icono-sumario El colombiano, satisfecho con que se haya visto ‘una evolución en Madrid’ de su toreo, porque ‘siempre me habían visto entregado hasta atropellar la razón’

El torero colombiano, al natural, en su faena al segundo en Madrid I JULIÁN LÓPEZlinea-punteada-firma1

ISMAEL DEL PRADO > Madridlinea-pie-fotos-noticias

‘Madrid siempre me había visto entregarme hasta atropellar la razón, el lunes creo que pudo ver, más allá de eso, la evolución de mi toreo’. Habla Sebastián Ritter. Aún ingresado en una habitación de la Clínica de La Fraternidad, hoy ‘ya por primera vez sin fiebre’, el torero colombiano se recupera de la ‘grave’ cornada sufrida el pasado lunes durante un quite por chicuelinas al cuarto de El Ventorrillo. ‘No tengo la espina de no haber toreado ese sexto de triunfo, al revés, estoy agradecido, porque la cornada, aunque grave, no me va a dejar secuelas como a otros compañeros como Alberto Aguilar, que se han tenido que retirar’, valora.

‘No tengo que pensar en que me quedé sin torear ese sexto y que luego fue un toro importante, sólo hay que pensar en positivo sobre la repercusión del resto de mi tarde antes de la cornada y en darle la enhorabuena a Eugenio de Mora, ya está’, asume con naturalidad el torero de Medellín que, tras dos días ‘malos, con bastante fiebre’, esta mañana ya ha conseguido dejarla atrás: ‘Mañana volverá a verme el doctor García Padrós y me ha dicho que también me tiene que realizar algunas pruebas más, en función de todo, verán cuando me dan el alta hospitalaria’. 

‘La herida tiene buena evolución, el riego es bueno, sigo teniendo el drenaje y está haciendo su función bien, depurando mucho, pero la pierna de momento sigue hinchada… Son los plazos lógicos después de una cornada, espero que pueda seguir mejorando, porque es lo que me permitirá empezar con la rehabilitación cuanto antes, que es lo que realmente quiero’, deja claro Ritter, con la moral alta después de la repercusión que ha tenido su tarde a pesar de caer herido con una cornada de 20 centímetros que lesionó la vena safena interna, produjo destrozos en músculos gemelos y contusionó arteria y nervio tibiales posteriores’.

‘Fue una pena que no pudiera redondear mi actuación, pero estoy convencido de que es una tarde que tiene que sumar para mi futuro, Madrid cuando ve que te entregas en el ruedo, quiere verte otra vez, pero esta vez considero que, además, se apreció una evolución en mi toreo, por encima de ese Ritter entregado hasta atropellar la razón’, analiza

Sobre esa faena al colorado de El Ventorrillo, el joven espada sudamericano explica que ‘fue haciendo al toro a fuego lento, sin todo lo anterior, no habría podido sacarle esas dos últimas tandas’. ‘Ahí mostré el toreo que busco y que concibo, sobre todo, hubo buenos muletazos con la mano izquierda… Han valorado cada vez que voy a Madrid mis cojones, pero eso también son cojones: torear despacio y pasárselo cerca’, describió.

En cuanto a la cornada, Ritter reconoce que ‘no veía al toro por ningún lado’. ‘Mucha gente me ha preguntado porqué quise hacerle un quite a ese toro, pero quería dejar claro a lo que venía a Las Ventas, sobre todo, después de ver que la faena al segundo había llegado arriba, pretendía que la gente siguiera metida en mi tarde de cara a mi segundo toro’, añade al tiempo que matiza que ‘no fue un tropezón, no perdí pie’.

‘Yo me lo pasé muy cerca en la chicuelina y el toro se venció en su embestida, eso fue lo que provocó que me echara mano’, sostiene concluyendo con rotundidad: ‘Si no me hubiera afectado a la vena, con ese sangrado, hubiera seguido en el ruedo seguro’.