MARTÍN GARCÍA

MADRID (España). No ha sido una buena temporada ésta del año 2000 para los caballos de rejoneo, que a medida que avanzaba el calendario, han ido llenando una larga lista de heridos y muertos, no sólo en los ruedos sino también por otras causas.

Especialmente duro ha sido el último tramo de la campaña en el que algunos rejoneadores han sufrido pérdidas valiosísimas en sus cuadras. Más de 20 equinos han perdido la vida por cornadas, cólicos y otros motivos, y otros tantos han resultado heridos o lesionados.

El crecimiento en el número de festejos de rejones en los últimos cuatro años, en los que se han celebrado más de cuatrocientos espectáculos por temporada, tiene como consecuencia directa el aumento de percances. Al igual que la fuerte competencia entre los jinetes lleva consigo un aumento del riesgo.

El caballo es, además, un animal delicado. El gran esfuerzo y el estrés al que son sometidos durante la lidia, los largos viajes, los cambios de agua y piensos, y los golpes son las principales causas de los problemas de salud de estos animales. Cólicos, infosuras y tendinitis son trastornos corrientes que pueden ser curados sin mayores consecuencias o pueden provocar la muerte.

El año ha sido especialmente fatídico para un jovencísimo rejonedor, Diego Ventura, que ha tenido 7 bajas definitivas en su cuadra. A comienzos de temporada, Alenquer, un tordo lusitano de 11 años que utilizaba en el tercio de banderillas, murió de una infección provocada por una infosura y Alborada, una yegua árabe de 11 años, de último tercio, se desnucó en la cuadra. El 21 de mayo, cuando toreaba en la feria sevillana de Osuna, Café, un tordo lusitano de 11 años que había comprado a Joao Moura, se rompió el fémur y hubo de ser sacrificado. Las otras tres bajas las sufrió en el mes de septiembre: Zurbarán, un luso-árabe, de 8 años, que usaba para parar a los toros, murió a causa de un infarto tras sufrir una cornada en la plaza de Medina del Campo, el día 3. Diez días más tarde, en Guadalajara, resultó corneado en el abdomen Caparica, un tordo, de 10 años, de raza lusitana, que murió de una peritonitis. Un cólico causó la baja de Lima, otro lusitano utillizado en banderillas.

A esta lista hay que añadir las lesiones sufridas en el mes de agosto por Romance y Magical, dos animales utilizados en el último tercio y en el de salida respectivamente, que arrastran sendas cojeras desde entonces; así como el puntazo sufrido en la nalga izquierda en la Feria de San Isidro de Madrid por Camerún.

Antonio Domecq, el primero
Pero fue Antonio Domecq el primer rejoneador en la temporada que perdió una de sus cabalgaduras en los ruedos, ya que Imperial, un lusitano de 9 años de último tercio, fue herido en el abdomen el 17 de mayo en el transcurso del festejo de feria de Jerez de la Frontera, muriendo días después de una peritonitis.

Una pérdida valiosísima sufrió Leonardo Hernández al morir Balancín el 8 de octubre en la plaza de Zaragoza, tras ser corneado por el pecho sufriendo destrozos en los pulmones, las costillas y el diafragma. Este perla, lusitano, de 10 años, era uno de los puntales de la cuadra de Leonardo Hernández, quien en el mes de agosto, mientras actuaba en la plaza madrileña de Leganés, había visto cómo otro de sus caballos de salida, Napoleón, otro lusitano, tordo, de 6 años, resultaba herido en el anca, aunque esta vez sin mayores consecuencias.

En cuanto a otras cornadas en los ruedos las hubo notables: Fusilero, de la cuadra de Hermoso de Mendoza, sintió clavar el pitón en sus carnes en dos ocasiones; en la Feria de San Isidro fue herido leve en la nalga, mientras que en Zafra fue corneado de gravedad en la cavidad torácica, afectándole la pleura del pulmón izquierdo, percance del que aún se está recuperando.

Pero no ha sido este el único caballo de la cuadra de Hermoso que ha tenido que cortar la temporada, pues Mazzantini sufre una pleuroneumonía que arrastra desde la feria de julio de Santander, donde se resfrió al mojarse con la lluvia. Ni siquiera el popular Cagancho se libró de sufrir en sus carnes la dureza de los pitones cortados y resultó herido en la zona inguinal.

