La dignidad no es negociable I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

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Produce coraje y rabia que se vierta la sangre de uno de los nuestros frente a quien nos desprecia, y que ese alguien, ejerza de autoridad delante de la sangre que desprecia. Que un tipo buscavidas y buscavotos tocado de una chistera a modo de hipócrita liturgia de atrezzo, el alcalde de Pamplona, cuyo nombre no se escribe acá por respeto a un mínimo decoro moral, haya dado la venia y el permiso a Ureña y a otros toreros para jugarse la vida, es el síntoma de que se perdió todo el respeto al toreo. Sí, todo. Y lo peor es que una clase de respeto se ha perdido, que no es otro que lo que Mahatma Gandhi afirmó: No concibo mayor pérdida que la pérdida de respeto hacia uno mismo’.

En estos tiempos donde el postureo derrota a la cultura, la forma demagógica al fondo, donde el Presidente del Gobierno reinventa la escenografía Kennedy para sus redes sociales, donde se da el pésame por twitter y en público, donde se declara el amor por Facebook porque lo importante no es amar, sino hacer ostentación on line de que amamos (que es lo mismo que no amar), en este contexto mediático de postureo donde el monaguillo Rivera se pone delante de pancarta del Día del Orgullo Gay, como un día se puso delante de la de los toros en Barcelona, nos empachamos de La Náusea de Jean Paul Sartre sin rubor alguno: respeto las órdenes, pero también me respeto a mí mismo y no obedeceré ninguna regla hecha especialmente para humillarme’.

Hay dos formas de enfrentarse a esto que nos sucede. Mundotoro hace tiempo decidió una, pésimamente masticada por los antis y de digestión doliente para parte de los de dentro del mundo del toro, sobre todo por los que apuestan por otra forma de enfrentarse a nuestra realidad: el buenismo educacional, el supuesto talante cortés y dialogante. Imaginamos una cebra madre dialogando con el señor león a punto de comerse a su cría. Porque esto va de devorarnos. La segunda forma, la nuestra, es la de obviar todo aquello que indique una falta de respeto. Respeto de los demás y respeto a uno mismo. Porque, en la vida, todo lo que te quitan puede ser regresado, menos el respeto

Tan es así que todos los indicadores sociales y políticos describen una magnífica y monstruosa falta de respeto para la Tauromaquia. Sólo arañemos el presente: lo que hizo la Diputación de Zaragoza es una irregularidad y una falta de respeto hacia el toreo. Que los grupos de presión afines a los poderes económicos animalistas (ver última noticia de Mundotoro respecto a Madrid Capital Animal) que financian a la izquierda nos expulsen de la libertad de Cátedra de las Universidades de Salamanca y La Rioja, es una falta de respeto.  Que jamás se haya desarrollado el Pentauro como exige la Ley, es faltar al respeto. El pliego abusivo de Madrid es una falta de respeto. Que no haya un euro en los Presupuestos Generales del Estado para un Patrimonio Cultural, es una aberrante falta de respeto… ¿Seguimos…?

Más reciente: el parte médico del herido leve en el primer encierro de Sanfermín ha tenido una cobertura mediática nacional e internacional mil millones de veces superior al interés comunicativo de la cornada de Paco Ureña, algo que revuelve las entrañas, sobre todo porque constata que no existe respeto desde fuera… y que desde dentro ya nos lo hemos perdido. 

La forma de enfrentarse a esa falta de respeto es, siguiendo la coherencia de nuestro modo de ver la vida y de percibir nuestros derechos irrenunciables, es única. Luchar por ellos sin importar lo que el enemigo nos hace o se revuelve, quien nos puede hacer daño, de donde van a venir las represalias. Exigir respeto y luchar con todo contra quien nos quiere prohibir porque quien nos quiere prohibir nos quiere matar. Si no lo hacemos así, estaríamos perdiéndonos el respeto a nosotros mismos. Cuestión que, además de ser síntoma de decadencia, es visado urgente para el olvido. 

Entendemos y respetamos que gentes que viven fuera del toro y se aproximan a él con tanta buena voluntad como precariedad de coraje, ante la falta de respeto evidente, opten por el buenismo educacional, acatando órdenes “educacionales” de forma diplomática. Lo respetamos pero jamás lo vamos a compartir. Nuestra vida “de gentes de dentro de la Tauromaquia” no es comparable a esa vida de los que llegan desde fuera en donde se ha de convivir y hasta negociar con los que nos quieren prohibir. ¿Diálogo? Sí, con los que lo admiten. ¿Respeto? Sí, con quienes respetan. La vida, o es un Quid Pro Quo o es maltrato. Que no admitimos. 

Algo hablamos sospechado a este respecto, pero un artículo de opinión libre de este medio criticando en voz alta a los antis que hacían campaña próxima a la extorsión contra Nautalia Viajes por ofrecer un paquete ‘taurino’, criticaba también la forma pusilánime de las grandes empresas en donde estaban los grandes taurinos, que nunca invirtieron un sólo euro de los millones que gastan anualmente en publicidad. Nos costó una querella criminal, la primera y no la única que libra un medio de comunicación de la Tauromaquia, negándonos al acto de conciliación propuesto si queríamos evitar la desaparición de Mundotoro ante las exigencias económicas de la querella. Todo el personal de este medio, todos, eligieron no ceder y luchar sucediera lo que sucediera. Que, sin la magia ingente de Joaquín Moeckel (otro ‘marginal’ mayúsculo) habría sido nuestro final.

