icono-sumario Durante las cinco clases prácticas de su Certamen de Escuelas

El nuevo prototipo, junto al actual modelo de banderillas I GACETA DE SALAMANCAlinea-punteada-firma1

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Salamaq —la feria agroganadera que abre las ferias y fiestas de Salamanca— lanza desde este jueves a doce becerristas camino del triunfo en sus cinco clases prácticas a través de su Certamen de Escuelas. La apuesta de futuro en el anillo de exhibiciones del recinto ferial de la Diputación no acaba esta edición ahí: el tercio de banderillas trae su miga. El prototipo de un nuevo rehilete que llega ‘para acabar con el clásico arpón en ancla o en forma de uve’.

Este nuevo modelo es obra del matador de toros retirado Manuel Sales Garrido —Valencia, 65 años—, reconvertido posteriormente en banderillero y que, en la actualidad es un destacado inventor, de los útiles de brega y lidia.

Tiene el aval de que su obra más destacada funciona todas y cada una de las tardes de toros —desde clases prácticas a corridas— desde hace 17 temporadas: la banderilla retráctil. Es decir, el palitroque que al clavarse en el lomo del toro se quiebra tras la base del arpón. La vieja rigidez de la banderilla perdida; el palo ahora descansa sobre el costillar del toro tras ser colocado el par.

‘La lesión que una banderilla me produjo en el ojo izquierdo me llevó a crearla, se acumulaban tantos percances en las faenas de muleta que decidí buscar una solución y esa fue la que encontré. Y a la vista está que hoy en día las lesiones oculares por las banderillas se han reducido a la mínima expresión, y además ha permitido que las faenas se fundamenten sobre la base del toreo ligado. Antes de estas banderillas se daban muchos parones por los golpes que te llevabas en el rostro…’, pone palabras al invento Sales. Ahora vuelve a la carga: un arpón nuevo.

‘Desde que inventé la banderilla retráctil han sido muchos los toreros que me han pedido que fabricara un nuevo arpón. Los primeros que me lo pidieron fueron Ponce y El Califa. ¿Por qué? Pues porque la forma actual que tiene el arpón es de ancla y al clavarse, en la mayoría de las ocasiones, una parte de él queda al descubierto a través de la piel del toro’, sostiene.

‘¿Qué sucede?’ —se pregunta para proseguir con la explicación—, ‘Que se presenta como un tope, por ejemplo, para la espada a la hora de entrar a matar, o se engancha a la muleta en los pases de pecho… Pero por encima de esas razones vuelven a estar las lesiones: como esa parte del arpón queda al descubierto, cuando el torero entra a matar se lo puede llegar a clavar’, razona.

‘Y no es algo inusual, pese a lo que pueda parecer: El Juli, por ejemplo, tiene once lesiones en la mano provocadas por el arpón. El último en sufrir daños de consideración ha sido Manzanares, y me dije hace año y medio: tienes que ponerte manos a la obra…’, se autoconvenció.

La solución al problema se presenta a través de un arpón en forma de cono —a la forma y modo de un paraguas cerrado— que al percutir en la piel se abre y se queda adherido a la piel. No pasa de ahí. ‘Evita los problemas que hemos visto y cumple perfectamente con la misión para la que se utiliza la banderilla: avivar al toro. Además, va a evitar otra cosa muy importante: que se puedan hundir en la musculatura del toro, evitando que pueda lesionarle o inhabilitarle para la lidia tras el tercio de banderillas’, pondera.

El Certamen de Escuelas es la prueba definitiva: ‘¡Vengo a buscar la homologación!’, exclama. ‘El pasado año las estrené con éxito en un tentadero en la ganadería del Hoyo de la Gitana con López Chaves’. Y desde entonces se han testado con éxito en Arganda del Rey o Valencia. ‘Ahora vamos a luchar por conseguir que se una a la función retráctil y la banderilla sea lo más funcional y menos lesiva posible’, concluye.