Francisco Montero, en hombros en Villaseca de la Sagra  I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

JAVIER JIMÉNEZ > Villaseca de la Sagralinea-pie-fotos-noticias

Según la RAE, la palabra ‘emoción’ se define como: ‘Alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática’. Por lo tanto, la emoción no lleva implícita la perfección, al revés, casi siempre la emoción llega a través de la imperfección. Podrán encontrarse fallos en sus dos actuaciones, pero la actitud y el coraje de Francisco Montero fue para quitarse el sombrero. Desde la faena al tercero tirando la moneda en cada muletazo hasta la auténtica estocada en el centro del ruedo, pasando por la portagayola con el capote de paseo al sexto. Curtido en la dureza de las capeas, la vida le tenía destinado ser el último triunfador del Alfarero de Oro. Completaban el cartel José Cabrera y Cristóbal Reyes, que manejaron con dispar aciertos las embestida de una novillada de Monteviejo, en la que destacó el sexto.

La emoción llegó en el tercero, un astado muy complicado, mirón y con todo guardado dentro. La lidia de Daniel Sánchez fue fundamental para que el toro no se hiciese el amo del ruedo. En el tercer par, Ismael Mora salió prendido. A partir de ahí, Francisco Montero dejó su alma en el ruedo. No será la faena perfecta, pero logró muletazos por abajo y con la figura encajada. Cada muletazo era de tirar la moneda al aire. El público supo apreciar y entender la faena, pues pocos eran capaz de estar delante. La estocada a matar o morir puso en pie al público que aplaudió la muerte del novillo, mientras el novillero buscó las tablas llorando. Oreja.

El sexto, alto y basto de hechuras, resultó el mejor del encierro. Francisco Montero se fue a portagayola con el capote de paseo, para después recetarle otra larga rodilla en tierra y varias verónicas que pusieron en pie al tendido. En la muleta, resultó un astado noble con un buen pitón derecho. Montero estructuró una faena tirando mucho de la embestida y jugando con los vuelos. Terminó la faena por manoletinas. Dejó una estocada desprendida y paseó una oreja.

El bonito y bajo primero salió lastimado de chiqueros y nunca se entregó. Quizás la lesión disminuyo su recorrido en cada viaje. José Cabrera optó por dejar la muleta a la altura del novillo para aprovechar tan corto y protestón viaje. No estuvo acertado con la espada, dejando al segundo intento una entero de feo estilo, y escuchó silencio. El astifino y avacado cuarto, tuvo poco recorrido y soltaba mucho la cara. Tampoco le benefició las brusquedad y los toques fuertes. José Cabrera metió la mano con habilidad al segundo intento. Silencio.

El incierto y mirón segundo nunca vino metido en la muleta y se dormía en el momento del embroque analizando la figura del diestro. Cristóbal Reyes aguantó parones, mirones y derrotes en una faena muy meritoria, a pesar de su desigualdad y la abundancia de enganchones por la propia condición del astado. Logró algunos muletazos buenos tirando mucho de la embestida. Sin embargo, todo quedó en segundo plano por los pinchazos muy bajos. Silencio.

El astifino y serio quinto se arrancó con rectitud al peto, aunque luego tampoco terminó de pasar más allá de la cadera del diestro. Cristóbal Reyes, que toreó con la montera calada, lo intentó por ambos en una faena que nunca terminó de calar y conectar en el público. Estocada al segundo intento. Silencio.

FOTOGALERÍA DE LA ÚLTIMA DEL ALFARERO DE ORO

Hierro de Monteviejo - España Plaza de toros de Villaseca de la Sagra (Toledo). Última del Alfarero de Oro. Casi lleno. Novillos de Monteviejo, muy bien presentados, serios y muy astifinos. Destacó el pitón derecho del buen sexto. Incidencias: Daniel Sánchez se desmonteró al banderillear al sexto.  Al finalizar el paseíllo sonó el himno nacional. logo-mundotoro-fichas-crónicas
José Cabrera, silencio y silencio;
Cristóbal Reyes, silencio y silencio;
Francisco Montero, oreja y oreja.

 


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