GUILLERMO LEAL /

MÉXICO DF. (México)José Tomás ha salido en
hombros la tarde de su reaparición en la plaza México, después de cortar
una oreja a cada toro de su lote, la primera de un animal noble, enclasado y
blando de Barralva al que ayudó a romper para delante. El torero de Galapagar ha vuelto loca la plaza en un saludo templadísimo a pies juntos y
en un estoico quite por gaoneras que ha levantado al público de sus localidades.

Pese a que el toro no era
descarado de pitones, al público le importó que tenía edad y peso. Tomás
además del gusto por torear mostró gran técnica y oficio en una labor
emocionante. Concluyó su faena con una tanda de adornos con la mano izquierda y
tras rubricar su obra de media lagartijera le fue concedido el trofeo. Su
segundo fue más serio y complicado y el torero diseñó una labor con momentos
emotivos, pasándose los pitones muy cerca.

Se fue por derecho con la
espada y sepultó el acero hasta rodar de manera instantánea al cornúpeta. Cómo
estaría Tomás, que hasta Herrerías, quien había declarado que no
era torero de su predilección le aplaudió con fuerza desde el callejón, lugar
que hacía tiempo no visitaba. Antes, Rafael Ortega ha
paseado una oreja del animal que abrió plaza al que realizó una completa lidia
en todos los tercios.

Con banderillas destacaron un par al violín y otro al
quiebro muy cerrado en tablas mientras que con la muleta ligó muletazos de buena
factura dentro de una lidia algo intermitente pero rematada de una excepcional
estocada. Su segundo, muy complicado, no le dio opción. Amaya tuvo
detalles en su primero pero se lo dejó ir vivo al corral por sus fallos con la
espada. Frente al peligroso sexto se jugó la vida incluso hasta ser revolcado,
pero a pesar de una gran estocada y una nutrida petición, la oreja no fue
concedida.

Con alrededor de 30.000 espectadores se han lidiado toros de Barralva.
Destacó el segundo, de gran clase. Rafael Ortega, oreja y silencio; José Tomás, oreja y oreja; Alejandro Amaya,
pitos tras tres avisos y ovación tras petición

GALERÍA FOTOGRÁFICA DE TADEO ALCINA