El verso de Horacio I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

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Quinto Horacio, primer poeta satírico (Roma, año 65 A.C.), escribió en verso: ‘Pobre, pero endeudado sólo conmigo mismo’. Frase que recoge de la cueva de los tiempos la Tauromaquia. Pobres, pero endeudados con nosotros mismos. Una realidad que dispara balas en forma de preguntas para las cuales existen respuestas exactas y acertadas. Porque las empresas que invierten miles de millones de euros en patrocinios, han tomado la decisión de no poner un euro en el toreo porque esta actividad está señalada como expresión de violencia. Hablamos de empresas en cuyos Consejos de Administración se leen nombres taurinos de aficionados, ganaderos, apoderados…

¿Qué sucedería si la Tauromaquia tuviera los patrocinios publicitarios privados correspondientes al tamaño de su público?

¿Qué sucedería si la Tauromaquia tuviera los patrocinios de publicidad pública que le corresponden por derecho como Patrimonio Cultural de los Españoles?

Una más, que debería ser la primera: ¿Cuánto dinero del mercado de la publicidad ingresa Tauromaquia?

La inversión publicitaria en España creció casi un dos por ciento en el año 2017, alcanzada la cifra de 12.287.000 de euros. Más de doce mil millones de la moneda euro. Una cifra gigantesca de la que casi 7.000 millones fueron a parar a medios ‘no convencionales’, entre los cuales se encuentra el patrocinio del deporte en todo tipo de especialidad y profesionalidad, actividades culturales de cine, teatro y otros. El resto, algo más de 5.000 millones, fueron a parar a los medios de comunicación ‘convencionales’, de los que 1.548 millones fueron a parar a los medios de internet. Datos oficiales de la agencia InfoAdex.

En dicho informe anual, no existe, en ninguna empresa, partida de inversión publicitaria alguna destinada a la Tauromaquia para sus empresas, escuelas, recintos, instituciones… Ni tampoco a ningún medio de comunicación de contenido de Tauromaquia. Por tanto, la respuesta a la pregunta básica es que la inversión de publicidad pública y privada en la Tauromaquia, es cero. ¿Por qué? ¿Acaso las cifras de esta actividad tienen escasa relevancia social para no gozar de una inversión publicitaria?

La Tauromaquia reglada (la de los festejos populares triplicaría esa cifra) tuvo más de 5.000.000 de espectadores en 2017, ocupando el segundo lugar de actividades en cuanto a asistencia de público. ¿Acaso el mercado de publicidad no tiene interés de dirigirse a una actividad con un target tan interesante? El mercado lo tiene, las empresas, no. Vamos con los medios de comunicación, ofreciendo las cifras del alcance de mundotoro.com, que supera los 3.000.000 de usuarios en todo el mundo con unas visitas anuales de alrededor de 55.000.000 millones. ¿Suficiente para el mercado de publicidad? Se supone que sí, pues un 12% de la inversión se destina a miles de webs cuyos usuarios únicos no alcanzan los 200.000. El mercado tiene interés, las empresas no.

Respecto a la publicidad desee lo público, Gobierno central, Comunidades autónomas y Ayuntamientos (cuyo gasto en publicidad supera los 300.000.000 de euros) la respuesta es la misma: la inversión es cero. Tanto es así que ni siquiera la impresión de un cartel o entrada que lleve el logo de una institución pública, ha sido costeado por ella, sino por la empresa arrendataria o desde el canon de arrendamiento.

Existe, en el mundo de la Cultura y el Deporte, un presupuesto anual de inversión, fomento o ayuda en cada uno de los presupuestos anuales del Gobierno, Administraciones autonómicas y Ayuntamientos. Por ejemplo, en 2017 el Fondo de Protección de la Cinematografía recibió 84.860.000 euros. El único dinero que nos cae desde los Presupuestos son los 30.000 euros del Premio Nacional de Tauromaquia, vergonzoso acto único del Gobierno al que asisten complacidos jurado y premiado con la misma falta de vergüenza y rebeldía con la que se acudía a recoger las medallitas de oro a Las Bellas Artes, cuando nos visaba el ministerio de la Policía. Un solo festival de cine, el de San Sebastián, recibe subvenciones públicas de más de 2.000.000 de euros. La plaza de Las Ventas paga al año, sólo a la Administración autonómica, 3.000.000 de euros.

¿Existiría el cine en España sin aportaciones publicitarias y subvenciones? No. Lo mismo gran parte del teatro o la danza, pero… ¿Existiría el baloncesto… y hasta el fútbol? No. O, al menos, no como lo concebimos ahora. ¿Existe el toreo y la Tauromaquia a pesar de vivir sólo de sus ingresos por taquilla? Sí. Como Horacio escribió, pero existe: ‘pobre, pero endeudado sólo consigo mismo’. Pero eso durará hasta que el acreedor de la deuda, es decir, nosotros, podamos aguantar.

Eso, o de una vez por todas, exigimos lo nuestro a las Administraciones y, de paso, le decimos a los miembros de las grandes empresas que es incompatible mandar en ellas y ser ganadero, empresario, apoderado… E incluso llamarse ‘aficionado’. Es incompatible porque no luchar hasta el límite del verso de Horacio (‘pobre, pero sólo me debo a mi mismo) es indecente, inmoral y podría hasta ser susceptible de lesa cobardía.