El principio de la razón suficiente I MUNDOTORO linea-punteada-firma1

MUNDOTORO > Madridlinea-pie-fotos-noticias

Algo sucede cuando sucede lo que no sucedía. Lejos de un malabarismo, la frase es una secuencia fotográfica de los últimos días, cuando todo masculino del toreo parece salir del armario (a la vez y a borbotones) para abrirse, no se sabe aún si de piernas o en canal, comunicativamente hablando. Asistimos perplejos al gozo de la apertura de los silencios de los conventos y, como los niños a los que se les lanzan decenas de caramelos al aire, nuestras manos apenas dan para pillar dos o tres de ellos: titulares, con la duda de cuál comer por delante, si el de fresa de los dineros lanzado por Casas, o el de chocolate del sistema o el de naranja de Matilla/Talavante

O ese que no llegó a ser, pero que, de haberlo sido, era tan inverosímil como la cópula silenciosa del orangután: que el megapoderoso Tebas, cacique del País de La Liga, se queje del sistema mafioso del toreo o de un taurino, es, amén de una obesa obscenidad, no un titular, sino la hostia. Bienvenidos los titulares, pero al ser todo tiempo y espacio (tiempo para que tengamos titulares y espacio para que no nos los den todos de golpe) pediría cerrar un momentito la puerta del armario y poner un orden. Orden dentro y orden para salir, que lo importante y lo urgente son cosas distintas. No es censura. Es sabido que hasta bacanales y orgías tiene su orden y los que a ellas llegan nuevos, se les dice que hacer con su cosa o coso para mejor y mayor placer comunitario.

Subidos al púlpito del oscuro claustro se pide una luz y un micrófono. Si es para un karaoke o para un para que, no se sabe hasta que no llega el sonido y cuando llega, encadenamos con copulativas y adversativas las ristras de titulares y queda así, más o menos:

Matilla aburrió a Talavante, porque el sistema somete a los toreros, pero el líder del arte libre de los toreros, Morante, se matrimonia con el líder de ese sistema que, además, tiene agarrados por mismísimos a las figuras pero que paga 240.000 euros por dos toros en Madrid a Talavante y a alguno más, por ejemplo a Morante, si éste decidiera torear en Las Ventas. Estupendo dinero que lo conseguiría su apoderado luchando contra el sistema, resultando que su apoderado es, al mismo tiempo, el jefe del sistema. Asistiríamos entonces al subversivo espectáculo de Matilla versus Matilla y, estando el sistema mafioso (‘sector empresarial’) en economía insuficiente o quebrada que afirma Simón Casas, no obstante Comunidad de Madrid y Maestrantes (limbo donde paloma alguna caga porque con la Iglesia hemos topado) son los líderes de ingresos del toreo sin torear ni criar un toro.

(Se recomienda un bis de lectura del párrafo anterior)

El razonamiento de titulares arriba encadenados tiene una coherencia sólo apta para un mal monólogo de humor. Cada vez que alguien da un titular recién salido del silencioso armario que es la cocina del toreo, nos preguntamos si tiene razón. Aplicando el principio filosófico de la ‘razón suficiente’ de Leibniz, lo que dicen que les ocurre a cada cual, tiene una ‘razón suficiente’ porque es así. Cada cosa es así. Una a una. Pero la cuestión no es escuchar lo que se dice tras salir del armario, uno a uno, declaración a declaración, sino, primero, lo que se queda en ese armario sin salir y sin decirse. Y luego, dar cabida a todas las razones particulares.

Alguien de adentro del armario cobró 15.000 euros el mismo día que alguien salido del mismo, cobró 240.000. Es un dato objetivo. ¿Es esta objetiva diferencia razonable o no lo es? ¿El de 15.000 que dice? Nada. ¿Cuántos hay en el armario, sin salir a dar titulares, de 15.000?. Muchos o bastantes. Cobrando esas cantidades de mínimos sindicales o similares en grandes plazas, ¿las empresas del ‘sistema’ se están enriqueciendo? ¿Si? ¿No?. ¿La aspiración de uno de 15.000 es llegar a los 240.000? Suponemos que sí. Si es así, resultaría que asistimos a un ‘ciclo’ económico de toda la vida, donde un torero aspira a llegar a la cuota 240, caso de Roca Rey en un ascenso de apenas tres años. ¿Es este ciclo y estas cotas máximas y mínimas razonables hoy en día?.

Con los ganaderos pasa otro tanto, en otro dato objetivo. Por tanto: ¿Qué está pasando aquí? Porque lo lógico es que, al lado de la noticia de los 240.000 salga la noticia de los de 15.000. Y, además, salga lo que queda en la plaza para el empresario. Y lo que le queda a la propiedad de la plaza. Solo con todos los datos sirven los titulares parciales. Insistimos, cada cual tiene su razón solitaria suficiente, pero es absolutamente necesario que esa razón se matice con las de los demás y para ello hay que ser conscientes, todos, de los tiempos actuales

Alexandre Hubbleton afirmó que el hombre es un ser racional, pero no siempre razonable. Todas las declaraciones salidas del silencioso armario, son racionales, pero, para ser razonables, han de dialogar, una a una, con las declaraciones del otro. Cuando eso no sucede, sucede lo que dijo Einstein: si chocamos contra la razón, nunca llegaremos a nada. Razonar. Y razonar es poner en una balanza lo que uno desea para sopesar las posibilidades de llevarlas a cabo de forma razonable: mirando la razón de el de al lado.

Toda declaración desde el púlpito de este extraño convento, tienen su verdad. Todas son todas. Pero, lo cierto es que puestas todas sobre la mesa, saltan chispas. ¿Porqué? Porque todos no han llegado a las mismas conclusiones respecto a una descripción real, objetiva y cierta del toreo en la actualidad. Hay excesiva intersección de intereses en dudosa competencia o competencia contaminada, pues no es saludable acostarse apoderado y despertar empresario. Follarse asimismo es la peor de las zoofilias. No es bueno para el toreo que los largos abonos se basen en que muchos que callan sin salir del armario ganen los mínimos y pocos los máximos.

Es demencial que no exista un bloque absoluto que mande a tomar vientos todos y cada uno de los pliegos de condiciones que han dejado en cueros al toreo. Es demencial que hubiera un supuesto consenso para no optar a Zaragoza y al final, como siempre, hay alguien al que el consenso le da igual. Es demencial que un Patrimonio Cultural se use para recaudar dinero de los españoles sin que se exija el canon cero para la mejor programación. Estas y otras cuestiones: carteles reiterados por casi décadas, negatividad con los nuevos toreros a la primera de cambio, egoísmo comunicativo de cada cual, inexistencia de fuerza de diálogo con administraciones y partidos políticos…

Todas estas cuestiones, y otras, forman parte de una realidad. Ponerse de acuerdo acuerdo sobre ellas, es la única posibilidad para que el toreo tenga futuro, pero, sobre todo, para que el toreo sea más amable con los sentimientos de cada cual. Para no caer en eso que cae este país chingado y rejodido, en el que se han agotado las existencias de ventiladores: hay una gran demanda de ellos por esa necesidad hormonal hispana de esparcir mierdas y miserias a ver si así no se ve la mía. No seamos como esos otros cuya inteligencia es tan precaria que, para lograr adeptos, prefieren que los españolitos no salgamos nunca del guerracivilismo.

Nosotros somos el toreo, señores. O, de otra forma. El toreo es de señores.