Vídeo resumen de la última de la Feria de Otoño I TOROSlinea-punteada-firma1

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No fue una corrida del gusto de Madrid. Ni por su juego, ni por presentación. Adolfo echó un borrón como mejor escribano: mandó una especie de escalera -desde varios toros con poco perfil y remate hasta el hondo quinto o basto tercero- carentes de raza y de casta, salvo el cuarto, que tuvo un buen pitón izquierdo, con el que Curro Díaz dejó algunos de los muletazos de la tarde. Muy meritoria labor de Manuel Escribano, que volvía a Madrid tras su grave cornada con la misma divisa y se marchó a portagayola en dos ocasiones. López Chaves imprimió suavidad y temple en sus dos faenas a un lote descastado.

La suerte de varas en el cuarto fue el punto de inflexión de la faena. Pues el comienzo poco humillador del astado se tornó en una embestida con mucha profundidad e importancia por el pitón izquierdo. Por el derecho, el recorrido era escaso. Curro Díaz imprimió su sello personal en algunos naturales -mejor, cuando los cites fueron suaves- llenos de enjundia y corte artista, entre los que destacaron, un gran cambio de mano. Faena entonada, que algunos enganchones a lo largo de la faena le impidió tomar aún más vuelo. Se tiró a matar con rectitud y logró una gran estocada al segundo intento. El abre plaza, apenas aguantó la primera tanda, para acabar totalmente a la defensiva.

Manuel Escribano volvía a Madrid tras el percance en San Isidro y tuvo que lidiar con el toro más complicado de la corrida. Desde el recibo a portagayola -en el que midió al sevillano, se le llevó por delante y apunto estuvo de darle una cornada- hasta la estocada. Midió, gazapeó y nunca se entregó a la muleta de Escribano, que tuvo una meritoria actuación. Aprovechó el poco viaje del astado a base de dejar la muleta retrasada en una faena de mucha técnica, que no se apreció en los tendidos. Al sexto, volvió a recibirle de hinojos en chiqueros, pero la poca casta del astado, restó lucimiento a una faena pulcra.

Domingo López Chaves llevó a Madrid el temple y la suavidad en las telas. Primero, para intentar estructurar la faena del segundo, un astado, que a pesar de mostrar buena aire, la falta de fuerza y, sobre todo, de casta le impidió llegar a buen puerto. Sitio y tiempo dio el salmantino, para robar algún natural suelto. El quinto, fuera de tipo, más parecía el sobrante de la temporada que un astado preparado para Madrid. Su insulsa y deslucida embestida -a la altura del palillo y sin recorrido- no fue óbice para ponerse en el sitio y alargar la embestida, tirando de ella en terrenos de cercanías.

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Hierro de Adolfo Martín - España Plaza de toros de Las Ventas (Madrid). Sexta y última de la Feria de Otoño. Más de tres cuartos de entrada. Toros de Adolfo Martín, desiguales de presentación y hechuras. Faltos de raza y casta en general. Destacó el buen pitón izquierdo del cuarto. Incidencias: Manuel Escribano fue obligado a saludar tras acabar el paseíllo. logo-mundotoro-fichas-crónicas
Curro Díaz, silencio y ovación.
Domingo López Chaves,
silencio tras aviso y silencio.
Manuel Escribano, 
silencio y silencio.

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