Pero también fuimos juzgados, de forma soterrada y más cainita, por quienes eran mencionados de ‘dentro’ del mundo del toro. Erramos, pues sólo entonces nos dimos cuenta de que no son ‘de dentro’ sino llegados de ‘afuera’ y su implicación tiene los limites de ese ‘afuera’. En ese artículo exigíamos para todos. Que cesara la extorsión y estrangulación económica contra la Tauromaquia, estrategia primera, pues sin recursos no hay futuro. Y el toreo no genera desde dentro esos recursos. Tan es así que de nuevo hay que buscarlos y rebuscarlos desde el fondo de la hucha de los de dentro en Valencia, para financiar a la Fundación. Decir esto, que es una realidad impecable e implacable, de nuevo va costarnos más enemistades. Las podemos soportar. ¿Acaso alguien niega que no generamos un euro si no es en taquilla o bares? 

Lo soportamos. Sobre todo luego de ver el ejercicio de auto estima en Twitter de Fernando Gomá, hombre de calidad al que respetamos al máximo, de la Fundación, en un lapsus sin duda o una loa frente al espejo que no comunica, sino que posturea. Pedro Sánchez, nuestro presidente, posturebaba en redes con sus loas frente al espejo hasta que sus profesionales de la comunicación le han echado el freno. Con todo respeto, sobre comunicación saben los que se dedican a comunicar, en orden natural de las cosas. Y en esa loa hay cuestiones de fondo que anulan la forma. Más de una.

Sólo un ejemplo, el listado de acciones loables de la Fundación no necesitan de calificativos tipo ‘por primera vez’ al hablar de visitas de periodistas extranjeros a ganaderías. Estos, si la memoria nos falla, vienen desde que el poeta Rilke se llegó a ir vivir a Ronda sobre el año 1900. Desde entonces han venido unos cuantos. Centenares. Belmonte los tuvo en su casa campera. A Luis Miguel lo asediaban en tentaderos, Francis Ford Coppola se trajo a periodistas de Post, Hemingway a decenas… Cuidado con la diferencia entre comunicar y posturear, porque no se hace justicia con nuestros antecesores y precedentes. Cal y arena. Comunicar es esa estrategia que el talentoso periodista Juanma Lamet ejercita desde hace muchos años en sus redes sociales. Impactos en la mente y el corazón de las personas con datos puntuales y con una inteligencia perfecta. 

Apoyaremos toda iniciativa a favor de la Tauromaquia, sea la que sea, y aun la más parvularia contará con nuestro afecto. Estamos al servicio de la Fundación y al servicio de todas las asociaciones de profesionales y de aficionados y de los festejos ‘populares’, y no al revés, pero fieles para con nuestras propias estrategias sobre el único, primero y fundamental enemigo: el animalismo y su economía y sociología política. No acataremos otra estrategia o forma de vida que no sea la de no faltarnos al respeto y exigir y luchar incluso con el cuchillo en la boca. Frente a agresiones brutales tipo la del Alcalde y Ayuntamiento de Pamplona, no acudiremos a la tolerancia verbal de una diplomacia estéril, sino a la contundencia de un basta ya con gestos expresivos que calen en la iconografía de la sociedad española con el claro mensaje de que no toleramos, no tragamos, nos rebelamos, exigimos.

Educacionalmente, el respeto es lo más inexcusable a la hora de perderlo. No entra un euro desde afuera en el mundo del toro. Y no generamos suficiente. Y cuando lo generamos, no hay contundencia suficiente para exigir, por ejemplo a quien sea en Pamplona o a la Maestranza de Sevilla, que den lo que es obligado para el toreo, porque se llenan las arcas con él. Ante ciertos poderes, no hay arrestos contundentes. Nos preguntamos por qué causa animadversión en la gestión del toreo estas afirmaciones de exigencia, que sólo son planteadas por una cuestión moral, de respeto y de justicia.

Que no se queden con tanto, que aporten. Por ejemplo, exigir a la Comunidad de Madrid que se lleva lo suyo en gran cantidad del toreo. Sólo con las aportaciones justas, equitativas y morales de los ingresos de Comunidad de Madrid, Ayuntamiento de Pamplona y Maestrantes de Sevilla, se podría financiar a la Fundación. Y estamos dispuestos a demostrarlo con números. ¿Por qué no debemos decirlo?, ¿qué causas son las que han de obligarnos al silencio?

Porque son ingresos generados por ganaderos, por el público de toros y por la sangre toreros, como Ureña, que pidió permiso en Pamplona para jugarse la vida a un señor de falsa liturgia que desea terminar con nuestra vida. No vamos a callarnos ante semejante barbaridad y falta de respeto. ¿A que moral, ética justa o respeto debemos acudir a la hora de pedir lo que es nuestro si no es a estas realidades? Ahí nos desmarcamos de todos y en ese todos se incluyen quienes nos piden ser de otra forma más bien educada. Entre lo educacional y el respeto, no tenemos duda. Porque la educación natural de la vida comienza por el respeto a uno mismo. La dignidad no es negociable. Exigimos gestos libres de rebeldía digna, líderes capaces de subirse a un estrado a señalar la indignidad y mostrar a la sociedad española que somos dignos de ella. Y, en nuestra opinión, no los tenemos, ni líderes, ni gestos. 

‘No pases el tiempo con nadie que no quiera pasarlo contigo’, escribió ese aficionado que fue Gabriel García  Márquez. En Mundotoro ya consumimos el tiempo de pasarlo con gentes que quieren matar nuestra vida. Que cada cual decida qué hacer y cómo hacerlo. A los gestores del toro les decimos que nos pidan y nos exijan todo lo que podemos dar, que incluye arriesgar en la pelea hasta la desaparición de este medio. Porque es nuestro, en propiedad.  Lo que tenemos y es nuestro, lo damos. Pero no nos pidan aquello que jamás podremos dar, ceder o alquilar porque no nos pertenece. Es de todos.  El respeto propio y el respeto ajeno. La dignidad y el respeto no son negociables, incluso en el peor de los finales.