Duarte Pinto, vuelta al ruedo con la ganadera I PEDRO BATALHAlinea-punteada-firma1

FRANCISCO MORGADO > Lisboalinea-pie-fotos-noticias

Hay una expresión popular que dice: ‘poco interesa como empiecen las cosas, pero sí como terminan’. Estoy de acuerdo, pero lo mejor será que sea con buen pie, porque así las gentes acreditan más y todos sabemos como está difícil andar con fe en esto de la tauromaquia. En una palabra: la nueva temporada de Lisboa dejó expectativas y motivos para presumir de que, un año más, las cosas pueden rodar bien en el coso de la capital lusa.

Los mayores responsables fueron dos bravos toros del encierro de António Silva y las lidias de Rui Fernandes y Duarte Pinto hechas en los últimos toros del festejo. Los ejemplares echados fueron dos himnos al toro bravo y al sentido de la existencia de esta raza, provocando la rara unanimidad de los aficionados, al jalear los toros y sus lidiadores.

Rui Fernandes cuajó una lidia perfecta al quinto, con los hierros de castigo y en banderillas, citando de punta a punta, dejando salir a su enemigo para clavar limpio y rodar en el pitón de salida. Para los finales, acortó terrenos, provocando a escasos metros de la cara del toro, para rematar con vistosas piruetas. En su primero, anduvo solvente, pero sin alcanzar el éxito redondo que obtuvo en este.

Para Duarte Pinto las cosas rodaron de manera diferente. En su primero estuvo algo irregular, y no se encontró con las características de su antagonista. Fue una labor a contraestilo y eso se notó mucho. En el sexto y último de la noche, “se sacó la espina” y de qué manera lo hizo. Arriesgó, como era imperativo que lo hiciera, buscó los terrenos idóneos para su bravo antagonista y las suertes salieron emotivas y de clamor. Esta plaza se ha tornado en talismán para este torero que, en la temporada anterior fue aquí protagonista de la mejor lidia del año hecha en este coso.

António Telles, uno de los grandes de nuestro escalafón, no tuvo su noche afortunada. El toreo no es una cosa mecánica, pues, de ser así, lo que hay de inspiración y momentos, la improvisación y la capacidad de resolución de los toreros, dejaría de existir. Como António no es un torero así, se acepta que no siempre se pueda triunfar. El veterano torero va camino de un centenar de actuaciones en esta plaza y sus créditos son muchos para que, por una vez, haya pasado más discreto por Lisboa.

Los Forcados de Montemor y Vila Franca fueron los héroes de la noche, porque el encierro de António Silva estaba rematado, con cuajo y llegó a este tercio, exigiendo carné de identidad para pegarlos. Francisco Borges (Montemor) y Francisco Faria (Vila Franca) estuvieron enormes delante de la cara de los bravos quinto y sexto de la noche, aguantando derrotes tremendos y una decisión a prueba de fuego. Bonito de ver una plaza de pie glorificando a los forcados que arriesgan todo sin cobrar nada a la fiesta.

Hierro de Antonio Patricio Silva - Portugal Plaza de toros de Campo Pequeno (Lisboa). Apertura de temporada. Casi tres cuartos de entrada. Toros de Antonio Silva, de imponente lámina y trapío, bravos y codiciosos.de presentación irreprochable. Bravos los dos últimos que motivaran  dos vueltas para su actual propietaria, que es nieta de lo antiguo ganadero. logo-mundotoro-fichas-crónicas
Antonio Ribeiro Telles, vuelta y vuela;
Rui Fernandes
, vuelta y vuelta con salida a los medios;
Duarte Pinto
, vuelta y vuelta con saludos.