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Señor  Alcalde de Barcelona

Espero que al recibo de la presente, usted,  los suyos y la ciudad que gestiona se hallen bien de salud, física y mental porque si lo cortés no quita lo valiente, la indignación no ha de nublar la razón. A ella y sólo a ella acudo, tratando de hacer uso de aquello que nos hizo bajar un día del árbol y diferenciarnos del simio: la inteligencia humana. Que como usted bien sabe, y si el día que lo explicaron faltó a clase, me atrevo a recordarle, es aquello que origina el sustrato más sutilmente humano: la sensibilidad. No ‘su’ sensibilidad, sino ‘la’ sensibilidad, sin posesivo alguno. Usted/es han decidido que una fotografía, en un concurso de cultura pura o pura cultura, de un torero llamado Juan José Padilla, no aparezca en los espacios públicos de su ciudad. Porque, simplemente, no se acomoda a la ‘idea que tienen de su ciudad’.

Cuidado, señor alcalde, con las ideas. Cuidado con las ideas en posesivo. ‘Su idea’ y cuidado con los posesivos que no pueden  poseer jamás: es usted, como ser humano, pero sobre todo como alcalde, ave de paso. Y quien pasa posee, como máximo, el rato que está de paso. Luego es mera anécdota. Usar esa anécdota: su paso por…, para imponer (sí, imponer) aconsejando, desatendiendo, matizando el verbo prohibir, vistiendo de principio lo que sólo es un prejuicio, usando el poder para provocar aquello que les da rentabilidad de su otra idea: el separatismo, es zafia demagogia. Porque, me permite la observación, a usted y a los suyos les da igual el toro, la tora, el mono y la mona. Usted/es son meros vulgares usadores. Mire, por no tener, no tienen una idea, ni siquiera en posesivo, ‘su’ idea. Sólo tienen ocurrencias. Usan todo aquello que les sirva para su fin. Que es irse. Cuidado. Irse ni es gratis, ni vale todo para irse . Un fin, incluso el más honorable, jamás justifica todos los medios.

Lamento tanto su ocurrenciaprovocadora, usadora, abusadora, cainita y frentista, palurda y cateta, simplona, como lamento la inteligencia combativa, ramplona, pueril y de choque de trenes con la que han replicado la señora Alcaldesa de mi cuidad, Madrid, que regresa a los límites intelectuales que jamás debió traspasar, para decir que Madrid es taurino, que aquí somos más libres y esas cosas que calan en las mentes de nuestros partidarios. Usted alimenta con leche materna a sus partidarios y ella hace un bis. Un ejercicio político interesantísimo… para otro régimen que no sea el de las ideas, el que ustedes han abandonado hace tiempo. En lugar de convencer, como ya dijo Gooebbles, mejor vencer. Método viejo de la propaganda más zafia que ni siquiera inventaron los NazionalSocialistas alemanes.

Porque de eso se trata. De su posesivo. De su idea de nacionalismo. Del nacionalismo en estos tiempos necesarios de las ideas que no tienen y de las ocurrencias con las que las suplantan. Unos grandes impostores de la idea son ustedes. Mire, las masas son manipulables a corto plazo y, en  contextos determinados, aún más. No lo digo yo, lo dijo Gregorio Marañón (no, no es un canterano del Barca, sólo fue académico número 5 de OCHO Reales Academias: de la  Lengua, Bellas Artes, Nacional de Medicina, Ciencias Exactas, Física y Naturales): ‘la multitud ha sido en todas épocas de la historia, arrastrada por gestos más que por ideas‘. Gestos. Ocurrencias. Cadenas humanas de banderitas festivas a las que no resto importancia, no. Sólo le resto el porcentaje de manipulación, de acto de inversión propagandística que, hasta usted, no negará que existe. Como comprenderá, haber bajado del árbol del mono nos obliga restar lo restable. Como no negará que prohibir los toros en Cataluña, prohibir la foto de Padilla en un certamen cultural, no es una idea, ni una filosofía, sino una ocurrencia provocadora propagandística. Algunos pensamos. Algo, un poco.

Lástima que este país huya veloz al mencionarle el verbo pensar. Ustedes salen ganado de esta situación de precariedad en la que se encuentra el talento de la clase política del Estado. Pienso . Ustedes jamás se habrían podido negar a que se pusiera por  Barcelona una lámina o pintura de Goya con motivo taurino, o una de Picasso, o una poesía de Lorca, o un poema de Alberti, iconos culturales de lo taurino como cultura . ¿O si? Tiemblo al pensar que puedo estar equivocado. Me da pánico pensar que podrían hacer lo mismo en función de ‘su idea de ciudad’. De su posesivo. Más pánico aún pensar que esos actos usadores, provocadores, calculados, esas ocurrencias que tratan de tapar su negación para tener una idea, una idea no posesiva, no excluyente, no egoísta, no acultural, no totalitaria, serían contestados desde la otra parte con otro posesivo de la otra parte con el mismo grado intelectual, sensible y talentoso que usted ni tiene, ni podrá idear tener.

Mire, voy a decirle otro asunto que desconoce porque, también, el día que lo explicaron en clase, usted no estaba. Ningún nacionalismo que use ocurrencias es nada. Ningún nacionalismo que use el cabreo legítimo de las gentes por vivir esta profunda crisis, es nada. Hitler, ese cabo ocurrente, demoníaco y satanizoso, llegó al poder por una crisis brutal en su país. No comparo, le instruyo en los extremos que ahora reaparecen: Grecia, Italia, Le Pen hija en Francia, las nuevos neonazis en ciudades de España… sólo describo una realidad. Una realidad que ustedes saben existe. Y quizá, usan.

Usar eso para su idea posesiva es perverso. Usar la libre exposición de la cultura y usar  la contracultura para censurar y prohibir arte (pues  la foto, una gran foto, es arte), es más que perverso, es un toque fascistoide, que, no me lo puede negar, a veces tiene la democracia cuando se usa el poderde paso como poder absoluto. Quede claro, señor alcalde, que usted sólo ha  usado un tronco más para añadir a un fuego. El de su separatismo. No queme tanto para separarse. No le haga caso a Goebbles (no, no era un medio centro del Bayern de Guardiola, fue Ministro del Propaganda del III Reich).

Toda idea, política o no, ha de convencer y jamás vencer. La demagogia es la capacidad de vestir las ideas menores con palabras mayores.No, No es una frase mía. La dijo un tal Abraham Lincoln, un hombre que dejaría, sin duda alguna, que el retrato artístico de Padilla luciera en las calles de  Barcelona.  Pero ese tal Lincoln sólo era un político. Usted es propietario de una ciudad, de una idea, y de una nación entera.

Atentamente.

Carlos Ruiz Villasuso.

 

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