icono-sumario La Corte Constitucional otorgó con un doble fallo, en febrero y agosto, un crucial ‘espaldarazo’ a la Tauromaquia que debe servir para la reflexión y el trabajo para el futuro

Plaza de toros de Bogotá llenazoLa Santa María de Bogotá, en imagen de archivo I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

I. DEL PRADO > Madridlinea-pie-fotos-noticias

El 2018 vino cargado de esperanza para Colombia. Por partida doble. Un triunfo al cuadrado que ha reforzado la Tauromaquia en el país cafetero, pero que debe invitar a una reflexión no al letargo del que se ve con los deberes hechos. Es momento para seguir trabajando con mayor ahínco. Porque la alargada sombra de la prohibición ha resbalado como una guadaña por todo el país y sólo el trabajo de los Felipe Negret, Luis Bolívar, Juan Bernardo Caicedo… Ha salvado los muebles con dos contundentes ‘directos’ al mentón antitaurino.

El primero de ellos llegó al poco de concluir la temporada en Colombia. Apenas desperezado febrero, la Corte Constitucional de Colombia decidía ‘tumbar‘ la Consulta Popular que se había promovido en Bogotá con el ánimo de conseguir la prohibición de las corridas de toros en el país cafetero. Según el fallo de la Sala de Plenos de la Corte, en una votación con 8 sufragios a favor y ninguno en contra, se consideró que debía ‘ser el Congreso de la República la instancia para prohibir los espectáculos taurinos y no una autoridad local’.

De este modo, la Corte Constitucional declaró ‘nula‘ la sentencia de esta misma corporación que, meses atrás, ordenaba la realización de una Consulta Popular para dirimir el futuro del toreo. En aquella decisión, resultó clave la ponencia del magistrado Carlos Bernal, que justificó, entonces, que debía pertenecer al Congreso la potestad de prohibir o no las corridas de toros.

Una victoria significativa, importante, porque, tras el aplazamiento del agosto anterior, el 11 de marzo aparecía en el horizonte como fecha para dicha votación popular. Así lo había fijado el alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, aprovechando que los ciudadanos colombianos estaban llamados ese a las urnas para elegir a los senadores y representantes a la Cámara.

En este sentido, la manida Consulta Taurina fue casi cuestión de Estado en el país cafetero, puesto que los enormes costes de la puesta en marcha de un referendum de esta magnitud, calibrados en millones de dólares, era otro de los motivos que generaba un fuerte debate en el país sudamericano.

Meses después, el 22 de agosto concretamente, la propia Corte Constitucional daba otro golpe de mano en favor de las corridas de toros al anular la sentencia que catalogaba a la Tauromaquia como Maltrato Animal, distintivo que obligaba a cambiar la legislación para antes de fin de año en Colombia y que abocaba sin remisión a una prohibición del toreo a partir de enero.

Sin embargo, tras una revisión del caso, se presentó por parte de Antonio José Lizarazo un dossier en el que se reconocía la Historia Popular de la Tauromaquia, lo que provocó el cambio de postura de la Corte Constitucional.