ÁLVARO ACEVEDO

SEVILLA (España). Una ganadería dura, en esta Fiesta de los Toros del siglo XXI, es como una aguja en un pajar, como un quijote en un mundo de conservadurismo. Sin embargo hay divisas a las que la historia les pone un sello, y con él deben seguir hasta la muerte. Desde el primer Marqués de Albaserrada hasta el de nuestros días han pasado más de 100 años y tres generaciones. Y aunque nada tiene que ver la sangre de aquellos albaserradas de principios de siglo, con los que hoy se crían en los campos de Gerena, sólo el nombre sigue dando miedo…

La historia de este hierro comienza a principios de siglo, cuando el abuelo del actual Marqués de Albaserrada adquirió reses de Ibarra y Santa Coloma. ” Cogió fama pronto –comenta José Luis Albaserradaporque comenzó lidiando corridas muy buenas en Madrid y en Sevilla, plaza en la que debutó un Domingo de Resurrección con Rafael El Gallo, Belmonte y Gaona. Luego, en los años 30, vendió la ganadería a Escudero Calvo, y finalmente la adquirió Victorino Martín. Lo que nosotros tenemos ahora –continúa explicando – nada tiene que ver con aquello. Mi padre compró en la década de los 40 reses de Juan Pedro Domecq procedentes de Veragua, y más tarde le añadimos una punta de vacas y un semental de Isaías y Tulio Vázquez”.El resultado es un toro de poco esqueleto, que no pesa demasiado, pero con un imponente trapío que le habilita para aparecer en cualquier plaza de primera categoría. Predominan los animales abiertos de cuerna, muy serios por delante, y también aparecen algunos ejemplares chatos que delatan su procedencia Tulio Vázquez.

José Luis Albaserrada coge el relevo que le cede su padre en 1965, y el nuevo ganadero no puede empezar mejor: ” Lo primero que vendí fue una novillada para Sevilla en la que estaba “Laborioso”, un toro bravísimo que tomó cuatro puyazos galopando de manera impresionante. Luego no se cansó de embestir en la muleta hasta que se le concedió el indulto. Ha sido el único toro indultado en Sevilla a lo largo de la historia“. José Luis habla de toro y no de utrero, porque aquel ” Laborioso” que toreó Rafael Astola era en realidad un cuatreño, puesto que en aquella época estaba permitido lidiar reses de cuatro años en novilladas picadas . “Saltó en quinto lugar –recuerda José Luisy el desarrollo de la novillada también ayudó al indulto porque los cuatro primeros utreros habían sido muy nobles. Además de Astola, habían estado muy bien Pedrín Benjumea y Paquito Puerta, y la tarde iba ya lanzada. El primero que sacó el pañuelo fue un ganadero, Pepe Cova, y después el resto de la plaza. Será algo que no olvidaré nunca“. La suerte de José Luis en su debut ganadero fue grande, pero no lo fue menos que ” Laborioso” ligara tan magníficamente con las vacas. ” Ya se sabe que todos los toros bravos –explica –no sirven para semental, pero éste padreó durante 11 años y se le sacaron 400 crías. Y la verdad, mala no vi ninguna”.

Han pasado casi cuarenta años de aquello y el Marqués de Albaserrada continúa con la misma filosofía ganadera, criando toros con fama de duros que imponen respeto en los cosos de España y Francia. ” Bendita la fama“, sentencia un ganadero que se muestra orgulloso del toro que selecciona y de las plazas donde lo lidia. ” Nuestro mercado es el norte, sobre todo Navarra y Francia. Hace dos años ganamos el trofeo de la corrida concurso de Dax, y en Pamplona me he llevado cinco años seguidos el premio, ya sea al mejor toro, o a la mejor corrida. Ahora no lidiamos porque van muchas figuras y hay que incluir un mayor número de ganaderías de otro tipo”. Ha tocado José Luis el tema de las figuras, unas figuras que no matan sus toros: ” Me parece bien. Yo haría lo mismo si pudiera elegir, porque el toro mío galopa con mucha fuerza y eso molesta. Hay que ser un torero muy bueno y muy capaz para poder con él. Reconozco que es más fácil ese animal con el que estás ja, ja, ja, y pasan diez segundos entre pase y pase. Lo entiendo, repito, pero también te digo que el toreo no ha estado siempre así. Por ejemplo, una de las ganaderías preferidas de Juan Belmonte era la de mi abuelo”.

José Luis Albaserrada ha vivido ya varias épocas de la Fiesta y afirma que “lo que ha cambiado ha sido el toro, porque el torero, lo que ha hecho, ha sido acoplarse al animal que le ha tocado. Ahora embiste más humillado y largo, y por eso se torea mejor. Los de antes hubieran hecho lo mismo”.También cree, como tantos, que “la emoción del toro se pierde en demasiadas ocasiones y lo único que queda es la emoción estética. Esta bien, te diviertes, pero falta algo”.El Marqués, algo melancólico, hubiera preferido ser ganadero en otros tiempos , “porque hace 80 años mis toros los hubieran matado Joselito y Belmonte, mientras que ahora es impensable que los maten las figuras”.

A pesar de todo, José Luis está convencido de que los ases del momento triunfarían con los albaserradas, unos toreros que cada vez frecuentan más la finca Mirandilla para tentar becerras . ” Les encanta venir aquí porque es un tentadero que sirve de verdad para entrenar, y lo cierto es que el año pasado, tanto ellos como yo, hemos disfrutado mucho. El Juli vino una mañana de lluvia y dijo que él había ido a torear, y que toreaba aunque el ruedo estuviera como una piscina. Acabó metido en un charco pegándole pases a una vaca con las dos rodillas en el suelo. También han estado Ponce, Rivera Ordóñez y Ortega Cano, que me brindó una vaca. Me dijo que él seguía siendo torero por dos toros de mi ganadería. Fue una tarde en Zarauz cuando estaba a punto de retirarse. Aquella actuación le llenó de moral, y José, que es un hombre muy cabal y muy honrado, tuvo el gesto de agradecérmelo de esa manera tan bonita”.



… Albaserrada: bellas imágenes del hierro sevillano

FOTOGRAFÍAS: MAURICE BERHO