‘Ponciencia’

SANTANDER Cortó dos orejas; Castella, una

icono-sumario Ponce cortó una oreja a cada uno de su lote

icono-sumario Importante Castella con el quinto, al que cortó un trofeo

icono-sumario Manzanares pinchó el triunfo con el buen sexto

 

DANIEL VENTURA > Santanderlinea-pie-fotos-noticias

 

 

Dícese de la disciplina, a medio camino entre el arte y la ciencia, que consiste en hacer toreo con toros de cualquier clase, condición y hechura. El pontífice sumo de esta alquimia se llama Enrique Ponce, y en Santander dio una ‘masterclass’ con final en Puerta Grande. Su sapiencia de gran torero le permite poner cualquier elemento al servicio de las embestidas y al servicio de su triunfo. ¿Que el toro, como el primero, se mueve pero a media altura? Pues temple, limpieza y plasticidad para una faena premiada con una oreja. ¿Que el cuarto es un manso sin ganas de embestir? Ponce se la crea a base de insistencia, de cite fuerte y preciso y de capacidad mistérica para hacer belleza de los topetazos, que no embestidas. Otra oreja, como la anterior envuelta en adornos toreros y ‘savoir-faire’. El mismo que el de Sebastián Castella frente al quinto, un toro bueno sin exageraciones en la muleta. Quietud, firmeza, ajuste, hondura: cuadrilla elemental del toreo bueno que hizo el francés y que se llevó el premio de una oreja que debieron ser dos. José María Manzanares, al que la espada se le hizo maldición, nada pudo hacer con el manso y cegato tercero y perdió lo que sí hizo frente al sexto. Toro excelente, fue el mejor de la corrida de Cuvillo: noble, manejable, hecha de alguno manso (2º y 3º) y otros sin terminar de romper (1º, 5º).

El cuarto parecía nada, pero en la muleta de Ponce incluso pareció manejable. El torero de Chiva, perito en la paciencia que requieren algunos toros para embestir, aplicó toda la del mundo en una faena, de nuevo, de impecable trazo y estructura. Los toreros adornos, molinetes, abaniqueos, llegaron mucho al tendido. Cobró una estocada, el toro tardó en doblar, lo pasaportó con un golpe de verduguillo y afloró la petición. Oreja. Enrique Ponce desplegó toda la elegancia de su tauromaquia frente al primero de la tarde. Fue un toro de Núñez del Cuvillo bueno, noble, con acometividad y fondo. Por uno y otro pitón, el torero de Chiva aplicó pausa y buena ciencia para armar tandas de mucha plasticidad y enfoque que llegaron al tendido. La estocada cayó baja y el toro se levantó al sentir el primer puntillazo, así que lo que parecían dos orejas se quedó en una.

Quietísimo comenzó Castella su faena ante el quinto toro de la tarde. Era un ‘cuvillo’ que dijo poco sobre sus virtudes en los primeros tercios, pero que se movió después con nobleza, y por pasajes hasta cierto son, en la mulemta del francés. Decíamos que quieto en los medios y hay que añadir que con suficiencia siempre. Mente clara para leer la distancia del toro, alargar sus embestidas en muletazos largos y no perder nunca el ajuste, que le daba redondez y valor neto a las series. Algunos, al natural, fueron excelsos. Metió la espada a la primera y cortó una oreja con fuerte petición de la segunda.

Sebastián Castella se las vio en segundo lugar con un toro mermado de fuerzas, que acabó poniéndose a la defensiva. El torero francés, que comenzó a pies juntos, quiso siempre dibujar los muletazos largos y limpios. El toro, por otra parte noble, los deslucía unas veces doblando manos y otras, las más, echando la cara en un tornillazo feo. Se metió entre los pitones para acabar, cobró una estocada buena y salió a los medios a saludar.

El fallo con los aceros dejó en silencio la faena de Manzanares al sexto. Merecía la oreja un trasteo inteligente y de buen trazo. El Cuvillo obedecía, viajaba largo y se abría, así que el alicantino lo citó siempre en la media distancia y fue componiendo tandas de enorme plasticidad, a base de acompañar primero y ahormar la embestida después. De alabar fue el intento de Manzanares de lograr algo de belleza frente al tercero. No sirvió el toro, que al defecto de no ver por el ojo derecho, sumó los de la falta de raza y clase. Hizo el caos en varas, se llevó castigo sobrado y les dio un mal rato a los hombres de plata de Manzanares. El alicantino, sin ayuda del animal, se alargó mucho con la espada. Silencio.

Hierro de Núñez del Cuvillo Coso de Cuatro Caminos. Cuarta de la Feria de Santiago. Casi lleno. Toros de Núñez del Cuvillo, el mejor fue el sexto. 2º y 3º, mansos; 1º y 5º, sin terminar de romper.
logo-mundotoro-fichas-crónicas
Enrique Ponce, oreja y oreja;
Sebastián Castella, ovación y oreja con petición;
José María Manzanares, silencio tras aviso y silencio.
Saludaron tras parear al sexto Curro Javier y Luis Blázquez.

 

Play - vídeo. Icono para noticias, texto previo. VÍDEO del triunfo de Ponce en Santander
Play - vídeo. Icono para noticias, texto previo. VÍDEO de la faena de oreja de Castella

 

Relacionado Entradas

¡Síguenos en Twitter!