WWF, acusada de financiar  milicias en África y Asia I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

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Torturas, ejecuciones extrajudiciales, tráfico de armas o agresiones sexuales cometidas en nombre de la protección de la vida salvaje. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) habría financiado y apoyado a grupos paramilitares que se ocupan de la protección de parques nacionales en seis países de Asia y África, según ha revelado esta semana una investigación de la web de noticias BuzzFeed. Y todo ello con el conocimiento y bajo la protección de responsables locales del grupo ecologista. A raíz de este artículo, WWF ha anunciado la apertura de una investigación independiente ‘como respuesta a las graves acusaciones’ publicadas.

Según varias fuentes como la web nostromoatierra, La WWF fue fundada y es administrada actualmente por la transnacional Royal Duch-ShellEl diario alemán Der Sipigel publicó un reportaje que acusa a la WWF de actuar en beneficio de las grandes empresas de la industria internacional y le sirve de tapadera para fines industriales mas que medioambientales.  Respecto a las acusaciones de sus actuaciones en África y Asia, el reportaje de El Mundo afirma lo siguiente:

Creados originalmente para combatir la caza furtiva en grandes reservas naturales de Camerún, India, Nepal o República Centroafricana, algunos de estos grupos se fueron convirtiendo progresivamente en milicias ultraviolentas. La investigación documenta una larga serie de abusos cometidos por guardias vinculados a WWF -aunque bajo la autoridad de sus respectivos gobiernos- contra las poblaciones locales, en base a más de cien entrevistas y comunicaciones internas. También detalla cómo la organización habría pagado y equipado (con cuchillos, gafas de visión nocturna y material antidisturbios) a dichos grupos y califica a WWF como ‘jefe internacional de espías’ por haber creado redes de informadores en estos países, una vieja acusación que sus responsables ya habían negado en varias ocasiones.

Una guerra sucia contra la caza y el tráfico de especies en la que las comunidades autóctonas acabaron por convertirse en daños colaterales. Hace dos años, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ya abrió una primera investigación contra WWF por ‘violaciones de los derechos humanos’ en el Parque Nacional Lobéké de Camerún, ante las denuncias de una organización centrada en la protección de poblaciones indígenas, Survival International. Acusaba al grupo ecologista de promover actos violentos contra los habitantes de las inmediaciones del Parque, en particular contra tribus de pigmeos de la cuenca del río Congo.

Según esta ONG, escuadrones pagados por WWF acusaban de furtivos a los lugareños cuando cazaban para alimentar a sus familias -tanto dentro como fuera de las zonas protegidas- y los sometían a torturas y, en algunos casos, los asesinaron. De acuerdo con un informe elaboradopor Survival: ‘los pigmeos baka y bayaka, además de otras tribus de la selva tropical, están siendo desalojados ilegalmente de sus tierras en nombre de la conservación [..] Algunas de las organizaciones más grandes del mundo, principalmente el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre (WCS), son actores clave en este expolio de tierras indígenas’.

‘Éste es el escándalo que WWF lleva décadas encubriendo’, afirma el director de Survival International, Stephen Corry, que reclama un cambio de dirección ‘radical’ para la organización. ‘Tienen que dejar de trabajar en áreas donde no cuenten con el consentimiento de la población local, compensar a sus víctimas, despedir a los culpables y poner sus recursos al servicio de los pueblos indígenas, que son los mejores guardianes del mundo natural’. Survival afirma, además, estar en posesión de un correo electrónico interno de WWF en el que califica las muertes de una niña y de un anciano a manos de los guardas como un problema de ‘control de daños’ y no un crimen que sea necesario esclarecer.

Lee el reportaje completo aquí.