Salgueiro, de Sergio Vegas
En cuanto a otros percances mortales ocurridos en los ruedos, hay que lamentar el de Salgueiro, un lusitano de 19 años, propiedad de Sergio Vegas, que recibió una cornada en el anca derecha, en la plaza turolense de Calanda el 14 de octubre. Tras ser operado, el animal sufrió un cólico por estrangulación del intestino grueso y murió mientras se le trasladaba a la finca. Otro herido de la cuadra del rejoneador vallisoletano fue Maestro, que recibió una cornada en el anca derecha, el 12 de junio, en la plaza de Villalón de Campos, que le obligó a permanecer dos semanas sin torear.

El último caballo fallecido esta temporada ha sido Lidiador, un castaño de 11 años, anglo-árabe, de último tercio, propiedad de Martín González Porras, que había adquirido este temporada a Curro Bedoya. El pasado 21 de octubre, el animal resbaló en el cemento de las cuadras rompiéndose el fémur, que seccionó la arteria femoral produciéndole la muerte.

Otros dos equinos de este joven rejoneador han sufrido lesiones durante la temporada han sido Diluvio, un hispano-anglo-árabe, de 6 años, utilizado de salida, se fracturó la mano izquierda durante la Feria de Fallas de Valencia, lo que le ha mantenido alejado de los ruedos hasta el mes de octubre. También una fisura en la mano izquierda, producida en el festejo de feria de Alicante, obligó a cortar la temporada de J J, un hispano-árabe de 11 años, empleado por Porras en el primer tercio.

También fueron bajas definitivas, aunque no por percances, dos yeguas propiedad de Sergio Galán, que murieron de sendos cólicos en el mes de agosto, en el transcurso de una semana: Verónica, una anglo-hispano-árabe de 10 años, utilizada en el primer tercio y Macarena, de 6 años, hispano-árabe, de último tercio.

Otro cólico acabó con la vida de Príncipe, un anglo-hispano-árabe, de 12 años, con el que Raúl Martín Burgos paraba a los toros de salida. Lo mismo que les ocurrió a dos caballos de José Miguel Callejón, que fallecieron en el mes de julio y agosto respectivamente: Ino, un lusitano de 5 años, que tan solo pisó los ruedos en una ocasión y Cacao, otro lusitano de 8 años que el rejoneador madrileño había comprado a Paco Ojeda.

Otras dos bajas ha sufrido en su cuadra Juan Rubio: Bramante, que hubo de ser sacrificado al partirse una pata cuando toreaba en la localidad burgalesa de Villarcayo, el 15 de agosto y Bohío, un lusitano de 8 años, de último tercio que murió seis días después a consecuencia de un cólico.

Tampoco Miguel García se libró de los percances, pues su caballo Héroe sufrió una cornada en el anca, en la plaza de El Molar, y su avanzada edad, 18 años, hizo que se complicara y que el animal falleciera poco después.

Otros caballos heridos
Otros caballos heridos fueron: Damasco, de Fermín Bohórquez, corneado en la pata derecha en Pamplona, lo que le obligó a permanecer 20 días parado; Azareño y Musiquini, propiedad de Álvaro Montes, que resultaron cogidos en Burgohondo y Algeciras, respectivamente y que reaparecieron en la Feria de Jaén, el 22 de octubre; Machaquito, de Sergio Galán; Caribe y Burrito, de José Miguel Callejón; Jaca, del navarro Alberto Pérez, que sufrió una grave cornada en el abdomen el 30 de septiembre en Canencia y Descarao, de Miguel García.

Por otra parte, Polvorilla, de Andy Cartagena, sufrió una cojera en el mes de agosto, que le ha mantenido alejado de los ruedos el resto de la temporada, habiendo reaparecido el 29 de octubre en la Monumental de México. Por último, otra lesión en un tendón de la mano izquierda, que se produjo entrenando en la finca, obligó a Milor, de la cuadra de Francisco Benito, a alejarse de los ruedos desde el mes de mayo.

En fin, una temporada sangrienta en el escalafón de rejoneadores. ¿Alguien lo duda?