Vídeo resumen de la quinta de la Feria de Albacete I TOROS TVlinea-punteada-firma1

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No fue el mano a mano que se esperaba, ni el duelo que sobre el papel se presumía; Hubo muchos condicionantes y varios contratiempos en el desarrollo del festejo, pero lo cierto es que ninguno de los matadores anunciados dieron la espalda a la tarde. Por mucho que el viento abortara el lucimiento y condicionara el espectáculo en la primera parte, que la novillada no terminara de romper y que la presidenta volviera a evidenciar que carece del sentido primordial para subirse al palco -el sentido común- la actitud de los dos jóvenes fue sobresaliente. Sólo Molina se fue en hombros, pero al mexicano San Román, aún jugando de visitante, el exigente y severo publico manchego se le entregó sin reservas. Ni a él ni a los asistentes se les olvidará lo que hoy sucedió en el coso de La Chata.

Fuerte y cuajado el primero, con la cara para delante, enseñando las puntas. Diego San Román tuvo que plantear la lidia muy cerrado en tablas debido a las desagradables rachas de viento, y allí corrió la mano con gran firmeza de planta y notable seguridad dadas las condiciones climatológicas y la condición del animal, que nunca terminó de romper para delante. La gente reaccionó en el tramo final, porque el torero se apretó con el novillo más allá de lo aconsejable y el trance resultó emocionante de veras. Después de un pinchazo dejó una estocada soberbia.

Musculado, corto de cuello, el segundo rompió a embestir en la muleta con fuerza y transmisión. Molina, que dejó su tarjeta de visita echándose el capote a la espalda pese al vendaval, le hizo frente con mucha honestidad, muy asentado y con mucho ajuste. Tuvo la obra la intensidad que da la ligazón, porque el novillo repitió con codicia. Fue cogido de modo muy feo al final de su obra sin aparentes consecuencias -salvo una brecha en la frente- y tras estocada corta recogió una oreja en recompensa.

Amainó un tanto el viento en el tercero, y permitió manejar las telas y gobernarlas. No se dejó nada dentro San Román, que quitó por gaoneras y principió de rodillas una faena recia, de mucho pulso y mucho aguante, donde emergió una serie de naturales extraordinaria, usando los vuelos y deslizando el trapo con profundidad y hondura. Además remató su obra de otro soberano volapié. La exhibición, de las que hay que tener en cuenta, y la oreja, de las caras.

El cuarto fue un animal que se movió con nervio, pero ese ímpetu no arredró a Molina, que, siempre con la muleta por delante, trató de canalizar sus enrazadas embestidas con el temple que da esta tierra. Con el novillo más atemperado surgieron las series más despaciosas. Cortó otra oreja después de entrar a matar con fe y rectitud, aunqeu consiguiera su propósito en la segunda tentativa.

El quinto se partió un pitón de salida y regresó a los corrales. El sobrero, más basto, resultó más bruto en su conducta. Aunque obedeció a los toques, no terminó nunca de humillar y tendió a violentarse cuando tropezó las telas. San Román le dio un trato exquisito, por la sutileza en los toques y los cites y la limpieza de su trazo. Todo lo que hizo además fue atalonado en la arena, con extraordinario asentamiento. El final de faena fue salvaje, por su verdad desnuda, por su autenticidad, por esa manera de jugársela sin cuento y sin alharacas. Su exhibición puso a parte el público en pie.

Luego sucedió que citó a matar recibiendo, dejó media estocada en buen sitio, el toro se tragó la muerte y, muy tapado, no se dejaba descabellar y, con el animal moribundo, acabaron sonando los tres avisos. San Román pasó en unos minutos de poder abrir la Puerta Grande a ver como el novillo agonizaba en el ruedo porque la presidenta anduvo reticente a sacar el pañuelo para conceder trofeos pero muy ligera para ordenar los avisos. Se pudo ahorrar y pudo ahorrarnos presenciar el bochornoso espectáculo que vino después que ni la faena ni el torero merecieron.

Más grande el sexto, al que Molina esperó y empujó para delante con la mano zurda en naturales que tuvieron largura y mando. Una lástima que el animal no repitiera las embestidas porque los tiempos muertos entre un muletazo evitaron que el público terminara de entrar en la faena.

GALERÍA DEL MANO A MANO DE ALBACETE

Hierro de Juan Manuel Criado - España Plaza de toros de Albacete. Quinta de Feria de la Virgen de los Llanos. . Novillos de Juan Manuel Criado -Encinagrande (2º, 3º, 5º bis), de distinta presentación y comportamiento. logo-mundotoro-fichas-crónicas
Diego San Román, ovación tras aviso, oreja y fuerte ovación tras tres avisos.
José Fernando Molina,
oreja tras aviso, oreja tras aviso y silencio tras aviso.

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