Antonio Catalán I Esesalinea-punteada-firma1

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Antonio Catalán ha entrado en el mundo de la Tauromaquia. Siempre fue aficionado, pero desde hace unos años, al decidir su hijo Antonio  Catalán Toñete, ser torero, el perfil bajo que mantenía como afín al toreo, dio paso a una exposición más manifiesta. Ahora entra como patrono en la FTL.  El creador de la cadena NH hoteles, luego de AC, luego de AC  by Marriot, es uno de los empresarios mas importantes e influyentes de España. Se mueve como pez en el agua en los postulados progresistas, con fama bien ganada de buen trato a sus miles de empleados. Es uno de esos esos hombres hechos a sí mismo, sin otra hacienda heredada que su talento y trabajo. Y, sin duda, su ánimo de emprendedor. Sirve para el verso de Quevedo que retrata la  importancia de la igualdad de oportunidades, que es distinta al igualitarismo del nuevo progresismo: “todos nacemos con los mismos cueros”.

Hay muchas personalidades en España afines al toreo que, sin embargo, siempre han preferido mantener un bajo perfil. Una definición que tantas veces no coincide con sus palabras, sino con una especie de camuflaje para no salir en la foto del toreo porque esta foto estigmatiza. De esos “bajos perfiles” los hay a puñados en esta tierra llamada España y la subtierra del toreo. A mi los bajos perfiles me hacen concluir que hay mucha gente cuya prioridad no es la Tauromaquia sino su bisne, cuestión lógica y legítima, que, por serlo, deslegitima a quien, sin la necesidad para el comer suyo o de la familia, halla refugio al estigma en el “bajo perfil”.

Algo sé de esto, pues escribiendo un artículo sobre esto (la Nueva ETA) , resulta que me llegó la primera y jamás última querella de los animalistas del PACMA. Desde entonces y sin llanto, a servidor le cuesta publicar o moverse fuera de los límites de esta su empresa y de este su medio.  Aconsejado que tomara un “bajo perfil”, decidí en su día que esconderse no tiene afinidad ni con el toreo ni con el periodismo. Se pague el precio que se pague. Algo sé de estar “señalado” y de que otros sufran las consecuencias de mi estigma por el pecado original de llevar mis apellidos. Pero jamás haré públicas las odiseas cotidianas a resultas de no mantener perfil bajo sino de mostrar escaso talento y exceso de pasión. Pepe Alameda escribió que el toreo no ES graciosa huida sino apasionada entrega.

De la misma manera que exigí y exijo a que salgan del armario todas las personalidades afines al toreo si desean mostrar el honorable título de “aficionado”, doy la enhorabuena a Antonio Catalán por este paso que da. Sinceramente, si alguien piensa que lo hace por beneficiar a Toñete, un joven que podría vivir una vida con el “perfil” relajado y abundante que le viniera en gana, decidió seguir la ruta del toreo, se equivoca. Desde la “sombra” se hacen más manejos que abandonando el “perfil bajo”, Gratitud pues. Y que algunos más tomen ejemplo, que esto del toreo no mancha ni ensucia y es muy digno y mas culto y sensible que nada que haya hoy en este país reinventado que dentro de poco tiempo revisará hasta su propio nombre: España. 

Antonio Catalán es patrono de la Fundación del Toro de Lidia. Una Fundación que nació después de las inoperantes y claudicantes siglas que la precedieron, entre otras la CAPT, la que estaba cuando el PSOE, si el PSOE, dejó morir el toreo en Cataluña al decidir salomónicamente dar libertad de voto a sus diputados para el asunto de toros si o no en esas tierras.  La única vez que este partido da libertad de voto. Pero éste es otro asunto, para jamás olvidar, pero otro asunto. Porque se trata de dar la bienvenida. Y de hacer constar que la Fundación, una institución no electa ni representativa a instancias legales o jurídicas, sino de fomento y salvaguarda, tiene por delante retos atrasados de un calado esencial a los que debe ayudar Antonio Catalán.

La consideración jurídica como colectivo por parte de los afines a la Tauromaquia es uno de ellos. Un colectivo de fácil prueba en tiempo y espacio que daría a las gentes de la Tauromaquia una cobertura legal necesaria frente a los ataques privados y colectivos. Sin esta consideración, no somos nada en lo jurídico. Otra cuestión es el logro de vías de ingresos y/o financiación que abandonen la endogamia: el pasarnos la gorra entre nosotros mismos sin que llegue un euro de líneas de negocio nuevas. Fomentar y coordinar que los  ingresos en lugares como Sevilla o Pamplona, en donde el 39%  (Sevilla )  y el75% (Pamplona) de lo que genera el toreo no va al toreo sino a otras manos, repercuta económicamente en la Fiesta.

Estructurar una comunicación en la que el mascotismo/animalismo sea desmontado sin actuar a la contra sino con argumentaciones sociales, económicas y ecológicas que desmonten el gran negocio que lleva décadas financiando al anti taurinismo y que actualmente está en la fase  de legislar en contra del toreo en cada Comunidad Autónoma, en cada Ayuntamiento y, muy posiblemente, a nivel del Estado. Y rodearse de los mejores. Resulta incomprensible que gentes dotadas de tal talento, conocimiento y experiencia como el letrado Joaquín Moeckel, sean  desterradas de la Fundación sólo por el hecho de no haber perdido jamás un juicio contra nadie a favor del toreo y hacerlo “gratis et amore”. Por esa razón o porque haya gente en la Fundación que no lo ve  con buenos ojos.

Mostrar, en cualquier caso, respeto social a todos (instituciones, administraciones, colectivos) demostrar conocimiento en los que hablan en nombre del toreo, nivel cultural, trabajo, talento y talante. Pero, sobre todo, mostrar determinación: adiós al bajo perfil. En esta España hace años que el “bajo perfil”, los modos mal llamados “educacionales”, dentro de la frontera de lo “pusilánime”,  sólo son una demostración social de nuestras debilidades y temores. Quizá porque el bisne de algunos le anime a salir poco a la luz o alzar la voz.

Pero  el enemigo del toreo jamás ha vivido o vivirá ni de su talento ni de su valentía, sino de nuestro miedo atávico e histórico.