ÁLVARO ACEVEDO

SEVILLA (España). Morante de la Puebla ha llegado de América hace unos días y cada dos o tres preguntas se pone a contarte la faena de la México: “Le hice así con el capote y no veas esa gente…”. A Morante se le cambia la cara cuando su memoria pone en pie el faenón de la Monumental, y hasta parece que es lo único que le interesa. A Morante, que es torero, le gusta torear, y como es artista, le gusta el arte; así de simple. Y lo demás es secundario: No sabe si se pondrá en figura, pone cara de póker cuando le preguntan por sus planes de futuro y hasta parece ajeno a las prisas de su alrededor por buscarle nuevo apoderado.

Nos citamos con el torero en la sastrería Cañete, donde ha ido a comprarse una capa y un traje cruzado para la boda de Javier Conde. Morante, todavía un chaval, tiene cosas de torero antiguo dentro y fuera de la plaza. El ramalazo de toreo sevillano, a veces base de sus faenas, está casi olvidado en el grueso del escalafón; y en la calle, su forma de vestir y el gusto por el flamenco puro, contrasta con el de sus compañeros de pantalones vaqueros y La Oreja de Van Gogh. Yendo para el Hotel Colón, donde vamos a charlar un rato de toros, nos encontramos con César Cadaval –otro artista –, que le pregunta por lo de México y por lo del nuevo apoderado. A lo primero pone cara de felicidad, y con lo otro, de despiste, y ya en los salones del hotel más taurino de Sevilla sentencia: ” Te juro que no tengo ni idea de quién me va a apoderar. Me han llamado muchos pero no me sentado a hablar con nadie todavía“.

¿Pero tú, qué tipo de apoderado quieres?

Quiero una persona que esté muy en contacto conmigo, con la que me sienta totalmente identificado. Un apoderado que sepa lo que quiero en cada momento, que me dé cariño y que luche por mí. Quiero a alguien que disfrute en la plaza con lo que hago, que sufra y que pase miedo como yo, que no parezca un espectador más del tendido. En definitiva, busco más a la persona que al profesional.

Por lo visto, esa persona no era Manuel Camará.

No, pero tampoco tengo nada que reprocharle. No hemos congeniado y ya está.

¿Crees que hay pocos apoderados buenos?

No lo sé, porque hasta que no los vaya conociendo no te puedo decir. Por lo que pregunto a mis compañeros es difícil encontrar a la persona que yo busco.

Por el perfil de hombre que te gustaría, pareces más cercano a un apoderado independiente que a una empresa.

Sí, pero ten en cuenta que José Luis Peralta va a estar siempre a mi lado, me apodere quien me apodere.

¿Si no a corto plazo, puede ser tu amigo Peralta el hombre que estés buscando para el futuro?

Puede ser, puede ser.

En un momento dado se habló mucho de Martín Arranz. ¿Qué sucedió al final?

Nada en especial. Arranz tiene varios toreros y yo tengo con él una buena relación, pero no concretamos nunca nada. Nuestras conversaciones han sido más de aficionado a aficionado.

Y eso de que aún no te has sentado a hablar con nadie, ¿es normal a estas alturas?. Parece como si te diera igual.

No es que me dé igual, pero en un momento dado no me preocupa. Hasta la gente me dice, “quillo, que la temporada está aquí ya mismo”, pero yo estoy tranquilo. A mí lo que me interesa es sentirme torero en la plaza, disfrutar con lo que hago. Muchas veces le pido a Dios que me conserve eso que siento delante del toro, porque si no, no sería nadie. ¿Sabes?, el toro de México sí que ha sido importante para mí, y las otras cosas importan menos.

(FOTOGRAFÍA: MAURICE BERHO)

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