Prevaricar contra la Tauromaquia I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

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Que no asistan menores a los festejos taurinos es una vieja y constante aspiración de quienes desean prohibirlas. Prohibir las corridas de toros en todo el Estado Español es casi inviable si por prohibir entendemos una ley a nivel de Estado que lo diga explícitamente. A corto plazo es poco viable. Pero hay muchas formas de prohibirlas. Está la ESTRATEGIA ANIMALISTA (pagada y subvencionada por el dinero del mercado de las mascotas), la que triunfó en Cataluña, (vendida como escaparate nacionalista-separatista) y está presente en todas las Comunidades Autónomas, como Baleares.

Por otro lado, existe la estrategia de la estrangulación económica (un ejemplo es lo que está sucediendo en Zaragoza… y en Las Ventas). La Tauromaquia ES EL ÚNICO PATRIMONIO CULTURAL RECONOCIDO EN EL MUNDO OCCIDENTAL, que no tiene partida presupuestaria. Se convierte así en EL ÚNICO PATRIMONIO CULTURAL PARA EL QUE NO SE CUMPLE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA. Dicho de otro modo, El Estado, su Gobierno y los distintos Gobiernos autonómicos incumplen la Constitución vigente con tintes de prevaricación, pues prevaricar es la acción consciente de las autoridades y de los funcionarios públicos de dictar una resolución arbitraria en asuntos de administración sabiendo que es injusto.

Por tanto, toda medida dirigida a coartar, restringir, impedir, cercenar, a poner trabas a la Tauromaquia, es, sí o sí y en todos los casos, un acto consciente de una autoridad que sabe que está buscando una resolución contra la Tauromaquia, sabiendo al mismo tiempo que ésta es un PATRIMONIO CULTURAL que él debe proteger y fomentar. Cómo usar el argumento jurídico de la prevaricación evidente, es una cuestión que han de pensar quienes gestionan el toreo.

Otra estrategia para prohibir, es la de la muerte generacional. La medida que pide Podemos en Madrid para que se impida el acceso a menores en las corridas, forma parte de la estrategia nacional. Eliminando el acceso de las nuevas generaciones, educadas éstas en la globalidad de la contra cultura, con la tauroecología, la taurocultura y el tauro espectáculo fuera de sus bases de aprendizaje, el toreo entra en quiebra generacional. Todo lo que no se muestra en la base educacional, no es susceptible de afecto, de apego, o, simplemente, de conocimiento. Por tanto, si las nuevas generaciones no entran en contacto con la Tauromaquia, ésta jamás tendrá masa social para los próximos años.

Si de algo sirve la consideración legal de la Tauromaquia, dentro del Estado Español, como Patrimonio Cultural de los españoles, es para exigir y, en su caso, demandar o entrar en debate social y político, que SE CUMPLA LA LEY Y SE CUMPLA LA CONSTITUCIÓN. Lo demás, cuentos chinos.