Vídeo resumen del histórico festejo | SUERTEMATADORTVlinea-punteada-firma1

MUNDOTORO > CDMXlinea-pie-fotos-noticias

Fue una tarde grande. De las que devuelven en el ruedo toda la expectación generada desde que se anunció el cartel del 73 aniversario de este coso. La corrida de Los Encinos fue un encierro mayúsculo. En presencia primero y luego en comportamiento. Heterogéneo, con distintos matices. Los hubo encastados, también con clase, incluso otros marcando querencia, pero todos ofrecieron posibilidades en mayor o menor medida, y resultaron en su mayoría agradecidos al esfuerzo de los alternantes.

Sólo Hermoso, por sus fallos con el acero, se fue andando del coso, pero sus dos faena rezumaron maestría. Como las de Ponce, que una tarde más deleitó a sus fieles feligreses. Resultó gratificante ver como el sector juvenil del cartel no se dejaba ganar la pelea y tanto Flores como Luis David acompañaron al maestro en volandas. Nada forzado, nada artificial. Los artificios y los argumentos los expusieron antes en el ruedo los protagonistas de este brillante espectáculo.

Con un solo rejón de castigo cambió Hermoso al toro que abrió plaza, animal con tranco y son al que recibió con Manizales y cuajó en banderillas con Berlín, galopando de costado con la embestida cosida al estribo, recortando la embestida con la grupa, por los adentros, y cambiando la grupa de pitón con elegancia y ritmo. Faena académica, sobria, a la que quizá faltó un punto de emoción (la que faltó al enclasado ejemplar de Los Encinos) para que la categoría de lo realizado hubiera llegado al tendido con más fuerza. El descabello restó reconocimiento a su actuación.

El quinto tuvo más emoción en sus arrancadas y la faena de Hermoso, igualmente pura, de gran maestría, llegó con más fuerza arriba. En esta ocasión fue Disparate el que marcó la diferencia, pisando terrenos muy comprometidos y dando el pecho al astado con gran valor y elasticidad. Cerró su obra con un gran par a dos manos por los adentros y un certero rejonazo. La oreja supo a premio escaso por la importancia de lo realizado.

Toro serio, con cuajo y plaza el segundo, que tuvo clase, ritmo y humillación. Con un punto  más de empuje hubiera sido de escándalo. Brindó Ponce a Don Alberto Bailleres y luego le dio fiesta el maestro valenciano en terrenos de chiqueros con expresión, relajo y  regusto. Tuvo más ligazón la faena por el lado derecho pero fue con la zurda por donde los muletazos tuvieron más dimensión y la faena adquirió verdadera entidad. La aderezó el maestro con sus cada vez más célebres poncina y chivana y tras una estocada de rápido efecto cobró las dos orejas.

El sexto manseó en los primeros tercios de modo ostensible, dando origen a una lidia desordenada en ese tramo, pero Ponce le bajó los humos con la muleta, encelándolo primero en los medios con unos preciosos muletazos con la pierna flexionada para después poderlo con estética y mando, tanto, que el animal cantó la gallina mediada la faena, cuando se vio podido por la autoridad de su matador. Con el público entregado y enardecido, la espada se llevó en esta ocasión el premio. Pero la vuelta al ruedo fue de clamor.

Largo, fino, bajo y bien hecho el tercero, al que Flores saludó con disposición y esa misma actitud la exportó luego al último tercio, donde el ejemplar de Martínez Urquidi exigió precisión y coraje a su matador. Tuvo emoción y raza el animal, que ni admitió dudas ni permitió errores. No volvió la cara el torero, que sometió con más acierto la acometida por el lado diestro, expuso mucho con la zurda, jugándose la cornada hasta en las manoletinas finales. Expuso en la estocada, cobrada con arrojo y recogió una oreja en recompensa.

El séptimo fue toro exigente, porque probó antes de tomar el engaño pero fue un animal agradecido a la entrega de Sergio Flores, que llevó a cabo una labor recia y sólida, aguantando primero la duda del animal y luego tirando con gran aplomo de la embestida, muy enraizado en la arena. Faena basada en la mano diestra, de gran consistencia, quizá la más importante de una tarde de gran argumento, sobre todo por la importancia del animal que tuvo delante. Pinchó en primera instancia porque el toro perdió una mano en el embroque pero luego cobró una estocada formidable. La oreja no admitió dudas.

Más terciado el cuarto, al que Luis David improvisó un original recibo por caleserinas para después apretarse de verdad en un reunido quite por chicuelinas. Faena de gran determinación y convencimiento a un toro sin clase, que nunca humilló y al que metió en vereda con recursos y conocimientos. Una faena que da la medida de la capacidad y el crecimiento de este torero. Quiso redondear su esfuerzo por bernadinas, fue revolcado de fea manera pero maltrecho volvió a la cara del toro igual de convencido y se tiró a matar en rectitud. Una estocada cobrada a ley y dos orejas de gran valor.

Con una cornada envainada y un edema fuerte salió Luis David a dar muerte al octavo, toro serio y agresivo que pareció dañarse en una mano mediada la faena y esa merma condicionó el resto del trasteo, pues fue el animal que menos opciones ofreció. A pesar de actuar mermado por el percance del toro anterior, anduvo responsable el torero, que inició faena por alto y coronó su labor con un macheteo de pitón a pitón de reminiscencias antiguas.

Hierro de Los Encinos - México Plaza de toros de la Monumental de México (CDMX). Corrida del 73º Aniversario de la Plaza México. Toros de Los Encinos, bien presentados, desiguales de hechuras. De juego interesante, con matices, todos ofrecieron opciones en mayor o menor medida. Segundo y quinto premiados con el arrastre lento. logo-mundotoro-fichas-crónicas
Pablo Hermoso de Mendoza, palmas y oreja
Enrique Ponce, dos orejas y vuelta al ruedo
Sergio Flores, oreja y oreja
Luis David Adame
, dos orejas y aplausos