Resumen de la actuación de Pablo Aguado en Valladolid I PAULA ZORITAlinea-punteada-firma1

PAULA ZORITA > Valladolidlinea-pie-fotos-noticias

Pablo Aguado marcó su camino en la corrida de San Pedro Regalado en Valladolid, cuyo coso registró un lleno de ‘no hay billetes’. El sevillano llegó, toreó y triunfó en la primera sustitución tras su actuación en Sevilla. La ambición del diestro se tradujo en una suavidad en los toques y un relajo en la figura que también caló hondo en el público. Incluso, en el sexto se fue a portagayola. Esa disposición del que tiene la miel en los labios provocó que Morante de la Puebla y José María Manzanares recibiesen de rodillas a los segundos toros de su lote, en un alarde de no dejarse dejar la pelea. Precisamente, el diestro de La Puebla del Río cuajó una gran actuación al cuarto, de una corrida noble de Hnos. García Jiménez, y paseó una oreja, al igual que el alicantino.

Pablo Aguado paseó la primera oreja de la tarde en el tercero. No le pesó el triunfo de Sevilla por compromiso, y a pesar de que el tercero de Hnos. García Jiménez tampoco tuvo mucha fuerza, él supo administrar la condición del toro y aprovechar su nobleza para elaborar una faena parsimoniosa y de mucho gusto. Caló entre los tendidos pucelanos su concepto de la pura escuela sevillana y gustaron sus formas, siempre clásicas.

Pablo Aguado volvió a cortar una oreja del que cerró plaza. Dejó claras sus intenciones desde el inicio, en el que se fue a esperar al toro a portagayola. El inicio del trasteo fue para meter el toro en la franela, puesto que se metía por dentro al principio y los tiempos en el transcurso fueron clave en su muleta. El sexto resultó un astado que tuvo más principios que finales. Aguado lo entendió perfecto y elaboró una faena interesante por ambos pitones hasta que el toro se rajó.

Morante formó un verdadero lío con el capote. Recibió al cuarto de rodillas y le enjaretó un variado recibo, que acabó en los medios en el que destacaron las chicuelinas. Ya en la muleta, el baile continuó, porque no fue una faena al uso, sino un baile entre toro y torero a compás y en total sintonía. El astado de Peña de Francia, que no estuvo sobrado de fuerzas, permitió al de La Puebla del Río abrir el tarro de las esencias como él sólo sabe. También de rodillas terminó el trasteo de muleta, que se fundamentó en bellos naturales. Mató de una gran estocada, aunque el toro tardó en caer y se puso difícil para descabellar, incluso para Araujo una vez en el suelo. Aún así, el público quiso premiar al sevillano con un merecido trofeo.

Poco pudo hacer Morante de la Puebla con el primer toro de Hnos. García Jiménez, que fue protestado desde los primeros tercios. Pecó de falta de fuerza durante toda la lidia y la faena no consiguió despegar. El sevillano lo intentó dejando muletazos de bello trazo, pero sin rotundidad por las escasas facultades del animal. Fue ovacionado mientras que el toro recibió pitos en el arrastre.

José María Manzanares también recibió al quinto de rodillas en el tercio, para luego llevarlo a los medios a la verónica. Destacó después unas chicuelinas al paso para dejarlo en el caballo. A esas alturas, el alicantino ya tenía al público encandilado y supo aprovecharlo. El de García Jiménez tuvo movilidad y, aunque le faltó un tranco para finalizar los muletazos, Manzanares lo supo pulsear en cada muletazo para elaborar una faena a más que, después de la estocada entera, fue premiada con la oreja.

El segundo toro de la tarde, con el hierro de Peña de Francia, también truncó las posibilidades de triunfo de José María Manzanares, por su falta de fuerza. El alicantino lo intentó con ahínco, pero no consiguió nada en claro. Destacó un gran inicio de capa, recetándole ocho verónicas a pies juntos, que calentaron al tendido. El diestro fue silenciado, mientras el toro recibió pitos.

Hierro de García Jiménez - España Plaza de toros de Valladolid. Corrida de San Pedro Regalado. Lleno de ‘no hay billetes’. Toros de García Jiménez y Peña de Francia (2º y 4º), desiguales de presentación y de juego. En general, fue una corrida noble que pecó de poca fuerza.  Incidencias: Antes del paseíllo sonó los acordes del himno de España. Hierro de la ganadería de Peña de Francia (España)
Morante de la Puebla, ovación y oreja.
José María Manzanares,
silencio y oreja.
Pablo Aguado,
oreja y oreja tras aviso.