Los homenajeados por el Círculo Bienvenida I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

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Con motivo del vigésimo aniversario de su fundación, el Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida homenajeó en Madrid a Juan Antonio Ruiz “Espartaco”, Juan Mora, y Pepín Liria en reconocimiento a sus respectivas e importantes trayectorias profesionales desde el ejercicio de excelentes virtudes y cualidades humanas que tanto han contribuido a la mayor grandeza y prestigio de la tauromaquia.

El viceprersidente 1º Juan Lamarca, en ausencia por razones facultativas del presidente Fernando Claramunt, presentó y dirigió el ofrecimiento del acto a los postres del fraternal almuerzo entre socios y amigos que llenaban el amplio salón hotelero. Tras un somero recorrido histórico por la trayectoria del Círculo Bienvenida, Juan Lamarca hizo hincapié en la experimentada en los países taurinos de Europa y América, con especial mención a Vila Franca de Xira en Portugal, a Ecuador por su Capítulo quiteño pionero en hispanoamérica, y a Venezuela como tierra de mayor arraigo de nuestro movimiento, sin olvidar la enjundiosa etapa peruana, y, a la mano extendida de Bibliófilos Taurinos de México que dio entrañable cobijo al Círculo bienvenidista.

Juan Lamarca y José María Álvarez del Manzano

Abrió el turno de oradores José María Álvarez del Manzano,  el mejor y más taurino alcalde de Madrid, que expresó su doble admiración a los “Bienvenida” en lo profesional y en lo personal, veneración -dijo Álvarez del Manzano– es lo que sentía por tan distinguida familia, cuyos valores los fue reconociendo en las tres figuras del toreo y de la vida que estaban siendo objeto de homenaje y que -afirmó- cimentaron su éxito en la plaza de las Ventas de su Madrid, ciudad de acogida y cordialidad sin igual.

El periodista taurino Javier Hurtado tomó el relevo destacando el feliz aniversario del Círculo Bienvenida del que forma activa parte desde su fundación, prosiguiendo con su personal glosa de la obra y figura del matador Juan Mora que se erige en la plena excelsitud del arte del toreo, aunque -continuó- pidiéndole al placentino se prodigue con más frecuencia en los ruedos para disfrute del paladar del buen aficionado y mayor realce del espectáculo taurino, apuntando Juan Lamarca a continuación que mientras tanto, la huella de Juan Mora ya luce sobre su sobrino, el novillero Alejandro Mora, allí presente y ovacionado, que viene depertando ilusiones ciertas por su buen torear.

Si quedó dicho que se torea como se es, Juan Mora demostró una vez más que se es como se torea. Efectivamente el maestro extremeño, paisano del que fuera artífice de la dinastía el Papa Negro empleó pura expresión lírica para definirlo a él y a su descendencia torera, y tras pronunciar los mejores elogios a sus compañeros de terna en la tarde de hoy, el sentimiento poético brotó para hablar de su concepto; el toreo es un sueño y la naturalidad en el arte de torear lo hace realidad cada tarde.

Dejó patente su admiración por el “espíritu y letra” de la torería bienvenidista, no si antes alabar a sus compañeros: Espartaco encarna la máxima representación de la figura del toreo. Liria es el torero que lo ha dado todo frente al toro, y frente al público.

Pepe Castillo dicta magisterio ante Pepín Liria

La persona idónea para describir los méritos de Pepín Liria, su personalidad su tauromaquia, es sin duda el prestigioso periodista murciano Pepe Castillo, “la voz del Sureste español”, calificando al de Cehegín como el torero más importante que ha dado la región murciana y teniendo como referente su paisano cartagenero, el gran José Ortega Cano.

‘Nunca he pretendido ser un héroe sino solamente un torero’, -dijo Pepín Liria- ‘no hay palabra ni profesión mas bonita, que encierra una serie de valores que a él le han enseñado maestros como mis compañeros Espartaco y Juan Mora’, recordaba el murciano como en sus comienzos le impactó una faena de Juan Mora en Barcelona que le determinó definitivamente a decidir a ser torero.

Emotividad arrolladora desprendió Juan Antonio Ruiz Espartaco, tras la entrañable presentación que le hizo ese personaje taurino de época llamado Manolo Lozano que tan fundamental aportación supuso como empresario en los inicios de la carrera de Espartaco poderdante entonces de sus hermanos Pablo, Eduardo y José Luis Lozano.

El torero de Espartinas resaltó la amistad fraternal, cuasi familiar, con Pepín Liria al que calificó como ‘auténtico héroe del toreo’, al tiempo de valorar la ‘pureza de estilo en Juan Mora, la cadencia, la naturalidad, en fin..: un torero que alcanza la grandiosidad sin querer nada’.

Espartaco y su hijo Juan Antonio

Conmovedora fue la alusión a su hijo Juan Antonio, que le acompañaba, expresándole su satisfacción de que fuera testigo del cariño y reconocimiento que recibía por los amigos y aficionados de igual forma que cuando estaba en activo. ‘¡Me llena de felicidad!’ -exclamó Espartaco.

Miguel Mejías “Bienvenida” fue entregando sucesivamente los respectivos galardones, precediendo a cerrar el acto no sin antes manifestar su contento y orgullo por la trayectoria del Círculo Bienvenida en este feliz aniversario, y destacando la categoría de los tres espadas símbolos de la tauromaquia de siempre y cada uno con la suya propia: la épica en Pepín, la raza de líder en Espartaco, o la excelencia artística de su amigo Juan Mora.

Memorable jornada en definitiva, una auténtica fiesta desde el recuerdo y respeto la dinastía Bienvenida reencarnada en su espíritu en tres toreros de época que emanaron sinceridad de juicio y autenticidad taurómaca para el deleite de los numerosos y emocionados asistentes.

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