Hay cientos de pagarés en la nevera, o, como diría un buen empresario taurino, en el ” congelador”. A la espera de ser cobrados. Estos pagarés firmados por cualquiera de las decenas de empresas de Francisco Romero Leal se clasifican en dos tipos: los que tienen pinta de no ser cobrados nunca y los que pueden ser cobrados algún día. Los que tienen mala pinta son muchos, llevan su firma y nada más. Los otros van endosados o avalados o conformado por un Ayuntamiento en donde él organizó los festejos. Y ahí está la madre del cordero.

Vista la actitud de las administraciones con la fiesta, sería bueno que se iniciara de una vez por todas una actuación conjunta del sector en contra de aquellos que avalaron y dieron staus de empresarioa éste (y otros) personajes sin comprobar su cualidad y su calidad, su aptitud y actitud. Los ayuntamientos, las administraciones de las localidades son responsables de lo sucedido por dos cuestiones claras. De una parte, ellas son las propietarias de las plazas. De otra parte son responsables de la idoneidad de quienes eligen como empresarios para una gestión de un inmueble público. Por tanto, que se hagan cargo de la deuda. De la deuda de ganaderos, toreros y hasta el último euro.

 

La mayoría de los ayuntamientos concedieron la plaza a Curro Romero Leal por dos razones: una, porque se “conformaba” con menos subvención, o, sencillamente, porque les ahorraba dinero de sus presupuestos para festejos. Otra, porque, en muchas de sus plazas, “traía la tele”. No podemos obviar que este pseudo empresario ha televisado decenas y casi centenares de festejos desde sus plazas a través de Castilla La Mancha Televisión. No tenía el monopolio, pero se le parecía. Y esto es grave.

 

La madre de este y otros corderos está aún por revelar aunque, mucho nos tememos, se aplicará el silencio de los corderos.Unos por pensar que, más adelante, podrán cobrar los pagarés ” congelados“. Otros porque tienen deseos de televisones y no quieren hablar, necesitan esos ingresos que cada día son menores. Otros por vergüenza y los que le consitieron porque ellos si cobraban , por eso, porque con ellos no iba la cosa. Hay más casos, el de P.R, el de P.B, golfillos y golfantes de pagarés, provocadores del bajo precio, del túnel, del espectáculo denigrante, de la deuda…Pero nadie quiere hablar de ello.

 

Ya hay ” empresarios” dispuestos a ocupar la vacante del señor Romero Leal. Dispuestos a dar toros “negociando” con los ayuntamientos en cuestión el pago de la “deuda”. Una vergüenza proporcional a la escasa dignidad que se está manteniendo en el toreo y que hace de este espectáculo algo sin sentido: torear sin cobrar, lidiar una corrida sin cobrar, o cobrar una miseria. El sector de empresarios debe de tomar cartas en el asunto. De una vez por todas deberá marcar pautas a las administraciones y no al revés. Juntos pueden, pero con desde el silencio de los corderos. Es decir, desde la cobardía y la asunción de las miserias.