CARLOS RUIZ VILLASUSO

MADRID (España). México se aferra a Ponce y a El Juli como una cuestión de supervivencia. Los éxitos de estos dos toreros son los éxitos del México taurino. Defenestrado Eloy Cavazos, sin ambiente los nuevos mexicanos, la ausencia de estructuras taurinas y la falta de profesionales de todo tipo, hace más profunda la diferencia entre las fiestas de aquí y de allá. Sólo la virtud apasionada de un público religiosamente taurino mantiene viva la esperanza de un futuro prometedor. El problema está en que los sectores empresariales y ganaderos descargan toda la responsabilidad en la falta de figuras nacionales. Pero en México no saldrán figuras hasta que no cambien sus estructuras. Ponce y El Juli, y los que vengan, sólo son soluciones mesiánicas, los ídolos en los que el público ampara su desamparo nacional.

Los triunfos de El Juli (arrebatador e intratable) y de Ponce (el consentido) en la Monumental han servido para mantener la esperanza un año más. Se les despidió de la plaza como héroes, a Ponce (que no triunfó la tarde del 5 de febrero) incluso le pedían que se quedara para siempre. Más que una petición era una súplica: ellos no tienen héroes, ni líderes. Huérfanos de todo, imploran amparo a los españoles. El día 4 de febrero, Caballero brindó un toro a Eloy Cavazos después de que el público de La México se mofara de él. Un brindis que acalló al tendido, pero por respeto al torero de Albacete. Este gesto resume el estado actual del toreo en México.

Sin toreros de la tierra

¿Porqué no salen toreros mexicanos para competir con los españoles? Porque la estructura taurina mexicana no funciona. No funciona empresarialmente, no funciona en los ganaderos y no funciona administrativamente. Una plaza que es capaz de acoger como Juez a un borracho el día de su festejo grande (5 de febrero, 55 aniversario de la monumental, toreando Zotoluco, Ponce, El Juli y Garibay) lo dice todo. Una administración y unos veterinarios excesivamente protagonistas pero sin sustento taurino ni poder real, un sector empresarial en situación de oligopolio multimillonario y el auge de ciertas ganaderías con propietarios roneantes dejan al futuro sumido en un gran interrogante.

El empresario

Si Rafael Herrerías, empresario de La México, sumara envidias, acusaciones, descalificaciones y odios, llenaría con ellas el mar abierto de Puerto Vallarta. Pero Herrerías no es el malo, incluso ha tratado de imponer criterios taurinos válidos. Herrerías es más víctima que otra cosa. Su carácter impulsivo, su enfrentamiento y cuidado de un honor de criterio novelesco, le hace ser malvado. Pero Herrerías juega con lo que hay: las figuras españolas, los jóvenes mexicanos y las ganaderías que eligen los españoles. Es decir, no puede crear carteles competentes (competencia entre toreros) sin no pone a dos españoles fuertes un mismo día y para ello ha de pagar el impuesto de otro diestro mexicano.

Muy adscrito a Ponce, ha sabido reconocer la necesidad y valía de El Juli, pero no se ha entendido con Martín Arranz. En realidad, José Tomás se excluye y Hermoso de Mendoza pidió torear el día grande (5 de febrero) y para eso tenía que quitar a Ponce o a El Juli.

La alternativa a Herrerías sería el grupo liderado por Carlos Peralta (multimillonario ocupado en asuntos del toro a través de Tauromex, inspirador del Mundial de Novilleros y de una especie de escuela de toreros y dueño de una editorial especializada en información taurina). Es decir, Peralta ha creado una estructura vertical, adquiriendo incluso muchas corridas de toros con la pretensión de formar parte del negocio desde todos los frentes. Si apelamos a la buena intención, se trataría de fomentar el mercado, mejorar precios a los ganaderos, difundir la Fiesta desde sus publicaciones y sacar toreros. Pero si analizamos la estructura vertical que ha creado, corre el riesgo de ser como la aspirina: servir para todo y para nada. Lo que Peralta (o cualquier otro empresario que desee el cambio) debe de hacer es buscar el cambio estructural desde abajo y no pretender el atajo al poder desde varios frentes.

Enfrentamiento empresarial

El enfrentamiento entre Herrerías y Peralta, con el visto bueno del gran empresario de los estados ( Bailleres) no es la solución. Herrerías ha sido capaz de enfrentarse a todo y a todos, incluso a la autoridad y tiene una visión española (por real y práctica, acompañada de modos dieciochescos) de la Fiesta, mientras que Peralta parece buscar a través de la escuela de toreros y de la compra de corridas una revalorización del producto nacional. Pero hasta ahora, en México sólo pinta El Zotoluco y no los toreros de escuela de Peralta. Además, comprando corridas puede elevar el precio de las mismas, pero no mejorar la bravura. Es decir, no resuelve el problema. Lo aplaza. Peralta no profundiza en el problema, lo superficializa.

La solución al mercado nacional no es la reventa de corridas para elevar su precio, sino la producción de toros bravos en esas mismas ganaderías, capaces de hacerse imprescindibles para el público y para el torero, o sea, crear mercado en competencia. Lo otro es sólo una forma de subvertir el mercado, forzarlo sin soluciones. Porque hasta que las ganaderías mexicanas no salgan de su atonía de servir de mero entretenimiento para algunos ganaderos nuevos mientras los históricos y reales desaparecen, el toro no será fuerte en el mercado mexicano. Con el toro bravo saldrán los toreros bravos de forma natural, sin forzar soluciones.

Esta es la primera parte de un reportaje elaborado desde distintas plazas de México en los últimos días. En la próxima entrega se analizará el estado de ganaderías y toreros en este país.