Teoría de los dos embudos I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

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La reducción del segmento de las novilladas en los últimos años que expone las estadísticas de Mundotoro no ha tenido una respuesta contundente dentro del llamado “sector”. Entendemos que no la hay por dos cuestiones. Una, porque esta afirmación sobre las novilladas, es una no noticia. Un lugar común, una realidad negativa reiterada que ya forma parte de nuestro paisaje cotidiano, ese par de moscas molestas a pocos centímetros de la cuchara. Se las espanta con las manos, máximo.

Dos. El toreo no puede tener respuesta a ese problema porque, por mucho que insistan desde su acervo quienes necesitan un sistema y un sector para sus argumentaciones intelectualmente minimalistas sobre el bueno y el malo, no existe el “sector” taurino, y por tanto, no existe “sistema alguno”. Y reiteramos que, ojalá existiera, porque todo sistema tiene elementos correctores para corregir desajustes y/o abusos, y, llegados sus problemas a límites no corregibles, los sistemas se sustituyen. Por otro sistema, claro. En cualquier caso, son evolutivos y mutan con cada realidad nueva.

Y esa es la gran losa que mantiene agarrada al piso cualquier solución posible sobre el asunto novilladas”. Hay cierta buena voluntad entre particulares, pueblos que siguen dando novilladas, sigue habiendo algún trastornado o desubicado que puede permitirse el lujo de ser ponedor… hay una buena voluntad. Pero, miren, buena gente era San José… y era carpintero.

El toreo se mantiene en un ideal tradicional cuya razón de ser sería una selección “natural de toreros a partir de una base de aspirantes a serlo, los novilleros. Aspirantes a participar en el escalafón de matadores, primero y, luego, aspirantes a ser toreros de las ferias. Y ya, en otro luego mucho más selectivo, aspirantes a ser figuras del toreo. Hasta ahí nada reprochable, pues esta suma de aspiraciones y juegos podría ser un paralelismo de la ley natural por la cual sólo los más aptos o mejores sobreviven en el “ecosistema ” tan competitivo que es la profesión de torero.

Una vez que el toreo abandonó los caminos y las tapias y se fue sustituyendo ese azar de dureza innegable por escuelas y demás lugares de preparación, logramos hacer unos talleres de los que, al mismo tiempo, nos salía un banderillero que un aspirante a torero de alternativa. Dando un número superior o gradualmente superior para los que ni había ni hay una salida “laboral. La había, pero con la crisis, se achicó el mercado sin achicarse la bolsa de demanda laboral. Tras la escolástica, llegaba la parte estrecha del embudo. Y, como no hay “sistema” ni hay “sector”, no había ordenado ni reglado nada que absorbiera a tanto aspirante.

Con un añadido inesperado. La bolsa de toreros de alternativa fue creciendo y estabulándose, como agua estancada y creciente de la que no se podía saber si era o no potable, porque no había corridas de toros para probarlos. Es decir, otra parte más estrecha de otro embudo. Resumiendo, un exceso de novilleros detenidos por un exceso de toreros de alternativa aún no testados por el mercado. Se acabó el flujo natural entre escalafones. Si hubiera sistema, se habría estructurado una solución para desatascar que habría pasado por lo siguiente: dar salida al gran número de matadores de toros para poder dar entrada al gran número de aspirantes o novilleros. Antes había un “embudo” casi natural, ahora tenemos dos. Incompatibles.

Hay quienes aún mantenemos que es la falta de una “estructura” (sistema herramientas) lo que tiene a las novilladas en aguas pantanosas. Desde hace muchos años hemos instado a la creación de un estatuto amateur para los novilleros. Porque su trato de profesional es la primera gran losa para su natural desarrollo. Un amateur es un aspirante y novillero es aspirante y, por tanto, amateur. Y este estatuto de no profesional, llevaría aparejado un trato no profesional que derivaría en menos costes organizativos. Puede ser durante el primer año de novillero con caballos, de un año y medio, puede ser válido este estatuto en ciertas plazas de ciertas categorías y no en las plazas de solvencia económica. Puede ser de las formas que se decidan, pero, sí o sí, ha de ser.

Ha de ser porque no podemos echar a competir novilladas con corridas, siendo las primeras apenas un 25% más baratas en costes. Porque no podemos pensar de forma racional y sensata que un espectáculo deficitario en un mercado quebrado, es posible. Porque ningún pliego de condiciones, reglamento o norma, prima o da exenciones a empresas que organicen novilladas.

Porque el piso de plaza se paga de forma alícuota o proporcional, sin discriminar si se da una novillada o corrida, porque es inaudito que Madrid, por ejemplo, sea lugar de enterramiento antes que de salida de novilleros. Porque se pueden usar otras plazas con menores costes de organización y producción de novilladas, porque los alevines no declaman en el Trato Real ni juegan en el Bernabéu.

Porque es antagónico en intereses de resultados dar ciclos de novilladas en los pueblos de buena voluntad, pero con novilladas que son lugares de salida de encierros de ganaderías poco aptas para los que no tienen ni oficio ni capacidad. Porque las ganaderías “buenas” han de tener novillos para las novilladas. Porque no se puede colocar a un chaval en situación profesional de dar y pagar mientras él se adeuda. Porque en un acto cultural de supuesta formación (novillada) las administraciones no deben recaudar ni un solo euro. Porque los Maestrantes de Sevilla jamás deberían meterse al bolsillo un euro de una novillada, ni la Comunidad de Madrid, ni plaza alguna de solvencia económica para el propietario de la misma.

Mundotoro publicará su idea de engranaje de las novilladas en los próximos días. Será una aportación para la solución de un problema en la que hemos de implicarnos todos. Todos significa desde el empresario hasta el banderillero, pasando por el ganadero, el matador de toros, las administraciones y las propiedades de las plazas y medios de comunicación. Y no se trata de “hacer un esfuerzo”, sino de aplicar una lógica justa para con los novilleros.

Dicho esto, hay otro asunto sobre el que tratar de implicar pensamiento y acción. Coherencia sensible. La escolástica ya ha logrado adecentar o humanizar o reunir o focalizar a los aspirantes a torero bajo un método. La metodología es un hecho. Hemos creado un método sobre el cual enseñar a quien quiere aprender. Pero hemos creado una escolástica de la que pueden salir artesanos. Artesanos de muy buenas cualidades. Ya saben, artesano es el que hace con sus manos una cosa, una a una, muy bien hecha, pero siempre la misma cosa. Y el toreo no está necesitados de artesanos. Está necesitado de artistas. Que no es que no sea lo mismo, es que ni se le parece.