Toros en Chalhuanca, Perú I MANUEL GONZÁLEZ CACHIlinea-punteada-firma1

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El final comienza por América. Venezuela  prácticamente dejó de existir en lo taurino hace años y ahora es su problema menor. El país que hizo rico a muchos tuertos en la era del petrodólar, no existe.  El
Ecuador taurino de hoy, desaparecido se resume en una especie de pachanga al que damos la relevancia de feria monumental, pero lo que hace el bueno de José Luis Cobo en Latacunga, placita de ruedo como de plaza de tientas es similar a la aldea gala de Astérix, un reducto de cómic. Este año por amor no abrirá ni La Belmonte.

A estas alturas de artículo se habrán sumado al recuerdo de mis papás los que ya los mencionan siempre y sus palmeros. Pero es lo que hay señores. Cuando la realidad descriptiva jode y trata de ocultarse , no es un problema de quien la señala sino de quien no hace nada. Ni siquiera  llora.

En Colombia se ha perdido Medellín. Caerán más plazas. Y la internacional mascotista / aninalista  ya ha financiado a Petro para que el senado haya aprobado por mayoría un proyecto de ley por el cual no se permitirá usar recinto, recurso o elemento alguno de propiedad pública para dar corridas de toros.  Los envidio. Envidio a Petro. A su inteligencia. A su forma de pensar y de trabajar. A su talento.

Envidio a mi enemigo mientas me sonroja y me avergüenza la forma de trabajar de las organizaciones de aquí , sin talento. Son gente que Bogotá les queda lejos. Y les da igual. Y Venezuela. Y América. Nunca tuvieron cultura taurina. Y eso si, se inflan el pecho para ponerse medallas porque le han ganado un pleito a un alcalde cutre e iletrado de un pueblo que se declara anti taurino. Manda huevos.  Después de este manda huevos los que mentaran a mi mamá y a mi papá dentro de la Fundacion serán todos menos los que saben qué es Venezuela , Colombia , Ecuador , Peru …. en lo taurino

Dentro de ella hay gente que sabe de lo que hablo. Sabe que perder América es perder lo primero para perder lo demás.  Perder la riqueza genética, la historia, la tradición, la libertad y el respeto a través de una estrategia genial del mascotismo / animalismo.

De todo el toreo y de sus instituciones hubo un hombre que me escuchó en su día. En su día hablo de casi dos décadas.  Cuando en Cataluña se reformó la ley de bienestar animal que prohibía, de facto, los toros. Felipe Negret. Ese hombre sí que ha gastado dinero, talento, trabajo, recursos en recuperar la Santamaría de Bogotá.  Ese sí que se la ha jugado de verdad.  Años y años. Pero no contra el alcalde tonto y cateto de un pueblito de España.  Contra una organización política que tiene en sus filas gente de bala.  Contra Petro.   Fueron sus cojones lo que abrió la Santamaría.  Se fue. Y se fueron los cojones.  Y esto es de cojones. Ya que no hay talento alguno y que el pecho está para ponerse medallas por ganarle un pleito a un cateto, al menos échenle güevos.

Si. Huevos. O güevos.  Miren Perú. Ahí la fiesta es tremendamente grande. Pero no por Lima que es una feria pijo rica que tiene precios de localidades que no se pagarían ni en España. Porque los Anselmi y compañía , los profetas viajadores pagados por la internacional animalista mascotista,  no tienen valor para irse a predicar el animalismo a esos pueblos de toros del Perú. Ahí se cagan porque ahí la tauromaquia aún es del pueblo.

De este artículo rara línea escapa de la realidad.  Por eso quema.  Quema leerla en este mundo español de postureo donde nadie se va a jugar nombre o bisne por el toreo.  Pero es descripción de realidad.  Guste o no guste.  Y yo no vi a nadie en Bogotá cuando Negret reabrió la plaza con sus huevos.  Alguien que es miembro de la fundación me llamo la víspera.

El: ¿Dónde andas?.
Yo: En Bogotá.
El: ¿Y qué haces ahí?.

Transcripción literal.

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