Vídeo del triunfo de Robleño y Escribano en Las Ventas I PLAZA1linea-punteada-firma1

JOSÉ MIGUEL ARRUEGO > Madridlinea-pie-fotos-noticias

El I Desafío Ganadero no defraudó a nadie, pues el espectáculo tuvo argumento en todas sus vertientes. Fue Robleño el protagonista mayor del festejo por su poso, su modo de desenvolverse por el ruedo y su oficio para meter en cintura un toro con temperamento y buscar su fondo para acabar toreando casi casi a placer. Una manera de imponerse al astado primero para lucirse después digna de enseñarse en todas las Escuelas de Tauromaquia.

Tuvo mérito, aunque distinto peso, la oreja que cortó el confirmante Cristian Escribano, que se hizo acreedor al trofeo por un volapié de manual, que seguramente le servirá para volver a Madrid. No corrió la misma suerte Venegas, que pese a su buena actitud no terminó de aclararse con su lote. Le correspondió el más enclasado de los de Saltillo y otro de Valdellán que tuvo las virtudes que le han hecho debutar en Las Ventas a esta vacada leonesa formada con la rama más ibarreña del encaste Santa Coloma. Ambas divisas respondieron a lo que se esperaba de ellas en este primer duelo ganadero.

Debutó Valdellán en Las Ventas con un ‘pavo’ largo, de llamativa pinta y agresiva arboladura, que no terminó de emplearse de salida, acudió pronto al peto donde se dejó pegar -le midió muy bien el castigo El Legionario– y en la muleta tuvo temperamento y raza. No fue toro fácil pero dio con un torero en sazón, que primero le buscó las vueltas hasta poder meterse en su terreno para, al final del trasteo, soplarle los series extraordinarias por el pitón derecho, tomando en corto al animal, y ya con la espada de verdad una con la zurda, a pies juntos, dejándose venir al astado, que calaron hondo. La oreja, pese al pinchazo previo a la estocada, fue de ley. Como la faena de Robleño.

Largo, con cuello, el segundo visitó el callejón nada más aparecer en el ruedo. Después de sobresaltar a los profesionales humilló en el capote de Robleño pero sin terminar de soltarse de los vuelos. Se dejó pegar en el peto, sin emplearse y echó la cara arriba en banderillas. En la muleta fue toro noble pero sin excesivo recorrido y tendente a perder el objeto por el pitón derecho, por donde el torero trató de ganarle un paso en cada pase para ligar los muletazos, y mucho más incierto por el izquierdo. Robleño enseñó su oficio tratando de no dejar pensar al animal y ganarle la acción por ese pitón. El público aplaudió el esfuerzo del torero al final de la lidia.

Bien hecho, en tipo, sin exageraciones, con una nombre célebre en esta casa ganadera, el primero de Saltillo repitió de salida en el capote de Cristian Escribano, que lo lanceó ganando terreno. No hizo el toro buena pelea en varas, empujando con la cara alta en el primer puyazo y haciendo ruido de estribos después. Cortó en banderillas donde se lució Ángel Otero, antes de evidenciar nobleza y falta de celo en la muleta del torero toledano. Cuando mediada la faena lo apretó, sobre todo por el pitón derecho, por donde basó la faena, consiguió que la labor adquiriera mayor fluidez, pero fue la estocada, rotunda, ejecutada con verdad, atacando en rectitud, un volapié de libro, la que motivó la concesión de la oreja para el confirmante.

Engatillado, fuerte, largo el sexto salió  abanto, y Escribano le aprovechó ese ir y venir del animal para, mientras lo fijaba, torearlo a pies juntos con brillantez. Cumplió el toro en el peto y esperó en banderillas, donde se lució Raúl Cervantes. Sin terminar de humillar, el animal también fue pronto y acudió presto a cada cite. El torero toledano se sacó el toro a los medios con garbo, incluso hilvanó dos series con la derecha de cierta entidad, pero cuando cogió la zurda el toro le sorprendió en los cites, la faena se descompuso y ya no remontó.

Más suelto de carnes y agresivo por delante, el tercer ‘saltillo’ se frenó en el primer capotazo de Venegas y le obligó a andarle hacia atrás para sacárselo a los medios, donde el toro acometió con ritmo y suavidad. Se lució el de Beas con la tela rosa, sobre todo en las medias de remate. Hasta cuatro. Pronto en el caballo, el animal cumplió más y mejor que sus hermanos y también recibió un castigo más severo, y el público la tomó con Venegas, al que no dejaron ni brindar. El toro también embistió con clase, ritmo, humillación y excelente son en el último tercio. Venegas brilló en los remates de cada tanda, especialmente las trincherillas y los cambios de mano, ejecutados con gran despaciosidad, pero a la faena le faltó peso en el toreo fundamental. Y tampoco tuvo el refrendo adecuado a espadas.

Largo de viga, fuerte y hondo el quinto fue otro toro de Valdellán con fuerza y brío. Animal de apuesta, para un torero curtido, con más rodaje y más tablas de las que tiene Venegas, que no terminó de sacar rédito de su esfuerzo. Volvió a fallar con los aceros.

Hierro de Saltillo - España Monumental de Las Ventas de Madrid. I Desafío Ganadero. Algo más de un cuarto de plaza. Toros de Saltillo (1º, 2º y 3º), en tipo, de variada condición, destacó la clase del tercero y Valdellán, fuertes, hondos, con temperamento. Hierro de Valdellán - España
Fernando Robleño, palmas y oreja
Venegas, división tras aviso y silencio tras aviso
Cristian Escribano, que confirmaba alternativa, oreja y silencio tras aviso

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