Video resumen de la segunda de feria en la plaza de toros de Valladolid I TOROSTVlinea-punteada-firma1

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Emilio de Justo demostró esta tarde en Valladolid porqué es uno de los nombres propios de este 2018. El cacereño ya es mucho más que aquel torero que destacaba en Francia y llamaba la atención de la afición española. Ahora, esta temporada, sus toques de atención se han multiplicado en España exponencialmente al tiempo que crecía también su presencia en el circuito de ferias. Sus tres orejas, tras cuajar de principio a fin al enclasado quinto bis de El Pilar -que enlotó una variada e interesante corrida en Pucela-, en la segunda de la Feria de la Virgen de San Lorenzo así lo atestiguan. Salió en hombros con Juan Bautista. López Simón, con el lote más deslucido, paseó un trofeo del tercero.

Se rompió la mano derecha el quinto antes de su paso por el caballo y, en su lugar, salió un ‘torazo’ largo y de imponente alzada, hondo, con romana, acechando casi los 600 kilos, muy definido ya desde su salida de chiqueros. Lo toreó al ralentí a la verónica Emilio de Justo. Lances excelentes, meciendo el percal y acompasando con los brazos y el resto del cuerpo. Una media y un derechazo con el capote a una mano, que pusieron la plaza en pie. Repitió por el mismo palo después en el quite. Se ‘durmió’ el toro en el peto, tras enhebrar el pitón en la correa del estribo. Luego, De Justo tampoco dejó pasar las enclasadas embestidas del toro y lo cuajó por ambos pitones. Tandas largas exprimiendo al toro, que humilló con transmisión y fue a más. Hubo muletazos llenos de gusto y estética. Volvió a meter otro espadazo y, aunque necesitó del descabello, logró cortar las dos orejas sin discusión.

El cornidelantero segundo de la tarde fue un colorado, alto y en ‘lo’ de Raboso, pero más proporcionado que el anterior. Esas buenas hechuras se tradujeron en embestidas enclasadas en los engaños durante su lidia. Buen ramillete de verónicas de Emilio de Justo. La media fue de cartel. Luego, el trasteo tuvo la mano derecha como eje principal. Por ahí, en redondo, el cacereño dibujó muletazos de buen trazo. Destacó una serie, a pies juntos. Para entonces, las embestidas del toro eran más irregulares, algunas de ellas a arreones, pues le costaba terminar el viaje y entregarse en el final del mismo. Se volcó sobre el morrillo De Justo y hundió al acero entero, aunque algo suelto. Fue suficiente. Oreja.

Rompió plaza un toro muy en la línea Aldeanueva, tan propio en El Pilar, alto, ensillado, con caja y muy bien presentado. Lo saludó a la verónica Juan Bautista con el capote, aunque tendió a embestir por dentro. Mostró movilidad durante su lidia. Se dejó pegar en varas y cortó en banderillas. Luego, en la muleta, Bautista lo toreó en paralelo a tablas, cerquita de las dos rayas, en un trasteo en el que mostró su solvencia y capacidad para ligar las tandas, nada fácil, porque el toro, exigente y con temperamento, se vino arriba y sacó casta. Tras una estocada casi entera trasera, asomaron los pañuelos y paseó un trofeo.

Serio por delante como su primero, Juan Bautista sorteó un cuarto bien presentado y alto de cruz, con caja y montado, con el que se pudo estirar con el capote. Buenos lances. Se dejó pegar en varas, donde no propició una gran pelea. Después, el de Arles volvió a demostrar todos los resortes de su Tauromaquia, pues el toro, que había blandeado lo suyo en los primeros tercios, quería más de lo que realmente podía por esas energías. Bautista templó las embestidas a media altura y logró hilvanar una faena que llegó a los tendidos. Certero con el acero, asomaron enseguida los pañuelos y el francés ató con otra oreja la Puerta Grande.

López Simón saludó a pies juntos al tercero. Fue un toro más bajo con cuajo, hondo, lleno, acapachado de cuerna, que tomó los engaños, a su aire, sin demasiada fijeza. Se repuchó y trató de quitarse la puya en varas. Templado el quite por tafalleras. Después, en la muleta, también se mostró a la defensiva, embestidas soltando la cara y sin entregarse nunca que, a medida que avanzó el trasteo, desembocaron en cada vez menos recorrido. Pese a ello, López Simón consiguió arañarle varias tandas estimables por el derecho. Hubo personalidad en los remates por bajo. El epílogo, por ajustadas bernadinas, metió más aún al público en el trasteo y, pese al pinchazo inicial, también sumó una oreja como sus compañeros al ecuador.

El sexto, más terciado que sus hermanos y con menos remate, bajó también el nivel de la corrida en cuanto a sus prestaciones. Y es que resultó ser un toro más deslucido y desrazado, que no transmitía nada en sus sosas embestidas. De nada sirvieron las ganas de López Simón que comenzó en la boca de riego con dos cambiados por la espalda. Luego, lo probó por ambas manos, pero aquello no tomó vuelo. Ovación de despedida.

Hierro de El Pilar - España Plaza de toros de Valladolid. Segunda de la Feria de la Virgen de San Lorenzo. Casi lleno. Toros de El Pilar, el 5º como sobrero, bien presentados, aunque algo desiguales. El 1º, encastado; el 2º, noble y humillador, aunque terminó viniéndose a menos; el 3º, con movilidad e inercias, pero sin entrega, terminó a la defensiva; el 4º, medido de fuerzas, quiso más que pudo; el 5º, excelente toro, definido de salida, con ritmo, transmisión y que no dejó de humillar; y el 6º, deslucido y muy desrazado. Parte médico de Morenito de Arles: ‘Rotura de fibras en el músculo de abductor, trasladado, queda pendiente de posterior ecografía’. Incidencias: En el quinto, se desmonteró en banderillas, Manuel Pérez Valcárcel. logo-mundotoro-fichas-crónicas
Juan Bautista, oreja en ambos.
Emilio de Justo, oreja y dos orejas.
López Simón, oreja y ovación.