La Camarga: entre toros, caballos y flamencos. 16-04-2019 I MARIBEL PÉREZ-MICA CRESSENTY
La Cruz de la Camarga es el símbolo y emblema de esta región de la Provenza francesa. Creada en 1926 por el Marqués Folco de Baroncelli, la cruz con los tridentes simboliza la Fe; el ancla de los pescadores, la Esperanza, y el corazón, la Caridad.
Con una superficie de 1500 km. cuadrados y 150.000 hectáreas, la Camarga abarca el delta formado entre los dos brazos del Río Ródano, entre Arles, Saintes Marie de la Mer y Salin de Giraud. Un riquísimo ecosistema que posee una biodiversidad en la que conviven la marisma, junto a una fauna y flora autóctonas.
Entre la salinidad de la marisma luce la vistosidad de los flamencos rosas, que nacen y se crían en este paraje natural salvaje, hasta su emigración invernal a tierras africanas.
Flamante protagonista de la Camarga es el toro bravo...
Conviviendo con la marisma, la ganadería brava de Blohorn tiene su finca en pleno corazón de la Camarga...
Blohorn eliminó lo antiguo de procedencia Sol y Pérez Tabernero, formándola nuevamente con vacas de Jandilla y sementales de Los Guateles y de José Ortega Sánchez. De este modo, con Jandilla, intercambia sementales con la ganadería vecina de los hermanos Jalabert.
Además de la de Blohorn, numerosas ganaderías de bravo se asientan en la Camarga, siendo las más emblemáticas las de Yonnet, Jalabert, Tardieu, Gallon, entre otras.
La flora típica de la marisma es muy peculiar. Muy característica es la hierba llamada salicorne, que crece en terrenos muy áridos y secos, y ricos en salinas. También los joncs, o el árbol llamado tamaris.
La gran diversidad de fauna proporciona además en esta zona el denominado caballo Camargués, un equino autóctono de capa torda cuyos ejemplares miden alrededor de un metro y medio de altura.
Es un tipo de caballo que se cría en plena libertad: nace, vive y muere en el campo, y nunca pisa una cuadra en toda su vida.
Los caballos camargueses son intrínsecos al paisaje de esta región de la Provenza.
Otro tipo de toro autóctono es el toro camargués, cuyo pelaje es siempre negro, y con sus particulares pitones con forma de lira.
Las ganaderías de camargués reciben la denominación de 'Manade'. Algunas de las más importantes son: Fabre-Mailhan, Laurent, o Fanfonne Guillerme.
Regresando al toro de lidia, el hierro de Yonnet es el más emblemático. Su encaste fundamentalmente es el de Parladé vía Pinto Barreiros, aunque la familia lo ha refrescado con distintas aportaciones posteriormente.
Se trata de la única ganadería francesa que ha tomado antigüedad en Las Ventas.
Un lote de Yonnet fue lidiado en la pasada feria de Saint Martin de Crau.
La familia Yonnet ostenta el privilegio de ser la dinastía francesa de criadores de toros de lidia más antigua, con 150 años de historia.
En este viaje a la Camarga también nos encontramos con el coliseo romano de Arles, que esta Semana Santa vuelve a celebrar su Feria de Pascua.
La vasta cultura e historia romana de Arles desemboca en el coliseo...
Desde las alturas del anfiteatro de Arles se divisa una panorámica inigualable de la ciudad, con el Ródano a su paso.
Entre marismas y toros, y a ambos márgenes de la carretera, muchas granjas ofrecen la posibilidad de dar un paseo a caballo. Una bonita experiencia que aprovechar.
Nacido en Marsella, todo un personaje ilustre de la Camarga es Paul Ricard. El magnate francés adquirió la Finca Domaine Paul Ricard Mejanes, en donde cada año se celebra el prestigioso Rejón de Oro.
Por este peculiar coso han hecho el paseíllo insignes diestros y rejoneadores.
Además de su pasión taurina, Paul Ricard es un famoso empresario que comercializó con gran éxito el licor Ricard Pastis de Marsella, bebida de anís que se mezcla con agua.
Su éxito empresarial le llevó a adquirir la finca en la que se ubica la plaza de toros de Mejanes.
En ella también se cría una pequeña punta del ganado camargués.
En esa misma finca se pueden apreciar las 'cabanes de guardian', construcciones típicas camarguesas que se recubren en su techumbre con la sagne, hierba característica de la región.
El Premio Nobel de Literatura y famoso escritor francés Frederic Mistral, también le dedicó muchas páginas a la Camarga.
Nuestro viaje por la Camarga fue en coche, pero en Domain Paul Ricard Mejanes también se puede subir al tren y contemplar la belleza de este ecosistema único.
A pocos kilómetros se encuentra Saintes Marie de la Mer, otra localidad donde el toro y el caballo gozan de gran protagonismo.
La belleza del mar rodea a esta ciudad francesa.
Allí se puede degustar un delicioso bocadillo de embutido de toro.
Y así llegamos a su curiosa plaza de toros, donde se disputa el codiciado Centauro de Oro de rejoneo y en la que se lidian con gran éxito de publico corridas camarguesas.
El famoso toro camargués 'Garlan' de la Manade de Boumelles se alzó con la Biou D'or y el Dauphin du Biou en numerosas ocasiones, por ello preside la entrada del coso de Saintes Marie.
Saintes Marie de la Mer se autoproclama como la capital de la Camarga.
Su historia taurina posee hasta su propio 'Paseo de la Fama'.
Por sus calles es fácil encontrarse con carteles taurinos.
Toro camargués de leyenda fue el gran Vovo, que actuó en corridas memorables durante la década de los 50.
Además del coso taurino, esta ciudad posee su Notre Dame de la Mer, donde se rinde culto a las tres Santas Marias.
La negrita Santa Sara, es la patrona de los Gitanos. Anualmente hasta allí peregrinan muchos de ellos procedentes de toda Europa para rendirle culto.
Cuenta la leyenda que Santa María Jacobé y Santa María Salomé llegaron en barco a Saintes Marie huyendo de la persecución de los seguidores de Jesús después de su crucifixión.
El fervor cristiano preside Saintes Marie de la Mer por sus cuatro costados.
Y con ese mismo fervor, la Camarga aguarda estos días la Pascua de Arles. Una semana de Pasión y de toros.
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