icono-sumario El novillero toledano repasa las sensaciones de sus destacadas actuaciones que le valieron para alzarse como el triunfador del certamen ‘Cénate Las Ventas’ y colocarse entre los más destacados del escalafón novilleril

Tomás Rufo, sobre la diestra I JULIÁN LÓPEZlinea-punteada-firma1

JAVIER JIMÉNEZ > Madridlinea-pie-fotos-noticias

Tomás Rufo, novillero de la localidad toledana de Pepino, resultó el ganador del Certamen ‘Cénate Las Ventas’, asegurándose un puesto en la novillada de la Feria de Otoño, que a priori y a falta de confirmación oficial, lucirá el hierro de Fuente Ymbro. Después de su triunfo, el novillero analiza todo lo que ha supuesto para su carrera su actuación en Madrid.

Tomás Rufo se convirtió en la revelación del certamen. Llegó como un desconocido para gran parte del público y de los aficionados. Apenas cinco novilladas le avalaban, por lo que su debut en Madrid era una incógnita para muchos. ‘La actuación de Madrid me ha valido para pasar de no conocerme nadie a poder entrar en la ferias’, afirma de forma tajante Tomás Rufo.

Sabe de dónde viene y dónde quiere llegar. El triunfo y la imagen dada en Madrid es la piedra de un camino que ahora está empezando a recorrer y al que le quedan muchas paradas. Es consciente del golpe que ha dado en la mesa, pero no se le ha subido a la cabeza. ‘Yo soñaba sólo con verme acartelado en Madrid, pero que pasaran las cosas como han pasado ha sido otro mundo y me ha hecho que la ilusión esté por las nubes’, asegura. ‘Todavía lo estoy asimilando, aunque ahora mi mirada está en los entrenamientos, en Madrid y en resto de la temporada’, sostiene.

Si la imagen dada en el día de su presentación fue destacada, el día de la final mejoró y, sobre todo, proyectó una dimensión de un torero muy capaz y poderoso, a la vez que estético. ‘La tarde de la final la recuerdo muy especial, porque fue muy emocionante desde el hotel. Luego, cuando llegué a la puerta de cuadrillas había más ambiente que en mi primera tarde y todo eso era especial. En el ruedo, los tres novillos tuvieron buen fondo y algunos calidad, aunque tuvieron todos cosas distintas’, asegura.

Tomás Rufo, en Las Ventas | JULIÁN LÓPEZ

El público vibró con las tres actuaciones del toledano, llegando incluso a pedir un trofeo como premio a cada una de sus labores. Sin embargo, el presidente fue el único que no sacó su pañuelo ante la petición mayoritaria de los presentes. Aún así, Tomás Rufo se llevó el gato al agua en la final. ‘Las orejas al final siempre son números, aunque hacen mucha falta. Sin embargo, me quedo con las sensaciones y la entrega. Respeto la decisión del presidente y algo vería para no darme la oreja que nueve mil personas pidieron. Es una decisión totalmente respetable’, afirma convencido.

Madrid es una plaza que cuanto más se entrega hacia un torero más exige. El público de Las Ventas busca que cada tarde el torero saque su mejor versión. Tras llamar la atención en su primer paseíllo, mucha gente ya sabía quién era Tomás Rufo y lo que quería ver de él. ‘Si te digo que el día de la final tuve menos responsabilidad te miento, porque verse acartelado en la final, en Madrid, en un mano a mano y con Rafael, que es uno de los toreros con más oficio del escalafón, pues te impresiona, pero no fui presionado’, asegura.

Su actuación en la final ya venía refrendada por su paso en una de las novilladas clasificatorias, donde paseó una oreja. ‘Esa tarde fui a la plaza con mucha responsabilidad y nervios por verme acartelado en Madrid. Luego, fue una noche bonita y me tocó un lote que me gustó. El primero de mi lote lo dejé crudito y tuvo mucha movilidad, por lo que puede estar a gusto con él. El segundo también tuvo cosas buenas, pero la pena fue que lo pinché’, afirma con cierto mal sabor de boca, a sabiendas que la Puerta Grande estaba en el filo de la espada.

LOS ENTRENAMIENTOS CON MORENITO DE ARANDA, CLAVES PARA EL ÉXITO

Tomás Rufo es consciente de lo difícil que está la situación para los novilleros. Día a día se prepara para cumplir un sueño. Un camino que persigue bajo la mirada atenta de dos matadores de toros: Carlos Collado ‘El Niño de la Taurina’, su apoderado, y Morenito de Aranda, el maestro con el que entrena todos los días. Precisamente, el diestro burlagés supuso una pieza clave para afrontar el compromiso de Madrid. ‘El maestro Morenito de Aranda tuvo mucho que ver en las dos tardes, porque de estar entrenando a diario con él, vas cogiendo sus conocimientos y valores, aunque luego uno tiene que ser capaz de desarrollarlos delante de la cara del toro’, asegura.

Tras el triunfo de Madrid, el novillero toledano continúa con su día a día. Con un entrenamiento duro de cara a su regreso al coso venteño y el resto de la temporada, que tendrá entre otros destinos, Villaseca de la Sagra. ‘Mi entrenamiento se basa mucho en el físico, en el toreo de salón y en la preparación mental. Si volvemos a Madrid, el entrenamiento mental con las charlas íntimas que tuve con el maestro Morenito fueron fundamentales‘, confirma.

Tomás Rufo ya no es un desconocido. Su toreo ha calado en el público, que espera con entusiasmo las caras nuevas del escalafón novilleril. ‘Quién todavía no me conozca, ahí está las actuaciones de Madrid, concluye entre risas.


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