meca mucho antes. Merece volver pronto.

El nervio de Leal fue el único 'coletazo' de vida dentro de una tarde de 'lexatin'. Anestesiados todos por una corrida dispar en hechuras y presentación, que sólo tuvo fachada y caja de 'Atanasios'. Nada más. El lote de Fortes fue como pegarse contra un muro. El segundo, el mejor hecho del encierro, entipado y enseñando las palas, dio para relamerse en el comienzo de faena. Tuvo cierta movilidad y el malagueño volvió a airear ese reposo que ya dejó entrever en su primera tarde, con la de Lagunajanda.

Se aprecia franca evolución en su toreo. Un punto más de temple, de serenidad y una apuesta por la frescura, que es de agradecer. Si la otra tarde se sacó de la montera -calada de nuevo en la faena a su primero, por cierto- un cambiado por la espalda de rodillas, hoy sorprendió con un nuevo truco: el 'cartucho de pescado', también de hinojos. Corrió luego la mano y ligó cuatro, quizás cinco, naturales más antes de recuperar la verticalidad. Luego, esas inercias del toro, que se desplazó pero jamás se empleó, se acabaron y el toro se aburrió, cada vez más desentendido. El quinto, bastito y de mucho pecho, con el pial de Fraile Mazas, soltaba la cara y se defendió cuanto pudo. Fortes le echó la franela como si fuera bueno. En balde. Silencio en ambos. De buenas familias, ni 'Cigarro' ni 'Yegüesero' hicieron honor a su alcurnia.

En busca de la gloria pasada con este mismo encaste, Daniel Luque se lo jugó todo al rojo... y amarillo de la divisa charra. Un único as en la manga, pero el sevillano fue presa del farol ganadero. Para empezar, a los cinco minutos de empezar la partida, sobre el tapete ya había un sobrero de Adelaida Rodríguez, permutado más tarde por un sobrero de Carriquiri tras correr turno. Si endeble era el del hierro titular, el primer sobrero, mismo encaste, se desplomó a los pies del caballo en cuanto sintió la horma de la puya. Así, acabó saliendo el colorado de 'lo' de Núñez para no salirse de la media. Frío de salida y abanto, fiel a su procedencia, desembocó en mansurrón que convirtió en una quimera la suerte de varas. Pensamos en la faenita del manso bravo, pero sólo le pudo ligar dos series, y sin eco en el tendido, Luque. Se paró el burel y las pocas embestidas que regaló siempre con un molesto 'gañafón' a mitad del viaje. Antes, corrió turno en el primero, y salió el reseñado cuarto, también con parsimonioso son. Blandeó un buen puñado de veces. Luque lo probó por ambos pitones y comprendió que cualquier 'Valdefresno' pasado fue mejor. Leal, por el contrario, espera que el futuro sea lo más próspero. Aunque sea como hoy, a golpe de incomprendido arrimón.




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