Video resumen de la cuarta de la Feria de Otoño en la plaza de toros de Las Ventas I TOROSTV linea-punteada-firma1

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A la hora en punto estuvo Talavante frente a chiqueros y a otra hora en punto, en el arrastre del cuarto, se le evaporó en el aire su bizarra apuesta. En el espacio a recorrer entre el toro muerto y el burladero, fue el final de los que apuestan. La hora en punto del riesgo puede ser el fracaso, porque fuera de ocurrencias, el sorteo ya existe sin niños de San Ildefonso, pues todo en el toro es suerte desde que se inventó la suerte y se inventó el toreo. Desde el arrojo ‘a portagayola’ hasta el ocaso con la espada del cuarto, fue el tiempo en punto de la mala suerte para Talavante. El ingrato riesgo de un doble salto mortal sin red. Dentro de una corrida que dijo poco, más matizable en los defectos que en la bravura. Álvaro Lorenzo se debatió entre los bemoles que le pidió el segundo, de buen pitón izquierdo, y la seda que exigía el sobrero de Mayalde. Luis David quiso decir al tendido eso que es ‘cruzarse’ con uno de esos toros como hechos a modo para el sector de bronca: les encanta cuando el toro no repite, porque pueden gritar eso de ‘cruzate’. El sexto, con la gente frustrada, duró ese suspiro que dura la suerte que se inventó el mismo día que se inventó el toreo.

Y es que Alejandro Talavante quiso ponerle aún más pimienta al ‘guiso’ desde el primer segundo. Recorrió la vereda de los miedos hasta chiqueros para saludar a portagayola a un primero bien hecho, lleno, largo y de lomo recto, veleto, casi cornipaso, que enseñaba las palas. No humilló en ese saludo capotero nunca y tendió a acostarse en el viaje. Tremendo fue el susto para Juan José Trujillo, que perdió pie en la misma cara. Lo volteó con fuerza al querer incorporarse, pero por fortuna, el pitón no encontró carne. Desagradable también en banderillas, muy orientado, Talavante lo sacó entre las dos rayas y trató de robarle algún muletazo en paralelo a las tablas. Prácticamente imposible. El toro se quedaba cada vez más corto. Siempre a la defensiva y lanzando derrotes. Sin embroque. Apenas cuatro muletazos contados en redondo sobre los pies pudo robarle. Una quimera. Por el izquierdo, no tenía ni uno. Pinchazo hondo y media caída.

Muy ofensivo por delante, el cornipaso cuarto era un tío. Largo, hondo, con cuajo, y dos ‘velas’ apuntando al mismo cielo. Apretó lo suyo para dentro de salida. Talavante trató de torear a favor del toro en un saludo en lidiador. Salió suelto como la mayoría de sus hermanos y, orientado, se puso ya a la defensiva. Meritorio, Trujillo, que no quiso pasar a la enfermería, a pesar de estar visiblemente mermado por la voltereta en el primero. Esperó y echó la cara arriba, además, el toro. Como a su primero, lo sacó entre las dos rayas y, ahí, trató de torearlo en redondo. Pero este ‘Adolfo‘ tampoco pasaba. Apenas dos tandas, en las que apenas hubo ligazón, duró el trasteo. Cada vez con menos recorrido. Talavante, tras probarlo únicamente por el derecho, tiró por la calle de en medio. Silencio en ambos.

Más bastito de hechuras, el segundo, ensillado y veleto, enseñaba las palas. Se deslizó humillando con clase en el capote de Álvaro Lorenzo, que le pegó un buen ramillete de verónicas. La media, superior. Encajado. Siguió humillando el toro, aunque a menudo ‘gazapeando’. Sensacional tercio de banderillas de Sergio Aguilar. Ganando la cara al toro, que se arrancó con bríos, en ambos pares para asomarse al balcón, de tremenda exposición. Se desmonteró con Alberto Zayas. Comenzó Lorenzo a torear en redondo, sin embargo, la faena tomó mayor vuelo por el izquierdo, el pitón más franco del ‘Adolfo‘. Por ahí, hubo muletazos limpios y templados, en tres series consecutivas, pero cortas, de cuatro o cinco y el de pecho. Entonces, volvió sobre la derecha, con menos recorrido, y la faena se diluyó justo en ese momento clave en el que tenía que eclosionar. Mal con el descabello.

No gustó de salida el quinto, acapachado y amplio de cuna, basto y feo de hechuras. Además, blandeó lo suyo. El presidente, incomprensiblemente cambió el tercio con un puyazo, tras el que claudicó repetidamente y fue devuelto. Salió un sobrero del Conde de Mayalde, fuerte, hondo y con cuajo, que merodeaba ya los seis años, serio y engatillado, pero proporcionado, que se ‘repuchó’ en el peto y se arrancó como un tren en banderillas. Lo vio el toledano -tras una lidia brillante de Aguilar, de nuevo de dulce-, que le otorgó distancia en el inicio del trasteo. Así, pudo correr la mano dos tandas gracias a esa transmisión de las inercias del toro. También ayudó ganarle un paso entre cada muletazo. Sin embargo, cuando se le agotaron, al cinqueño le costó un mundo e incluso perdió las manos reiteradamente. Pese a ello, logró arañarle una tanda estimable postrera al natural reunida y limpia. Se le volvió a atragantar el verduguillo.

El tercero fue un precioso cárdeno claro, de perfectas hechuras, vareado, bajo, de testud ensortijada y serio hasta en su mirada. Se pudo estirar Luis David en un cadencioso saludo a la verónica, ganando terreno en cada lance hasta sacarlo a los medios. El de ‘Adolfo‘ exhibió cierta clase y calidad en sus embestidas, pero anduvo medido de fuerza y de poder. Luis David se esmeró en la colocación y le echó los vuelos para enganchar las nobles embestidas del astado, cuya sosería condicionó la faena. Actitud irreprochable del azteca. Sin eco.

Tampoco tuvo adversario en un sexto de aparatosa arboladura, cornipaso y tremendamente astifino desde la mazorca, que barbeó y salió enterándose. El hidrocálido le pegó media docena de lances de rodilla genuflexa que abrochó con una vistosa serpentina y hasta ahí. Porque marcó querencias el ‘Albaserrada‘, Había que llegarle mucho y eso complicó mucho el tercio. También condicionó la faena del azteca, porque el ‘Albaserrada‘ nunca se entregó, muy desentendido y se fue quedando más y más corto en la franela de Luis David, que porfió sin éxito. Sexto silencio en una tarde decepcionante, en el mismo día en que se inventó el toreo.

Hierro de Adolfo Martín - España Plaza de toros de Las Ventas, Madrid. Cuarta de la Feria de Otoño. Lleno en los tendidos. Toros de Adolfo Martín y un sobrero de Conde de Mayalde (5º bis), bien presentados y serios. El 1º, orientado y a la defensiva, sin embroque; el 2º, de buen pitón izquierdo, con menos recorrido por el derecho; el 3º, noble, pero sin apenas poder, muy soso; el 4º, sin recorrido y a la defensiva; el 5º duró dos tandas, lo que duraron sus inercias, a menos; y el 6º, muy deslucido, desentendido y siempre sin entregarse. Incidencias: En el segundo, se desmonteraron Sergio Aguilar y Alberto Zayas en banderillas. logo-mundotoro-fichas-crónicas
Alejandro Talavante, silencio y silencio.
Álvaro Lorenzo, silencio tras aviso y silencio
Luis David, silencio y silencio tras aviso.