‘Se los llevó al huerto’

VALENCIA Climent, oreja y dos vueltas; Lorenzo, una

icono-sumario Álvaro Lorenzo y Cristian Criment cortaron las primeras orejas de la feria

Vídeo de la actuación de Cristian Climent I JETlinea-punteada-firma1

MARCOS SANCHIDRIÁN > Valencialinea-pie-fotos-noticias

 

 

A veces no hace falta tener oficio, técnica o sitio cuando se tiene ganas, pasión y el toreo en las venas. El público lo capta rápidamente y se enamora. O se los lleva al huerto. Sin pillerías, sino con la verdad del que no se deja nada en el esportón. Cristian Climent lo suplió todo con la confianza de tener un mensaje que transmitir y metió en el canasto a todos los tendidos… menos al presidente. La bronca del pueblo, el que cultiva el huerto y levanta la plaza, se lo dejó muy claro. En otro peldaño se encuentra Álvaro Lorenzo. Figura ya de su época y con las ideas claras, firmó una tarde de torero de primera. Hay que verlo.

Climent se lo hizo todo al quinto. Desde el recibo con el capote en la puerta de chiqueros, las templadas verónicas, el gallego capote a la espalda fue todo una unión de ganas e inteligencia. Unas cosas más buenas y otras con la premura que da la bisoñez, encandiló a los tendidos cuando arrebató el capote a su mozo de espadas para contestar, sin montera, un quite por chicuelinas de Varea. También en banderillas. De dentro a fuera, el molinillo del omnipresente en el callejón Soro y un quiebro al violín pusieron la obra a favor. En la muleta continuó la disposición del valenciano y, aunque bajó el tono artístico como la condición del animal, consiguió momentos sobre la derecha muy jaleados. Mató de un estoconazo arriba fulminante y el Presidente escondió el pañuelo que le abría la Puerta Grande. La bronca fue de antología pero Climent se llevó los honores del público con una segunda vuelta al ruedo.

No fue hasta los doblones por bajo de Álvaro Lorenzo cuando el toro se fijó por fin en los engaños. Antes, el caos organizativo de la lidia hizo del cuajado castaño el amo del ruedo. Al perfecto inicio de faena lo siguieron dos tandas por la derecha de perfecta factura: mano baja, templadas y de una profundidad que asusta que hicieron romper al toro definitivamente hacia adelante. De superdotado. Con la izquierda tuvo que poner todo de su parte pero, sin corregir las zapatillas, volvió a salir triunfante. Los circulares precedieron a un arrimón de figura con el toro entregado. Una voz desde el callejón le advirtió del momento idóneo del final para cerrar con unas luquesinas de más ganas que brillo. Una estocada desprendida y un descabello no enturbiaron una importante oreja.

Los momentos más emotivos llegaron de la mano de Posada de Maravillas. Desde que comenzó en los medios con el cartucho de pescado para ligarle una tanda de encajados naturales, se notó la diferencia. El novillo,  sin definir en los primeros tercios, fue a más hasta desarrollar buen tranco y calidad. La faena, algo trabada por momentos, alcanzó momentos profundos y encajados sobre la derecha, sin quitarle la muleta del hocico. Mató de estocada un punto trasera de efecto tardío que dejó todo en una leve petición.

Varea solventó con oficio la papeleta del sexto, un novillo que embistió rebrincado al que no debía dudar ni un instante. Se le vio cómodo en todo momento pero su oponente no le puso fácil el triunfo. Mató de un metisaca, pinchazo y estocada entera.

Fernando Beltrán tapó con estética y personal estilo la manifiesta falta de fuerza del primero de El Ventorrillo. Ya desde el capote, con un bello farol a una mano y el quite por delantales de Posada, anunció el mayor defecto del animal que se iba a convertir en una condición defensiva. El valenciano realizó lo más profundo sobre la mano izquierda y estuvo tesonero para sacar todo lo que tenía. Con un pinchazo hondo, tuvo que usar el descabello en varias ocasiones.

El cuarto, menos regordío que el anterior pero más toro, no fue material de confianza para un inseguro Jorge Expósito. Pese a su voluntad y querer hacer, no se acopló a la intermitente embestida del ventorrillo. El novillo acabó rajado y, después de perder la cuenta en el número de pinchazos, usó otros tantos descabellos para terminar con la res.

Hierro El Ventorrillo Plaza de toros de Valencia. Primera de la Feria de Julio. Más de un cuarto de entrada en tarde-noche de bochorno . Novillos de El Ventorrillo, parejos de presentación y de bonitas hechuras. De flojo juego, destacaron tercero, cuarto y quinto, mientras duraron. logo-mundotoro-fichas-crónicas
Fernando Beltrán, silencio tras aviso
Posada de Maravillas,
ovación tras leve petición y tras aviso
Álvaro Lorenzo,
oreja tras aviso
Jorge Expósito,
silencio tra aviso
Cristian Climent,
oreja y dos vueltas al ruedo
Varea,
ovación tras aviso

 

nuevo-color-icono-fotografias-texto-previo-16x15-FINAL GALERÍA de la novillada de seis espadas

 

Marcos Sanchidrián

Marcos Sanchidrián

Periodista que quiere contar historias. Apasionado por los toros que nunca deja de escuchar y aprender. Flamencólico. El (pen)último paso, redactor de Mundotoro desde la temporada 2013. De Madrid (guarismo del 91) aunque con la cabeza y el corazón en un rincón del Tiétar.

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