icono-sumario El ganadero Álvaro Martínez Conradi hijo analiza el momento de su vacada, el juego de los astados y desvela todos los destinos para la temporada 2019

Uno de los astados para la temporada 2019 I J. J. DIAGOlinea-punteada-firma1

JAVIER JIMÉNEZ > Madridlinea-pie-fotos-noticias

En todos los encastes que forman la metaraza del toro bravo existen varias ganaderías que son “buques insignias” de su estirpe. Vacadas, que sin renunciar nunca a sus orígenes, han sabido evolucionar y observar el cambio constante que se produce en la forma de torear y de observar el desarrollo de la lidia por parte del público. Una de estas ganaderías “buques insignias” del encaste Santa Coloma, por la vía Buendía, es la de La Quinta, propiedad de Álvaro Martínez Conradi.

La divisa encarnada y amarilla volvió en 2018 a estar presente en las grandes ferias, en aquellas en las que se exige un toro con trapío y en las que los errores se pagan muy caro por la responsabilidad de los cosos dentro de la temporada. ‘En su conjunto el 2018 fue un año bueno, con unas corridas más importantes y otras menos buenas, pero todas son pasitos que hacen a la ganadería consolidarse’, señala Álvaro Martínez Conradi, quien junto a su hermano Pepe y su padre Álvaro dirigen en estos momentos la ganadería.

‘La corrida más completa -prosigue Álvaro, el mayor de los hermanos- fue la que lidiamos en Mont de Marsan por el tipo de toro que salió y el fondo de casta del encierro, que fue un punto por encima de las demás. Sin embargo, para elegir un toro lo tengo más difícil porque me quedaría con dos o tres de esa corrida, otro que lidiamos en Bayona que le tocó a Daniel Luque y fue premiado con la vuelta al ruedo, el cuarto de Santander, el toro de la concurso de Vic… son varios’, admite el ganadero.

En la charla pronto aparecen conceptos tan subjetivos como la bravura o la casta. Algo difícil de definir, pero fácil de observar. Paradojas del toro bravo. La familia Martínez Conradi tiene claro el toro que persiguen y en el que basan su selección: ‘Buscamos un animal con casta, bravura, personalidad, entrega y clase. En definitiva, es el toro que demanda la fiesta y en el que siempre hemos creído. Parece mentira que casi todos los ganaderos percibimos igual el toro que seleccionamos, pero luego cada criador le da esa personalidad que lo diferencia’ matiza Álvaro.

Estos ganaderos sevillanos saben que su principal cliente es la afición. Para su disfrute seleccionan los astados, y por eso dan una gran importancia a la suerte de varas, exigiendo a los animales ‘una pelea emotiva, porque es el termómetro de la bravura’, afirma sin complejos el mayor de los hermanos.

 Trapío y hechuras, binomio perfecto en La Quinta | J. J. DIAGO

Entre las reflexiones de la bravura, de la casta, de la clase, de la suerte de varas salta a la palestra el tema de las figuras. ‘Que se apunten las figuras a nuestras corridas es algo que no nos obsesiona. Nos preocupamos en la selección y que el tipo de toro que criamos cumpla con el gusto de la afición. Luego, los toreros son libres para estar más cerca de la ganadería o no. Si te hablo como aficionado, me gusta que de vez en cuando estén anunciados, porque motiva ver un torero que se enfrenta a diversos comportamientos’, apunta.

Principalmente, la ganadería de La Quinta tiene como principal virtud la regularidad. Prueba de ello son los resultados de la temporada pasada, en la que prácticamente en cada encierro lidiado salió algún toro importante. Ese comportamiento en la plaza es el resultado de un cuidado mimado en el campo. ‘En el juego de los animales influye mucho la carga genética de sus antepasados, pero a día de hoy se le da importancia a la duración y para ello el toro tiene que estar bien alimentado y con equilibrio’.

‘También tiene importancia –sigue analizando Álvaro– el manejo y la sanidad. Creo que estos factores influyen un 40% en el comportamiento del toro en el ruedo. Luego, están los factores externos, como que ese día el toro quiera embestir porque nunca ha sido entrenado para ello, y la suerte’, apunta el ganadero con una ligera sonrisa.

El poder del toro bravo en el campo | J. J. DIAGO

MADRID, BASE EN 2019

En el término municipal de Palma de Río, perteneciente a la provincia de Córdoba y colindante con Sevilla, se encuentra Fuen La Higuera, finca principal de la familia. La vista se pierde entre campos de naranjos, que aíslan y vigilan los toros y novillos de saca de la temporada 2019. ‘Es una camada larga en cuanto a números de festejos, porque se van a lidiar seis corridas de toros, seis novilladas y otras cinco sin los del castoreño’.

‘En corridas lidiaremos en Madrid, Mont de Marsan, Bayona, Santander, Chateaurenard y regresaremos a una plaza de segunda en España en la que hemos tenido varios triunfos. En novilladas volveremos a San Isidro, que es algo que me ilusiona, y las demás irán a Cenicientos, Villaseca de la Sagra, Roquefort, Carcassonne y Riaza’, afirma ilusionado el ganadero.

Llama la atención como en los últimos años La Quinta se ha convertido en una ganadería clásica de San Isidro, lidiando encierros muy serios. Este año, no será para menos ya que ‘hay reseñados ocho toros cinqueños y el resto son cuatreños. Es una corrida seria, con ese plus de trapío que imprime el toro cinqueño, pero sin ser destartalada’, desvela Álvaro Martínez Conradi.

En los últimos años se ha acusado a la ganadería de enviar en plazas de categoría, y especialmente en Madrid, toros fuera de tipo y de cornamentas muy exageradas. ‘Es una ganadería que permite una camada de 100 machos y con todo tipo de toros, por lo que hay camadas que te salen con ese trapío para poder acudir a plazas importantes. Lo que hemos buscado ha sido un animal con mayor longitud de pitón, porque es lo que demanda la Fiesta, pero en las hechuras de Santa Coloma, es decir, bajo y reunido. Está el toro de Madrid, pero también existe el toro cornicorto de Joaquín Buendía’, asegura con una sonrisa.

La temporada 2019 volverá a ser un examen para la ganadería. Los toros cárdenos volverán a pisar el ruedo de los grandes cosos, mientras en sus morillos lucirán los colores de la divisa: encarnada y amarilla. El hierro de la doble C estará presente en los astados de La Quinta, la reina de Santa Coloma.

GALERÍA FOTOGRÁFICA DE LA CAMADA DE LA QUINTA EN EL CAMPO

Todas las fotos que ilustran este reportaje han sido cedidas por el propio ganadero.