Castella, con ‘Horroroso’ de Jandilla I ALBERTO DE JESÚSlinea-punteada-firma1

JOSÉ MIGUEL ARRUEGO > Madridlinea-pie-fotos-noticias

Fue uno de los sucesos de la recién finalizada Feria de Fallas, y seguramente, a final de temporada rememoraremos la lidia de ‘Horroroso’ y la faena de Castella como uno de los hitos del año. Más allá de la polémica sobre la negación del perdón de la vida a un animal que se lo ganó con creces en el ruedo, este medio ha querido conocer las sensaciones de su matador, y las reflexiones sobre la bravura del extraordinario toro de Jandilla y esa controvertida decisión.

A golpe de sinceridad, tal y como le fluye el toreo también le brotan las palabras a Sebastián. Mundotoro es sólo el altavoz a los razonamientos en voz alta del torero de Beziers.

Las virtudes de ‘Horroroso’

Ante todo tuvo hechuras, unas hechuras muy buenas; tenía cuerpo, kilos… pero estaba entipado y eso es importantísimo. De salida ya demostró lo que iba ser, tuvo una salida muy alegre, y embistió de verdad. Tuvo una gran bravura, clase y transmisión. Fue un toro con esa bravura que se caracteriza a Jandilla, porque si te fijas galopaba y a veces, las primeras veces, a esa velocidad, cabeceaba hasta que se centró y se atemperó en dos, o tres o cuatro muletazos y cogió un ritmo más templado. Esas son las virtudes que le vi al toro, cuando se templó colocar la cara, reducirse y nunca aburrirse.

La decisión del presidente

Para mi fue un gran toro y se merecia el indulto. Hay que tener sensibilidad, hay que ser aficionado, y amante de los animales. Al caballo fue dos veces, y por una cosa o por otra, pero lo cierto es que derribó las dos. Creo que había un gran picador encima del caballo (Juan Melgar) y le hizo la suerte como Dios manda. Creo también que en el caballo mostré mucho al toro. Si decimos que los toreros somos amantes de los animales, y yo desde luego lo soy, porque el toro nos lo ha dado todo, nosotros tenemos que devolvérselo, ¿y cómo se lo devolvemos? desde luego cuando el toro tiene calidad, clase y bravura, esas condiciones que le pedimos al toro bravo, hay que enseñarlas.

La faena

Me la jugué por intentar salvarle la vida al toro, pero salvarle la vida toreándolo. Me jugué los tiempos. Porque si empiezo a pinchar me habrían echado el toro al corral, pero me la jugué; porque quitando la tanda por manoletinas, que fue una tanda muy de verdad, muy en el sitio, como me gusta a mi hacerlo, lo demás fue todo por abajo y toreando al toro en lo que me dejó el viento, porque no olvidemos que condicionó muchísimo el viento. Si el viento no molesta tanto, quizá al toro lo puedo torear más con los vuelos, lo puedo torear más a gusto. Porque del lado izquierdo lo reconozco no estuve a gusto. Lo toreé, pero no lo toreé a gusto. Por el derecho sí.

Toro de indulto

Para mi fue un toro de indulto, eso está claro, pero no olvidemos que si los toros no tuvieran los toreros enfrente no serían nada. Igual que nosotros, que sin toros delante no seríamos nada tampoco. El toro donde demuestra su valía, sus condiciones buenas y malas es en la plaza, y es con los toreros. Lo importante es que el otro día tuve la suerte de encontrarme con ese toro y el toro se encontró conmigo y en parte, con toda la modestia del mundo, porque yo me entregué, lo di todo ahí, lo di todo, igual que él salió a la plaza a entregarse; y creo que cuando hay diez o doce mil personas solicitando algo, hubo prácticamente unanimidad, aunque uno tenga un criterio, que yo respeto, hay que apelar a la sensibilidad y observar el criterio de la mayoría.

La decisión de matarlo

El año pasado, por romanticismo, me negué a matar un toro en Vinaroz, también en la Comunidad Valenciana. Lo podía haber hecho el otro día, pero también uno es inteligente y por mucho que amo al animal, y lo amo, pues tampoco quería tropezarme dos veces en la misma piedra. Porque supuestamente, el señor presidente, en Vinaroz, después de negarme a matar el toro, me dijo ‘no no, tú tranquilo que no va a haber multa’, y hace unos meses, en América, me llegó la multa de x dinero, de un dinero fuerte. Una mentira y una falsedad del presidente. ¿Qué medida buscamos? Es difícil cuando hay tantas personas que piden un indulto, incluso el profesional, el torero que está delante, y el presidente tiene otro criterio, otro punto de vista; me preocuparé de saber cuál y sacar una conclusión de lo que dijo él.

El reto emocional de matar un toro así

Pues ahí tienes que estar muy frío, y como cuando tienes que matar un toro bravo, piensas ‘lo voy a matar como se merece el toro, con mayor verdad que yo pueda hacerlo, para que muera como un toro bravo’, pero es cierto que ahí hay un dilema moral de por qué matar un animal así. Siempre lo digo, que ser ganadero de bravo es lo más difícil que hay, porque ser figura del toreo es complicadísimo, pero depende de ti mismo, pero conseguir crear un toro y transmitir tu criterio a ese animal eso es… por eso son grandiosos ganaderos capaces de transmitir algo a un animal, para que ese espectáculo se engrandezca aún más. Por eso le doy la enhorabuena a don Borja y a todos esos ganaderos que consiguen eso.