Vacas al Tajo

Vacas al Tajo 2014'Con permiso del Cantábrico y de la autoridad competente', -tal y como anunciaba la cartelería-, la asturiana villa de Candás celebraba el que seguramente sea el más original festejo taurino que haya tenido lugar en el mundo. Asentando una improvisada plaza de toros en el mismímimo puerto marítimo, Candás se atrevía con una 'corrida marinera' en pleno Cantábrico. Con motivo de sus fiestas del Cristo marinero, su dársena ovoidal del puerto acogía un singular festival en el que los actuantes eran premiados con sardinas en vez de las tradicionales orejas. Aquellas jornadas de trajes empapados le dieron una gran fama a una villa que le debe mucho a Andrés Vázquez, alma máter de este festival en el que fácil era ver a un toro que, sorpresivamente, invadía la arena entre el pavor de los aficionados, o a un astado que se lanzaba al mar, ante el asombro y desconcierto de una muchedumbre que 'inundaba' las dársenas de un puerto para presenciar un acontecimiento taurino único en el mundo. Sin embargo, y por extraño que parezca, esta curiosa 'joya taurómaca' dejó de celebrarse un 14 de septiembre de 1994 dejando al municipio de Carreño sin toros, y sin este llamativo espectáculo, que a buen seguro hoy en día gozaría de un indudable tirón popular.

FUENTES: https://taurinagijona.blogspot.com.es// La Nueva España

UNA PLAZA DE TOROS EN UN PUERTO MARÍTIMO

De entre las más originales plazas de toros, es indudable que la protagonista de esta nueva entrega en nuestro Especial Verano, ocupa el lugar más privilegiado por su peculiar sabor y enorme singularidad. Para darle forma al ruedo, Candás vaciaba la dársena del puerto de barcos cerrando el acceso al mar y así, con la marea baja, la dársena del puerto quedaba en forma de improvisada Plaza de Toros. Estos espectáculos taurinos se celebraron hasta el 14-09-94, fecha en la que se celebró la última corrida marinera.Cantidad de turistas se desplazaban llenando la villa a ver un originalisimo festival celebrado durante la bajamar, en cuya arena actuaron muchas de las figuras de varias épocas.

Desde Andrés Vazquez, que llegó a organizar el festival, pasando por Ruiz Miguel, Jaime Ostos, Palomo Linares, Roberto Domínguez, Jose María Manzanares, José Falcón, El Niño de La Capea, Julio Aparicio, Angel Teruel, Julio Robles, Chamaco, Antoñete, hasta Pablo Hermoso de Mendoza y tantos otros... siempre con permiso del Cantábrico.

LOS ORÍGENES

Hay que remontarse a 1924 para buscar los orígenes de la 'corrida marinera' de Candás, según data el historiador local David Pérez Sierra. Promovida por Juán Estrada Albo, Joaquín González Pardielles, Higinio Viña, Luís Cuervo y Nino El Telegrafista, este atípico festejo comenzó celebrándose como un espectáculo cómico-marítimo-taurino la mañana del lunes 15 de septiembre cuando a peseta y media la entrada se celebró una 'becerrada cómico acuática, con dos novillos utreros que se trajeron de Salamanca y fueron transportados desde Veriña a Candás en un autocamión que facilitó la conservera Albo'.

Desde entonces se mantuvo más o menos regularmente en el cartel de las fiestas del Cristo en Septiembre hasta 1997 e incluso fue declarada fiesta de interés turístico nacional en 1979. Ese primer toro llamado 'Jabonero' se lanzó al mar Cantábrico aprovechando el espacio existente entre los carros que cerraban el coso, por lo que el festejo tuvo que reanudarse al día siguiente. Más de 600 personas acudieron a aquel encierro, que fue recordado porque el primero de los animales se escapó del ruedo y fue nadando hasta la pregona, algo que hoy en día sería inviable, dado que este espacio actualmente es portuario.

Posteriormente, el festejo se celebró sin mucha continuidad en los años 20 y 30 y no se recuperó de una manera firme hasta finales de los 60, gracias a la inclusión en la organización del crítico taurino Alfonso Navalón. A partir de ahí surgió la época dorada de la fiesta española en Candás. Algunos años, incluso, llegaron a celebrarse hasta dos corridas, una a pie y otra de rejones. Una de las más importantes anécdotas es la que cuenta que Su alteza real el Conde de Barcelona presidió ayer la tradicional corrida marinera y que fue recibido por las peñas y agasajado por la cofradía del Alba el 13 de septiembre de 1981. Hasta 1987 siguieron participando grandes figuras, recuerda Pérez Sierra, 'época esta última que tiene al torero Andrés Vázquez como valedor de la fiesta en Candás'.

Calle Andrés VázquezEL ALMA MÁTER, EL 'BRUJO DE VILLALPANDO'

Tal fue la influencia y el esplendor que le otorgó a la corrida marinera, que el pueblo de Candás puso el nombre de Andrés Vázquez a una calle destacandose en la placa la profesión de torero para ensalzar el origen del hombre que dio lustre a la fiesta española en la capital de Carreño, hasta hacerla aparecer en el 'No-Do', y que vistió de luces al Cristo de Candás regalándole un capote de paseo.

El propio Andrés Vázquez contaba su estrecha vinculación a Candás en 'La Nueva España': 'Yo vine a Candás por primera vez para participar en una corrida en el muelle y quedé prendado'. Eso fue lo que hizo que repitiera en el curioso escenario marinero, hasta tal punto que a diferencia de otros matadores, el torero hizo sus faenas vestido de marinero y con el pañuelo de las fiestas. 'Mi relación con Candás fue entonces en crecimiento, hasta el punto que a finales de los cincuenta tomé el relevo al frente de la organización del festejo', cuenta el maestro con nostalgia. Y así durante nueve años Andrés Vázquez atrajo hasta la villa a otros toreros ilustres como Antonio Ordóñez o El Cordobés.

Para El Brujo de Villalpando, las corridas en Candás 'siempre fueron algo familiar, y un sitio donde torear era algo diferente'. Luego tramó su propia leyenda con el Cristo marinero. 'En 1967 sufrí una grave cogida en Sevilla, que me afectó a una pierna, que quedó infectada', relata el torero, que recuerda cómo los médicos no le daban más salida que la amputación. 'Entonces vine a Candás, y dirigí mis plegarias al Cristo, para que me sanase. Los médicos no daban crédito cuando vieron que me curé, porque estaban seguros de que me quedaría sin pierna, así que volví para regalarle al Cristo un sayo'. Y esta prenda aún hoy en día la viste la imagen de la iglesia candasina de San Félix.

DESAPARICIÓN Y... ¿FUTURO?

Cuentan los viejos del lugar, los que conocieron aquellas faenas marineras de mediados de siglo, que no ha habido nada en Candás que haya difundido tanto el nombre de la villa como aquellas jornadas de trajes de luces empapados.  A pesar de la importancia que adquirió la localidad con este festejo, la marcha anti-taurina y el desinterés acabaron con la única fiesta declarada de interés regional del concejo a principios de los años 90. Problemas económicos, las obras de dragado para hacer el puerto deportivo, la falta de apoyo institucional, y la mencionada presión animalista, dejaron al municipio de Carreño sin toros, y sin un festejo que ojalá pudiera recuperarse. Los románticos hablan de la colocación de una plaza portatil en la explanada del puerto, y aunque ya no sería igual que antaño, -dado que el espacio actualmente es portuario, por lo que el toro no podría escapar al mar-, el festejo supondría un indudable punto de interés turístico para la zona. Ojalá alguien recoja este envite...

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