Risto Mejide y Joan Ribó  I MUNDOTORO linea-punteada-firma1

CRV > Madridlinea-pie-fotos-noticias

A mí no me escandalizan ni Ristomejide ni Ribóalcalde. Lo que me escandaliza es que la gente, the people, se deje escandalizar por un par de monipodios de escaso tamaño y nulo talento que viven de escenificar un postureo tan zafio como palurdo que quieren colarnos como talento. Comunicativo en uno. Político en el otro. Ristomejide es una de estas anécdotas que duran más que las anécdotas porque existen, en mancuerna o collera, políticos estúpidos asentados en su anécdota, coincidiendo en espacio y tiempo y sustentadas con pólvora del rey, en este caso, con el dinero público.

El dinero público viene del que hace siesta, del que come paella, ainda máis valenciana, del que va los toros y gusta de un Patrimonio Inmaterial de la UNESCO como es el flamenco. Coman MejideRibó lo que su paladar les apetezca, pues boca del asno no paladea miel y cada cual caga según come pues el refrán castellano, otro tópico a tachar, sentencia que,  como come el mulo, así caga el culo. Estos esperpentos inocuos de mojón al sol (sabido es en explicación de Quevedo que mierda al sol ni huele ni mancha), lejos de escandalizarme, me provocan la querencia de una colleja pues ni entrenados con insistencia se llega a la perfección de lo tonto, siendo el tonto perfecto, el tonto con referencia. Un tonto con referencia es el que cree que los demás lo somos. Y eso, como que no.

Ristomejide es parecido (no llega, es parecido, quede claro) a ese golfete sin adn de querencia que no sea su ombligo, primer fan de sí mismo, ombliguista mas que fotofóbico, un personaje actuante las veinticuatro horas que ha llegado a creerse que es su personaje. Le falta hablarse asimismo en tercera persona.  Dice un amigo que eso es propio de los gilipollas, pero discrepo, porque los gilipollas terminan disparándose sin queriendo en su propio pie. Y Ristoemejiode pasaría a ser Ristomejodo si hiciera eso. Además, ser gilipollas a veces requiere de medio gramo de talento a pesar de los tráficos de influencias. Y Ristomejide  es justo lo contrario a un gilipollas, otro tópico que el habría tachado en su campaña mega talentosa.  Y como no es gilipollas, no se tacha asimismo.

Si alguien cree que este texto supura algo más que una coherencia limpia y cristalina, mejor deje de leer. Eso de que hay intocables y vacas sagradas porque salen en la tele, un carajo. Y escribo en correcto castellano, expuesto a que cada palabra o denominación de mi acervo, lengua, historia, uso, costumbre,…sea expuesta y tachada.  Que me tachen tipos de esa envergadura intelectual y moral, lejos de ser agravio, es placer. Porque Mejide es quien es porque existen Ribós que son lo que son. Ribó es uno de esos tipos que hacen justo lo que no quieren hacer, sino que hacen lo que le mandan los que le sostienen en el poder. Que conste.

Ribó no es tan tonto (acaso un tonto obligado) como esta afrenta aparente, ni Mejide tiene categoría, siquiera, para aparentar una afrenta. Mejide es un personaje de la tele que se hará con su dinerito mientras esto siga así. Hoy la tele no es síntoma de nada, al menos, no  es síntoma ni de talento ni de inteligencia. No nos equivoquemos. Ribó es títere fiel al titeritismo de la política nueva que consiste en pactar para mandar,  aunque el que pacte sea el que manda y el que manda un títere.  Lo de quitar el tachado a la palabra Fallas es de cagalera electoral. La valentía y creatividad de Meijide no puso pero alguno. Si pagan, pues fuera Fallas de la falla.  Por otra parte, Meijide comerá arroz, dormirá siesta y Ribó hará palmas por bulerías. No se hagan sangre ni se dejen escandalizar: lo suyo no es personal, lo suyo es puro negocio. Dinero. Pasta.

Esta publi patrocinada por los premios que llevan un tópico no tachable de un monarca, Rey Jaime I, conquistador por cierto, pero no revisable porque debe de tratarse de un rey de izquierdas, iba para Valencia. Venezuela. Se traspapeló y se puso en la Valencia de Levante.

Donde el Ayuntamiento usa la EMT para su paroxismo sectario, donde la Edil de Bienestar Animal va proponer ser elegida por votación universal de los compañeros y compañeras perros y perras, gatos y gatas, en la superación más inverosímil de la calidad democrática, en donde el obeso no podrá ir a un crematorio porque contamina, ni tampoco un enfermo de cáncer que al morir habrá de entregar acta notarial de no contaminar. O sea, que en vida fueron una mierda y en la muerte se las trata como más mierda. Si esto último no escandaliza, es porque los españoles hemos perdido la capacidad de avergonzarnos de nosotros mismos. Por eso existen Ribósmejides.

El Mejide hablará de libertad de creación (la misma que siendo de tauromaquia es prohibida en las calles de Valencia, libertad que él no defenderá) porque ni crea, ni sabe crear ni tiene talento más allá de saber extender la anécdota que es para lograr más  bisnes. Lo de Ribó… es un pobre hombre de paja, digno de lástima. Y lástima de pueblo. De gente.  Tan mirando telecincos, sálvames y tan ocupada en desaprender a leer para que Los Ribómejide les lean esos cuentos sin hadas por los que calentito se lo llevan hasta el colorín colorado. Este cuento no se ha acabado.