Video de la corrida de El Torero en Las Ventas I PLAZA 1 linea-punteada-firma1

JOSÉ MIGUEL ARRUEGO > Madridlinea-pie-fotos-noticias

No redondeó nada, pero dejó ilusionada a la parroquia. Más que por lo que hizo, por lo que dejó entrever. Por la intención, por el dibujo, y por la fuerza que da la ruptura con lo convencional. Todas esas virtudes unidas a la novedad que genera lo poco visto hicieron de Juan Ortega el protagonista mayor del Domingo de Resurrección en Las Ventas. En sus manos cayó el mejor toro de un desigual encierro de El Torero, con toros aptos para otras plazas, pero con un defecto que en Madrid es pecado mortal: la falta de fuerza. Por eso no hicieron caso a David Galván, que quedó inédito, mientras Pablo Aguado dio la cara con el lote más exigente.

El único momento reseñable del espectáculo aconteció en el segundo. Juan Ortega formó un alboroto con el capote tanto en el saludo como luego en el quite a la verónica. Tuvieron los lances intención y, sobre todo, embroque, aunque algunos resultaran tropezados al expulsar la embestida. Tuvo calidad el toro de Lola Domecq y Ortega lo ‘acarició’ en varias fases de un trasteo con momentos deliciosos, sobre todo con la mano derecha, acompañando la embestida en terrenos del 7, muy metido en tablas. Expresión, relajo y naturalidad que cotizaron entre los feligreses venteños, aunque la labor no resultara del todo compacta. Se le pidió la oreja con más ruido que pañuelos tras una estocada contundente y dio la vuelta al ruedo.

Regresó a los corrales el quinto y en su lugar salió un remiendo de Lagunajanda serio, agresivo por delante, que acometió sin entregarse nunca por el derecho y cortó el viaje por el lado zurdo. Lo intentó Juan Ortega, sobre todo por el pitón más factible, pero el lucimiento resultó imposible.

Grande y voluminoso el burraco primero, acusó seguramente su excesiva romana, porque su buena condición no estuvo acompañada de pujanza. Le molestó el viento a Galván, que se vio apurado en ocasiones al mover el aire el engaño en el momento del embroque. Hubo muletazos sueltos estimables pero la climatología no le dejó compactarlos.

Tuvo hechuras el castaño cuarto, y también prontitud y alegría en su embestida, pero todo lastrado por una falta de fortaleza que encrespó al cónclave. Aguantó el presidente al toro en el ruedo, se mosqueó el personal y David Galván quedó inédito, porque ni ponerse le dejaron.

El jabonero tercero fue más deslucido. Tardeó, probó, incluso volteó de modo aparatoso a Pablo Aguado en el inicio de un trasteo marcado por la actitud del torero sevillano, que nunca volvió la cara ante la adversa condición de su enemigo.  El sexto fue distinto, por pronto y exigente. Se movió entre el genio y el temperamento, pidió ser sometido, porque en cuanto rozaba el engaño se violentaba. Aguado dio la cara, hizo un esfuerzo y lo mató de una buena estocada.

Hierro de El Torero - España Plaza de toros de Las Ventas. Festejo del Domingo de Resurrección. Más de un cuarto de plaza. Toros de El Torero, de distinta presencia, pinta y tipología, y juego variado. El enclasado segundo fue el mejor. Exigente el temperamental sexto. Nobles y de poca fuerza primero y cuarto, deslucido el tercero. Un sobrero de Lagunajanda (5º), tardo y probón. logo-mundotoro-fichas-crónicas
David Galván, silencio y silencio.
Juan Ortega, vuelta al ruedo tras petición y aviso y silencio tras dos avisos.
Pablo Aguado, silencio y silencio tras aviso.