La ley de la foto I MUNDOTORO linea-punteada-firma1

JAVIER VILA > Madridlinea-pie-fotos-noticias

Me contaban el otro día que, en el año 2017, el 75% de las relaciones se habían iniciado en aplicaciones de contactos donde humanos y menos humanos se escriben si la foto que han visto les gusta lo suficiente como para intuir que algún día dejarán de escribirse y se llamarán por teléfono con la idea de averiguar durante esa conversación, si el tipo o tipa que esta al otro lado de la línea es merecedor de una cerveza con olor a cariño humano o a sexo animal. Y en ese mundo virtual donde la gente decide este o aquella como si de un supermercado se tratase, afloran los mismos personajes que nos encontramos en el vagón del metro, en la cola de un cine…o en la sala de espera de ese veterinario llamado a castrar al  mas célibe de los humanizados perros.

Y me cuentan que alguien puso en una de esas redes una foto toreando una vaca en el campo. Había visto fotos de chicas montando a caballo, en camello, subidas en un trineo tirado por huskies y hasta había reconocido a su vecina dándole  la mano a su perro después de haberle gritado como con poca amabilidad, “Tomy!!! Sit!!!”. Así que pensó que, de entre todas las fotos que tenía, esa foto toreando era mejor que una jugando al paddle o haciendo el bobo con una tabla de surf. Y sin duda más adecuada que aquella con la bufanda del Español. Por aquello de que a muchas mujeres no les gusta el fútbol.

Y lo que me cuentan de lo que pasó después, es para que realmente nos planteemos hacer algo mas que contarlo y quejarnos. Gente, en este caso mujeres, con pinta de ser normales, escribiendo mensajes absolutamente anormales, insultantes e indignos para el que los recibe. Chicas acosando a un chico al que no conocen, sin ningún pudor y sin ningún tipo de complejo, con un comportamiento  que demuestra que, en estos momentos, las personas que están en contra de los toros se creen una raza éticamente superior que el que no piensa como ellas. Están esas gentes convencidas de tener derecho al menosprecio absoluto de sus congéneres por el mero hecho de pensar diferente.

Pero lo peor es que la sociedad, en estos momentos, vive influenciada por esa corriente y la asume como normal. Ya casi nadie se escandaliza porque alguien en su legal y libre derecho de ir a los toros tenga que soportar insultos detrás de un cordón policial. Y esa tendencia, está tan impregnada en el mundo y tan extendida… que a mi amigo le han bloqueado su foto toreando. Los gestores del sitio web  (profesionales que están trabajando y cumpliendo con lo que ellos creen su obligación), esos mismos que no tienen inconveniente en ver perros tirando de un trineo, le han cancelado la foto argumentando “razones éticas” y, lo que es mas grave por erróneo, por “no poder aceptar fotos que no cumplen con las leyes locales”.

Recapitulemos un momento, desde una oficina de un negocio en Inglaterra, unos tipos que están trabajando, creen que una foto toreando es “ilegal” después de haber recibido denuncias de unas usuarias que han estado literalmente acosando a un ciudadano que no ha cometido ninguna (ni presunta) irregularidad. Parece claro que la raya se ha cruzado. En la sociedad actual se ha instaurado el derecho de algunos a coartar la libertad de una minoría atacada donde sus miembros no pueden expresar libremente la pertenencia a su comunidad. Si mi amigo hubiese puesto una foto dándole un beso a un chico, esa foto, obviamente, seguiría allí…pero recordemos que hubo un tiempo en el que lo hubiesen quemado en la hoguera.

No quiero hacer comparaciones con esas otras minorías que anteriormente fueron vapuleadas en su dignidad de pertenencia a su colectivo, pero realmente hay paralelismos y hay que encontrar el camino para que deje de haberlos. Creo que los caminos legales están bien, y ha habido éxitos recientes, pero la batalla no está ahí. La batalla es salir ahí fuera y explicarle al mundo que somos una actividad LEGAL y mucho mas a verde y animalista que aquellos que viven de la humanización de animales para su (no siempre del animal) bienestar. Pero el coste de esa estrategia es alto y así se debe asumir. El toro debe invertir una parte de lo que genera en esto, porque cada día que pasa la cosa se complica alcanzando  ya límites insospechados.