icono-sumario Justo Hernández habla de una camada ‘larga, que dará para superar la veintena de corridas’, y en la que, tras ‘el estreno en Olivenza y Castellón, Sevilla y Madrid ya son seguras’

Uno de los astados de Garcigrande lidiados con divisa negra por Domingo Hernández el pasado San Isidro I JULIÁN LÓPEZlinea-punteada-firma1

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‘Me pareció muy injusto que mi padre no estuviera allí, en Sevilla, en la culminación de ese sueño para alguien que deseó ser, eso, ganadero’. Habla Justo Hernández. El salmantino hace balance de un 2018 inolvidable para Garcigrande, ‘que ha puesto el listón todavía más alto’, sin perder de vista a una camada ‘ilusionante y larga, que dará para superar de nuevo la veintena de corridas de toros, repitiendo en la mayoría de lugares del año pasado’, sin bien habrá una novedosa permuta: la casi segura ausencia del hierro charro en Fallas y su ya oficial regreso -no acudió el año pasado- a la Feria de Pascua en Arles.

‘El planteamiento es prácticamente similar, tenemos toros para unas 20 o 22 corridas y repetiremos en la mayoría de las plazas que solemos estar en los últimos años, habrá alguna ausencia como seguramente la de Fallas y alguna novedad como la de Arles, en Pascua, que ya es segura y nos hace muchísima ilusión, porque parece que, curiosamente, con Juan Bautista seguimos el mismo guión que con su padre: no estuvimos en su primera campaña como empresario del anfiteatro romano, pero luego fuimos fijos cada año, espero que se repita la historia’, manifiesta ilusionado Justo Hernández.

La temporada para los dos hierros charros –Garcigrande y Domingo Hernández‘comenzará un curso más en la feria de Olivenza’. ‘También habrá un encierro de la casa en la Feria de la Magdalena, en Castellón, las dos están ya cerradas, igual que el regreso a Sevilla, después del indulto de ‘Orgullito’, y el de Madrid, donde hemos encadenado dos corridas muy importantes estos dos últimos San Isidro’, pondera orgulloso.

No en vano, ‘Madrid es la plaza que nos hizo un día ganaderos, tiene la máxima importancia para nosotros y la cuidamos al máximo, porque es el primer coso del mundo, por ello, hemos tratado de ir con lo mejor y siempre que nuestros toros han salido, al ruedo, han deparado un rendimiento notable’, ahonda.

Ejemplar de Garcigrande lidiado el pasado mayo en Madrid I JULIÁN LÓPEZ

Además, en los cercados de las dehesas charras de Alaraz también hay reseñados encierros para los principales ‘puertos’ de la temporada como ‘Nimes, Alicante, Santander, San Sebastián, Bilbao -a la espera de lo que suceda con el pliego-, Salamanca…’. ‘Es pronto para nombrarlos a todos, porque los animales aún están por terminar de definirse, día a día iremos viendo dónde vamos, pero lo lógico es que en todos esos escenarios volvamos a estar anunciados’, reconoce.

‘El listón está altísimo y será difícil mantenerlo tan elevado, pero quizás ahí reside toda la ilusión que nos genera esta temporada’, advierte antes de adentrarse en el análisis de la temporada pasada, donde, lógicamente, Sevilla fue Alfa y Omega de todo.

‘CON “ORGULLITO” SE CREÓ UNA ATMÓSFERA MÁGICA EN SEVILLA’

‘Fue la materialización de un sueño, algo histórico, por eso te decía antes que me pareció muy injusto que mi padre no estuviera allí, en la culminación de ese sueño para alguien que deseó ser, por encima de todo, eso, ganadero, ya desde por la mañana fue un día de muchos recuerdos, de pensar en esos viajes, en esa presión que sientes el día que lidias y echarlo tanto en falta… Luego, la atmósfera que se creó por la tarde allí, fue mágica con ese toro abanderando la bravura, fue un gran homenaje, lástima que no pudiera verlo’, rememora Justo visiblemente emocionado.

Pero, afortunadamente, hubo mucho más que la Feria de Abril en el esportón de Garcigrande: ‘Después de una corrida tan completa como la del año anterior, volvimos a San Isidro con otro encierro importante y uno de los toros más encastados que he visto en los últimos años, con el que Castella fraguó una batalla épica, que terminó con una Puerta Grande después de ofrecer una dimensión de torero muy maduro, porque el toro tenía clase, pero su exigencia fue máxima’. 

Además, Justo Hernández no quiso cerrar el arcón de los recuerdos de este 2018 sin mencionar las corridas lidiadas por su hierro ‘en cosos relevantes como Santander, Gijón, esa Corrida Monstruo -siempre tan difícil- en Toledo o Salamanca, donde Roca Rey cuajó a un sexto toro muy bravo’.