icono-sumario ‘Celebramos miles de ideas de Nación útiles para miles de ideas de intereses. Ergo, no tenemos Nación’.

icono-sumario ‘Esta Nación es un concurso pan y circo televisado, donde la perpetua campaña electoral no consiste en quien me vota sino en que hago para que no expulsen de la Gran Casa’

Viva España I MUNDOTORO linea-punteada-firma1

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Que nación festejamos hoy. ¿La Nación de Sánchez, la de Casado, la de Iglesias, la de Rivera? ¿La de Colau o la de Carmena?. ¿La de Torra?. ¿La España en fuga de Puigdemont o la España del exilio de Manuel de Falla? Que día de que Nación es el 12O. ¿La España de la Tauromaquia constitucionalmente legal o la España que la prohíbe en Cataluña y otros lugares? Que día festejamos para que Nación: ¿la de once millones de mascotas para quienes se pide Seguridad Social y derechos civiles o la de ocho millones de españoles en el umbral de la pobreza? ¿La España gestionada a lo rastafari  en Baleares a la que se cuelan diez muertos con los bomberos detenidos en sus cuarteles mientras se gasta el dinero en el bienestar animal o la del Estado de Bienestar? Qué Nación. Qué España. Qué Doce de Octubre.

Necesitaríamos, para dar cabida a esta fragmentación descompuesta y utilitarista de las miles de  ideas parciales y sesgadas de Nación, miles de calendarios con miles de Doce de Octubres. Es decir, celebramos miles de ideas de Nación útiles para miles de ideas de intereses. Ergo, no tenemos Nación. Acaso un país entre interrogantes cuyo pueblo vive sometido al cainismo constante de los peores , más incultos, malformados e irresponsables lideres políticos de nuestra historia, cuya pobreza mental les hace estar en perpetua campaña electoral. Somos país en perpetua campaña electoral. Entendida la campaña como la exposición y debate, no de ideas nobles sino de la casquería ancestral de las miserias del otro.

Una campaña televisada, un gran Gran Hermano, un Sálvame, un reality show lamentable cuyo presentador es ese matón de taberna que no sale del  cervantino Patio de Monipodio, sino del clan del pillaje moral traídor a su genética que es Gabriel Rufián. Un reality donde concursa ese hombre que sólo se  quiere asimismo, en orgía de política onanística, Sánchez, cuyo complejo de Edipo supera al propio Edipo. Donde concursa un tal Casado, que  amaga irse más al monte de su derecha sobre la memoria intelectualísima de un solemnizador de obviedades, Aznar. Donde concursa ese al que jamás le cambió la voz, quedando disecado en perpetuo día de perpetua primera comunión, Rivera. Donde concursa ese burgués camuflado, ese Robespierre sin saberlo, ese bien comido que teoriza el hambre, que pretende la cuadratura triangular del círculo, Iglesias. Donde concursa un estofado de coles de Bruselas sin carne que pervierte la histórica y noble palabra de exilio, llamando exilio a su cobardía, Puigdemont. 

Esta Nación es un concurso pan y circo televisado, donde la perpetua campaña electoral no consiste en quien me vota sino en que hago para que no expulsen de la Gran Casa. Del pesebre del poder. Un concurso detectivesco fatuo que rebusca twits añejos y trampas titulares y compras académicas para expulsar de la Casa al rival. Una forma de hacer política y campaña en el basurero cultural de una clase política que es tan obscena, que de Lorca solo le interesan los huesos, para re-enterrarlo, para re-enterrar a España, sin que hayan leído una sola vez a Lorca. Una España re-resucitada en sus grietas, reinventada en sus errores, una España revisionada en un revisionismo que consiste es echar sal y vinagre en heridas que ya debería haber cerrado. Una España deconstructiva basada en una política que busca la victoria entre las llagas de un pasado que creíamos superado entre las gentes de una Nación sana, culta, de bienestar.

Nunca tuve duda de que sobre el rastro cultural, moral e intelectualmente español de José Ortega y Gasset planeaba la duda de lo cierto. Para conocer la historia de España hay que echar un vistazo a la historia reciente de las corridas de toros. Constitucionales y, al mismo tiempo, prohibidas. Legales y, al mismo tiempo, impedidas. Cultura y, al mismo tiempo, declaradas barbarie. Una paranoia nacional sin referentes históricos. Visión mimentizada  en una política de “hacer toros” que pasa por la utilitarista local de precio venta al público del PSOE, al si pero un si a la letra sin música del PP, al si del ayer porque me sacaba en la foto del Ciudadanos, pero a un depende en el hoy y me la suda si o no mañana. Al no de Podemos en su revisionismo de la re resurrección de España en su revisionismo que ha de llegar a declarar franquista al homo sapiens y borrar los bisontes de las paredes des Cuevas de Altamira.

Esa visión insólita de principios sobre un hecho estructural, cultural, ecológico, económico, al pairo del aire mas rentable, al relance del aplauso de la tribu, sobre el toreo, es España. Un país en estado de revisión permanente de audiencia donde hay mas de mil libros de texto distintos y oficiales para nuestros escolares, donde hermano, padre, idea, nobleza, libertad, cultura, son palabras tótem en permanente estado de plebiscito. Esta España que es depende quien la hable es idéntica a esta Tauromaquia que es depende quien la hable.

Yo celebro la España integrada e integral sin revisionismos sobre lo revisado, sin sal en heridas curadas, la del lance quieto y aguerrido, la del natural de vuelos sobre la arena, solidario, limpio, culto, de progreso en paz. La que hace gritar sin complejos de pseudo culturetas y progres, un ¡Viva España!