Vídeo de la faena del toledano al tercero en la plaza de toros de El Bibio I JOSÉ MIGUEL ARRUEGOlinea-punteada-firma1

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Fue una tarde reveladora. Rebeladora también. Lo de menos son las cuatro orejas. Más importante es la sensación de torero grande que Álvaro Lorenzo dejó en El Bibio en el segundo festejo de la Feria de Begoña, una percepción que había esbozado en las primeras ferias del curso, donde estuvo mucho mejor de lo que dijo la estadística a la que hacía falta añadir un éxito incontestable como el de esta tarde.

La faena a su excelente primero figura en el top de las obras de la temporada, como el toro de La Quinta, divisa que por cierto cuenta con un currículum envidiable en este coso. Juan Ortega también sumó un trofeo en su presentación en la Feria de Begoña, mientras el otro debutante, David Galván, dejó detalles de su concepto estilista.

El berrendo tercero fue extraordinario de clase, ritmo y calidad, pero es que Álvaro Lorenzo lo toreó y lo cuajó igualmente de modo superior. Muy definido de salida el animal, el toledano ya lo lanceó con compás, tanto en el recibo como en un quite medido y rotundo a la vez, abrochado con una media soberbia. La faena tuvo elegancia y temple, pero sobre todo mucha clase. Tremendo el toreo al natural por el modo de deslizar el trapo con suavidad y cadencia, meciendo cada embestida. Hasta las luquecinas del epílogo tuvieron ritmo. Tras una estocada contundente se pidió con fuerza el doble trofeo mientras el toro fue premiado con una merecidísima vuelta al ruedo.

El cárdeno claro que cerró plaza también embistió, pero cuando un torero viene con la ganas y la actitud de Álvaro Lorenzo todo es más fácil. Faena ligada, fluida, de extraordinaria limpieza, que observó con interés y admiración la afición astur, que volvió a solicitar el doble trofeo para el torero castellano. La nota negativa, el golpe en la rodilla sufrido por El Puchi al tratar de tomar el olivo cuando el toro el apretó a la salida del primer par de banderillas.

Otra oreja cortó Ortega del segundo, con más cuna, hocico de rata y tremendamente astifino, que marcó querencia en los primeros tercios y luego en la muleta embistió sin terminar de soltarse de los vuelos. Anduvo sereno Juan Ortega, sin un atisbo de crispación, dejó algún muletazo compuesto a pesar de la falta de entrega del animal y sobre todo un final de faena a pies juntos, con la mano zurda, vendiendo mucho cada embroque, delicioso. Este postre con el aditamento de una estocada algo desprendida pero de efecto fulminante, fue clave en la petición y concesión del trofeo. El quinto humilló de salida pero luego vino al paso, gazapeando y midiendo. Ortega no lo vio claro y se fue pronto a por el acero.

Se contempló con agrado la faena de David Galván al primero, toro noble, con calidad y recorrido, aunque pecó de perder el objeto al final del embroque. Por esta circunstancia la labor del gaditano estuvo compuesta de muletazos de excelente dibujo pero las series resultaron algo inconexas, salvo las dos últimas con la mano derecha, cuando el torero decidió apretar al animal. El cuarto fue pronto pero le faltó entrega. Galván anduvo dispuesto en una faena empeñosa, aderezada con molinetes de rodillas y unas apretadas bernadinas buscando calentar al personal. Fue aplaudido.

Hierro La Quinta - España Plaza de toros de El Bibio, Gijón. Segunda de la Feria de Begoña. Dos tercios de entrada. Toros de La Quinta, de excelente presentación y hechuras, en el tipo de su encaste, de comportamiento variado e interesante. Mejores primero, sexto y sobre todo el tercero, ‘Velero‘, nº 80, berrendo de cárdeno, 498 kilos, premiado con la vuelta al ruedo. logo-mundotoro-fichas-crónicas
David Galván, ovación tras aviso y palmas tras aviso.
Juan Ortega, oreja y silencio.
Álvaro Lorenzo, dos orejas y dos orejas.

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