icono-sumario Recorremos las calles y los nombres del pueblo con más profesionales taurinos de España.

gerena-lejos-511Gerena, desde la distancia I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

DANIEL VENTURA > Madridlinea-pie-fotos-noticias

 

 

En el escudo de Gerena está la encina que la liga a la sierra, el Castillo que la señala como ciudad fortificada (aunque de la fortaleza ya no queda nada) y el oro que habla de la riqueza de sus minas. Pero para ser absolutamente exacto, al emblema le faltaría un toro. Debajo de la encina quedaría perfecto. Con el astado, la heráldica vendría a refrendar una realidad: Gerena orbita, también, en torno al toro. Y a sus gentes. Toreros, banderilleros, picadores, mozos de espadas, novilleros sin picadores, mayorales… Gerena es el pueblo con más profesionales taurinos censados de España. Calles y nombres, los recorremos a un tiempo.

Es habitual que el toreo se mueva en sagas… Pléyades de parientes unidos por una vida dedicada al campo y al toreo, al toro bravo. Gerena es cuna de varias de ellas, pero la primera que emerge de un paseo por las calles del pueblo es la saga de los Campuzano. Criada en las fincas que rodean al pueblo y alimentada en los primeros tiempos por el trabajo del campo, la familia cuenta con tres matadores de toros: José Antonio, Tomás y Manuel. Como si eso no fuese sucificiente hito en las memorias de prolijidad taurina, el recuento de los Campuzano no termina ahí. Lo completan Javier, novillero en los años noventa y Enrique, primogénito y picador de toros que se retiró en 2008.

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La historia de la familia, ahíta con toda seguridad de anécdotas y detalles fascinantes, podría tener cabida en ‘La Rodadera’, el teatro natural que el pueblo construyó en el lecho de una antigua cantera. La historia de una constelación de hombres dedicados, ayer y hoy, al toro. Más de medio siglo de carretera y vivencias, triunfos, sinsabores. Una vida, varias. Más atrás aún en el tiempo, con las andanzas en el toro de Parra, de El Niño Luis, de María Caso. O el de la familia Punta, Juan y su hijo Antonio Manuel, que vistió el oro de los matadores y viste desde hace poco la plata de los banderilleros. O en el presente y en el futuro, con Manuel Escribano y Daniel Luque, ambos nacidos en Gerena y llevando el nombre del pueblo a cada reseña de cada triunfo.

Si el gen de la ‘taurinidad’ fuese solo una cuestión genética, de sangre, Gerena no sería ‘el pueblo de los toreros’. Interviene un evidente espiritu de acogida y también una privilegiada situación. Gerena dista solamente treinta kilómetros de Sevilla y es el perfecto ‘cuartel general’. Por eso entre sus 8.000 vecinos habitan también gentes venidas de otras ciudades o de otros países, que han hallado en el pueblo lugar donde vivir. El torero venezolano Erick Cortez tuvo su residencia allí, junto a Manuel Caballero o  Cuqui de Utrera, que lleva en el nombre artístico el nombre de otro pueblo sevillano. O Conchi Ríos o el peruano Andrés Roca Rey, ligado estrechamente a la familia Campuzano. Thomas Dufau o Javier Silva, francés y venezolano, también viven en el pueblo.

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Han ido saltándonos al encuentro nombres de toreros, de matadores. Pero acabamos de llegar a la Avenida de las Lumbreras, ésa que marca el límite de un barrio hecho de ‘palos’ del flamenco y el cante. Calle Saeta, Calle Rumba, Calle Soléa y Calle del Fandango. O Bulería. O Tango. Muchos ‘palos’, tantos como profesiones o especialidades tiene el toro. Banderilleros, picadores, mozos de espadas. También en esos oficios ha puesto Gerena a algunos de sus hijos. Volvemos a las dinastías, esta vez de picadores. La de los Quinta, ManuelJuan de Dios, Benito, José Manuel y Manolito. O la de los ‘Jabato’, Domingo y Javier García. El primero de estos dos, por cierto, es quien ha hecho de ‘cicerone’ a Mundotoro por la historia, los nombres y las calles de Gerena.

Es difícil caminar por ella sin encontrarse con un hombre del toro. Ir a ver un partido del Cobre Las Cruces Gerena, el equipo que ha pasado en pocos años de ser un ‘regional’ a estar en Tercera, y no encontrarse en la ‘grada’ a alguien cuya vida gire en torno a la Tauromaquia. En estos oficios, subalternos pero en ningún caso secundarios, los nombres se multiplican. De los Quinta ha salido una rama, la de Juan, al rejoneo. Como banderilleros y picadores saltan aquí y allá los nombres de Diego Cotán, de Chicharito, de Miguel Figueroa, de José Manuel Fuentes. O de Ginés Gómez, al que hay que poner detrás el ‘padre’ porque su hijo, de nombre idéntico, está intentando crecer como novillero.

Y es que la trabazón taurina de Gerena se renueva a cada día. Chicos que descollan del tronco de una dinastía, profesionales llegados de fuera que se instalan en el pueblo o simplemente jóvenes a los que el toro se les mete en la vida simplemente por roce y cercanía a lo de Marqués de Albaserrada, o a lo de Lora Sangrán, o a aquella finca, ‘La Alegría’, en donde tuvo sus comienzos el mito de Concha y Sierra. Novilleros como Miguel Ángel León y sin caballos como Miguel Uceda o el ya citado Ginés Gómez hijo, el joven rejoneador Juan Quinta… Nombres que mantienen viva y fortalecen la tradición taurina del pueblo, gotas nuevas en el agua que va llenando las minas de granito que fueron sustento del pueblo y hoy, inutilizadas, son un espectáculo natural precioso. Como el toreo.

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