Vídeo resumen de la quinta de la Feria de El Pilar, con toros de Adolfo Martín I TOROSlinea-punteada-firma1

JAVIER SESMA> Zaragozalinea-pie-fotos-noticias

El día que tengan una responsabilidad penal, que de estos errores haya sanciones, se lo tomaran de otra manera. Los del palco, claro. Hasta entonces, los sainetes como el de esta tarde en Zaragoza seguirán sucediéndose. Uno detrás del otro. Como durante toda la temporada. Porque incumplir el reglamento sale gratis y hasta permite a uno -una, esta vez- irse del palco entre risas. Esta vez, le tocó sufrirlo en sus carnes a Manuel Escribano.  Afloraron los pañuelos, mayoritaria sin discusión la petición, pero el sevillano se quedó sin una oreja de ley. Fue obligado a dar dos vueltas al ruedo. Había cuajado en todos los tercios al encastado y exigente quinto de una variada corrida de Adolfo Martín de la que también destacó el noblón primero.

Escribano se fue a portagayola a recibir a ese quinto, un astado cornipaso y ofensivo, amplio de cuna, largo y algo agalgado. Libró el trance sin problemas y cosió después una serie excelente de verónicas. En banderillas, estuvo sensacional, dándole todas las ventajas al toro. Destacó el tercer par, por los adentros.

Tras dos cambiados por la espalda de inicio, rompió a embestir, encastado, pidiendo firmeza y distancia larga. Toro tan emocionante como exigente. Nada sencillo. Escribano lo entendió y le otorgó ambas cosas para cuajar una faena importante mientras lo permitió el toro, cada vez más deslucido y corto, hasta el punto final de quererse rajar. Lo mató de una gran estocada y no cortó una oreja de ley, porque, como ya se contó, a la presidenta no le dio la gana.

El segundo no se empleó en el caballo y llegó crudito a banderillas. En la muleta, tuvo sosería y no ayudó nunca al torero, no rompió en la muleta, incluso por momentos, no tuvo embroque. Por ello, la faena no emocionó precisamente al respetable. Tardó en matar y fue silenciado.

El primero de Adolfo Martín no planteó problemas y dejó estar delante. Alberto Álvarez puso todo de su parte consiguiendo pases buenos, pero sin acabar de hilvanar y amoldándose a la nobleza -faltó una brizna más de transmisión- del toro, al que le costaba a partir del tercer muletazo. Faena a más que incluso tuvo leve petición.  El cuarto fue un cárdeno claro, vareado, que abría la cara.  Manseó en los dos primeros tercios. Luego, en el último, humilló obediente en las telas, pero salió a veces algo desentendido y mostró su falta de raza. El aragonés estuvo siempre dispuesto, a base de firmeza y voluntad. Ovación en ambos.

Bien presentado y serio, largo y de lomo quebrado, el ‘toro de la jota’ embistió en la muleta a pesar de tener poco recorrido. Luque lo toreó a placer en terrenos cortos y dándole siempre todas las ventajas al burel. Cuando la faena tomó vuelo, fue gracias a esa inteligencia del sevillano, que lo supo entender. Mató a la primera y fue ovacionado. Veleto y de poco perfil, lleno y con volumen, el tercero cumplió en el caballo, tras varios lances templados a la verónica de Luque. No obstante, su buena voluntad no fue suficiente, debido a las medias arrancadas del toro, sin transmisión. Marró con la espada y hubo silencio.

Hierro de Adolfo Martín - España Plaza de toros del Coso de la Misericordia, Zaragoza. Quinta de la Feria de El Pilar. Alrededor de media entrada. Toros de Adolfo Martín, bien presentados y serios, aunque desiguales. Los mejores, el noblón 1º, al que faltó una brizna más de casta; y el 5º, toro encastado y exigente, con emotiva transmisión, aunque terminó más deslucido. También se dejó el 6º.  logo-mundotoro-fichas-crónicas
Alberto Álvarez, ovación en ambos.
Manuel Escribano, silencio y dos vueltas al ruedo tras aviso.
Daniel Luque, silencio y ovación. 

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