icono-sumario ‘Casi todos son cinqueños, hay un toro colorado, otro negro y cuatro cárdenos en distintas tonalidades: el salpicado es una lámina’, afirma el ganadero de Zahariche

El toro colorado de Miura, protagonista del encierro I IMÁGENES CEDIDAS POR LA GANADERÍA DE MIURAlinea-punteada-firma1

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‘Estoy convencido de que gustará a los pamploneses, su presentación es impecable, ojalá por dentro salga igual de buena que este “Tahonero“, porque está elegida con mimo’. Habla Antonio Miura. Su centenario hierro escribió una muesca más en su leyenda en Utrera, el primer indulto de su historia. ‘Un gran toro nos otorgó una gran alegría, fue encastado y muy exigente, la lástima es que nuestro padre no pudiera verlo, que no llegara ese indulto tan esperado cuando la ganadería estaba en sus manos’, recuerda con añoranza.

‘Nuestro padre se desvivió por la ganadería y hubiera sido de ley que hubiera podido disfrutar de los frutos de su trabajo con este toro tan importante, creo que habíamos tenido ya otros toros que lo habían merecido, algunos incluso con mejor condición que este, no se había dado nunca la ocasión hasta que por fin el sábado llegó el día, fue un animal muy bravo y, por supuesto, lo usaremos de cara al futuro’, comenta satisfecho.

Ese futuro, el más inmediato, arranca el 14 de julio. Hoy mismo. En Pamplona. San Fermín, mediante. ‘Es una corrida de Pamplona, con todas las señas de identidad de esa plaza, casi todos son cinqueños, viene abierta de pelajes: un colorado, otro negro y cuatro cárdenos en distintas tonalidades, uno de ellos salpicado -el que acompaña este reportaje en la fotografía exterior-, que es una lámina… No tengo dudas de que comp ha hecho las delicias de todos los que pasaron estos días por los Corrales del Gas, también lo hará en el ruedo’, advierte.

‘Allí, en Pamplona, tenemos mucho cartel, nos lo hemos ganado con el paso de años y años, no nos gusta defraudar en San Fermín, porque siempre son fieles a nosotros, prácticamente el encierro lo dejamos comprometido de un julio para otro, es un cartel atractivo, confío en que se pueda dar un buen espectáculo, viajarán seis toros, sólo pido que si va a haber alguna baja, no sea el mismo día del encierro, como el año pasado, que nos quedamos sin margen de maniobra posible’, recuerda.

‘A Pamplona van siempre los toros más exagerados de cara, pero los toros de Madrid, Pamplona y Bilbao… Prácticamente se seleccionan solos, porque cualquiera de un lado podría ir al otro y viceversa, incluso alguno de Sevilla, también puede hacerlo, ya ha sucedido, de hecho, porque ese tiempo entre la Feria de Abril y las otras es fundamental, en esos meses se rematan bastante más los toros, las caras transmiten mucha más seriedad’, detalla enumerando que después de pasar por la vieja Iruña, aún quedará ‘la corrida de Bilbao, que ya está confirmada’. ‘Hay dos encierros más que estamos en conversaciones, que irán a dos plazas de segunda, aunque no volveremos a Albacete por las fechas en las que estamos, o una de tercera en la que salga un toro más fuerte.

Volviendo al indulto de ‘Tahonero’ en Utrera, Antonio Miura también quiso acordarse de un torero ‘estrechamente ligado con la casa: Manuel Escribano’.‘Me alegro mucho por él, después de una cornada tan fuerte como la que le pegó aquel toro en Madrid, de todo lo que le han dado los toros en estos últimos años… Si alguien se merecía indultarlo, era él, que, además, siempre ha apostado por nuestro toros’. 

Antonio Miura, en imagen de archivo I LA RAZÓN

En este sentido, el ganadero no oculta que ‘tenía cierta preocupación porque pudiera salirle uno de esos toros duros y complicados que también hay en Zahariche‘. ‘Tenía ese miedo presente, pero el día antes estuvimos hablando y me tranquilizó, me dijo que estaba muy bien tanto la herida como la cabeza, que sólo faltaba un poco de físico después de esas semanas parado, de hecho, al acabar le vi sentado en el estribo y no me extraña, porque el toro fue una máquina de embestir’, califica.

‘Fue muy exigente: Manuel lo lució en el peto, donde tomó dos puyazos, el segundo en largo, fue pronto y empujó; fue franco en banderillas, sin presentar esas dificultades que suelen sacar nuestros toros en ese tercio, aunque fruto de esa casta, exigió muchísimo al torero en los tres pares, iba como un cañón a por Escribano; luego, en la muleta pidió mando y fue a más… Fue un animal muy completo’, destacó.

Por último, Antonio Miura quiso hacer un guiño al lugar en el que aconteció el perdón para ‘Tahonero‘: Utrera. ‘En esta tierra estaba asentada la antigua ganadería de Cabrera, un encaste legendario, cuya sangre sigue corriendo por las venas de los toros de Miura, nos hizo especial ilusión que fuera allí, fue como cerrar el círculo, una vuelta a los orígenes’, concluye.